ERA SUICIDA
Era suicida nuestra manera de besarnos, la colección de besos púbicos que guardábamos en la memoria. Era suicida esa misión de centinelas de amor que nos encomendábamos en nuestros encuentros a escondidas. Eran suicidas nuestras citas para contarnos los enemigos abatidos durante el día. Es suicida nuestra forma de construir arquitecturas con el polvo para luego hacer arqueología.