AL SALIR DE LA ESCUELA
Al salir de la escuela me encuentro con el gorrilla que vende pañuelos en el semáforo del cruce. Le suena el dinero en el bolsillo. Yo no llevo más que un kilo de naranjas en la bolsa del supermercado. En casa mi frigorífico está vacío y el televisor enchufado anuncia un nuevo contrato a tiempo parcial y los futuros despidos de la fusión del Deutsche Bank. Él comerá bien hoy, mañana ni se sabe y aun teniendo todo el tiempo nunca tuvo tiempo le consume el tiempo. Yo, porque quiero, comeré hoy mal y mañana también; tuve tiempo en otros tiempos el tiempo que me falta hoy.