UNA FOTO EN EL LABORATORIO
Para Ana
El rostro humano de la ciencia no está en la fría cadena de los nucleótidos citosina, guanina, adenina y timina que intentas secuenciar. El rostro humano de la ciencia no está en la rigurosidad del método que intenta descifrar el misterio prohibido de la vida. El rostro humano de la ciencia está -por ejemplo- en la impregnación de plata que hizo posible fijar para siempre tu sonrisa tras el cristal aséptico y frío. El rostro humano de la ciencia está precisamente en las personas que creen en las otras formas del saber y que como tú piensan que la biotecnología -aun siendo nuestra vida- es un instrumento de poder.