TEORÍA DEL DOLOR

Porque en mucha sabiduría hay mucha molestia;
y quien añade ciencia, añade dolor
Eclesiastés, 1:18

Acaso sea sombra en una superficie
espejo que inventa la imagen y el ser
manzana que muerde el árbol del Mal
y niega la existencia del árbol del Bien;
acaso sombra sin luz y luz sin sombra;
afligido espectro que (re)conoce ángeles
enfermos de labios helados, prohibidos
que se oponen al albedrío del Hombre.

Una mujer maldice su pasado.
La mujer pregunta: «¿Qué es el Dolor?
Descartes responde: “es (dis)función
de la abstracta maquinaria de la vida”.
Un profeta le grita desde la tumba:
«¡Es corazón abierto al entendimiento!»
Un hombre golpea mis pechos con palos.
¿Cómo podría creer a Novalis o a Gibrán?»

Una mujer soporta más dolor que el hombre:
«¡Me gustaría no tener nada en la tierra!
Quién nada posee no puede sentir el dolor
de perder lo que ama. Si vivir es sufrir
morir es la receta, muerte la medicina».

Un hombre duda la belleza del dolor:
«Por un solo Placer lujurioso y cruel
ha venido esta inmensa familia de dolores
y al mundo no le interesa sino la mentira.
Ya no sé el modo de evitar este paraíso
que de todos modos conduce al infierno.
¿Olvidará el mundo al Extranjero?
¿En qué he ofendido si sólo quería querer?»
 
El dolor embellece de arrugas la mujer:
«Aunque me abandonaras
y dijeras palabras terribles 
seguiré escribiendo para ti
los más bellas canciones.
Amaso tu dolor con(tra) mi dolor
y con una sola caricia 
le hago brillar como se despliega
el abanico del tiempo
mientras yo no hago pie en su corriente
y mis ojos aguardan a La que ha de venir...
pero que, esquiva, huye porque la quiero.
El dolor es menos dolor en el agua.
El dolor es red que teje arañas,
espina pública,
rosa de nadie».

¿Podrías decir, mujer, dónde nace?
«El dolor crece con el conocimiento
que promete amenos milagros 
y prostituye a los alquimistas
que tienen por chulo al Gran Farma
del comercio: “Nuestro el dolor;
nos pertenece”.

¿Podrías decir, poeta C.3.3, cómo surge el poema?
«Yo, que he sido maestro en el arte de las letras
no encuentro palabras para este mudo dolor
que viola la inmunidad de lo eterno
que no se puede dividir en pedazos
ni apresar tras las rejas de Reading.
Anhelo el regreso de ese dolor
que no es dolor, Dolor
que al acabarse
junta la carne 
con el hueso
e iguala 
a la bestia
con el ángel».