DIJO QUE NO CREÍA Dijo que no creía en la violencia física, hasta que un día al volver de un partido de fútbol, perdido, estampó su puño contra su cara. Hay odios, como amores, que se retroalimentan.
DIJO QUE NO CREÍA
Dijo que no creía en la violencia física, hasta que un día al volver de un partido de fútbol, perdido, estampó su puño contra su cara. Hay odios, como amores, que se retroalimentan.