APOCALIPSIS 10, 1-11
El ángel del libro abierto predijo el final del tiempo. A la mayoría ya les ha llegado: homogéneos, borrados por la saña de su historia, anulados, dulcificados por las migajas de la verdad. Los menos sienten un cierto ardor en el vientre cuando avistan la cordura y ceguera del mundo. Quien quiera saber más sobre laberínticas profecías, que lea a los augures del presente. Quien quiere entender entiende.