AL SALIR DE LA ESCUELA

Al salir de la escuela
me encuentro con el gorrilla
que vende pañuelos en el semáforo del cruce.

Le suena el dinero en el bolsillo.
Yo no llevo más que un kilo de naranjas
en la bolsa del supermercado.

En casa
mi frigorífico está vacío
y el televisor enchufado
anuncia un nuevo contrato a tiempo parcial
y los futuros despidos de la fusión del Deutsche Bank.

Él comerá bien hoy,
mañana ni se sabe
y aun teniendo todo el tiempo
nunca tuvo tiempo 
le consume el tiempo.

Yo, porque quiero,
comeré hoy mal 
y mañana también;
tuve tiempo en otros tiempos
el tiempo que me falta hoy.