APOCALIPSIS 10, 1-11

El ángel del libro abierto
predijo el final del tiempo.

A la mayoría ya les ha llegado:
homogéneos, borrados
por la saña de su historia,
anulados, dulcificados
por las migajas de la verdad.

Los menos sienten un cierto ardor
en el vientre cuando avistan
la cordura y ceguera del mundo.

Quien quiera saber más
sobre laberínticas profecías,
que lea a los augures del presente.
Quien quiere entender entiende.