ERA SUICIDA

Era suicida
nuestra manera de besarnos,
la colección de besos púbicos
que guardábamos en la memoria.

Era suicida
esa misión de centinelas de amor
que nos encomendábamos
en nuestros encuentros
a escondidas.

Eran suicidas
nuestras citas
para contarnos
los enemigos abatidos
durante el día.

Es suicida
nuestra forma
de construir
arquitecturas con el polvo
para luego hacer arqueología.