Alejandrina Devéscovi
|
|
| PALABRAS PRELIMINARES
Ars poética La poesía es el momento preciso que viene precedido por un silbido en la sangre y arranca sin piedad hasta la última palabra, esa palabra que está pudriéndose en la casa. Diferente del hombre que muere, y deja de participar de las cosas volviendo su mirada hacia adentro, ese momento desprendido, comienza su trabajo hacia afuera. Tan extraña es su misión como agitar el aire con las alas y remontar. Pero más extraño aún es cuando nombra; descubiertos permanecemos aguardando lo que puede salvar nuestros corazones. Extraña misión de la poesía, ser pájaro y mensaje. DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS Alejandrina Devéscovi nació en la ciudad de Buenos A ires, Argentina; casada, dos hijos. Egresada de la Escuela Nacional de Bellas Artes "Prilidiano Pueyrredón". Ejerció durante varios años la docencia en las asignaturas Dibujo y Pintura. Realizó ocho exposiciones individuales, participando además en numerosas muestras colectivas. Viajó para su perfeccionamiento por diversos países de América y Europa, visitando también Marruecos y Turquía. Libros publicados
Inédito
Antologías
Premios y distinciones
Colaboraciones y reseñas Publicó poemas en diarios y revistas literarias argentinas y extranjeras. Realizó críticas de libros de Arte en el diario La Prensa (1979/1981) Otras actividades Fue secretaria de redacción de la Revista Pliego de Poesía, editada por Gente de Letras. Creadora y conductora del programa La Giba de Plata emitido por Radio Cultura durante 1993. Fue miembro de la Sociedad Argentina de Escritores (S.A.D.E.) 1989-1992, 1993-1995. Directora de la Casa del Escritor durante el período 1989-1992. Consejera suplente en la Fundación El Libro, representando a la S.A.D.E. durante 1993-1995. Integra desde 1997 el grupo Poesía Viva dedicado a la difusión de la poesía argentina. Actualmente es co-directora de la Revista Literaria Gente de Letras. Desde 1975 es Directora de Ediciones Botella al Mar, editorial dedicada exclusivamente a la poesía. |
Alejandrina Devéscovi |
|
|

RECONOCIMIENTO
Acaso un sueño es mejor
que la indiferencia.
Un pájaro más bello
que la ciudad de tierra.
El ayuno tan nutritivo
como la mesa espléndida.
Nada gobierna más a un corazón
que la ausencia de lo perdido.
Perder,
es iniciar de nuevo el trabajo,
remover las cenizas
y volver a encender el fuego.
Puede ser también la agonía.
Reconocer lo posible
es volver a empezar
deteniendo los giros de la tierra.

LAS MAGNOLIAS DE LA MORGUE
Puertas y ventanas
forman una ciudad,
y una ciudad tiene
manos y pies,
con ellos se enredan y desenredan
sus habitantes.
Dos mujeres caminan
tramando con sus pasos
la vida y la muerte,
(rojo al abrir el tejido,
luz en las agujas).
Ellas avanzan
por la ciudad de tierra
hacia la casa
que recoge en su antesala
la calle adormecida.
Cumplen con el reconocimiento.
Afuera iluminando la pared,
las magnolias de la morgue
se saludan.
Blancas y perfectas
conocen la extraña misión
de su presencia.
Mañana en algún lugar
enterrarán a un hombre.

POEMA AL ORO
El oro cubre
la ciudad de los antiguos.
Oro en la escama de la serpiente
y en el pico del ave,
oro en la torre y en los ojos del vigía.
Tiernamente buscamos
al hombre en su trabajo,
sus costumbres de vida y de sueños;
más tiernamente aún
aparece un dios
que sin oro sobre la cabeza
habla con el pájaro de la mañana.
En esa amistad,
canto del alba y de la sangre,
descubrimos
las visiones de una raza;
lo que liga y prende,
aquello que hace el amor con la piedra
y es cuerda tirada a la memoria.
Un alto mar religa.
El hombre, el oro y la voz del pájaro
son un solo y misterioso corazón.
Titicaca 1980

PREPARACIÓN
Cuando se hace de la temprana muerte
un acto heroico,
y nombramos a nuestros hijos
sintiendo que ya no nos pertenecen;
cuando comprendemos que hemos visto
mudar la vida
y nuestras piernas no caminaron en
redondo
pisándonos la cola;
cuando podemos renunciar
y salir a la calle con un clavel en
el ojal
entonces,
estamos preparados
para recibir la visita del ángel
y lo demás.