UNA FOTO EN EL LABORATORIO

Para Ana

El rostro humano de la ciencia
no está en la fría cadena de los nucleótidos
citosina, guanina, adenina y timina
que intentas secuenciar.

El rostro humano de la ciencia
no está en la rigurosidad
del método que intenta descifrar
el misterio prohibido de la vida.

El rostro humano de la ciencia
está -por ejemplo- en la impregnación
de plata que hizo posible
fijar para siempre tu sonrisa
tras el cristal aséptico y frío.

El rostro humano de la ciencia
está precisamente en las personas
que creen en las otras formas del saber
y que como tú piensan que la biotecnología
-aun siendo nuestra vida-
es un instrumento de poder.