Any Lagos
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| PALABRAS PRELIMINARES
De oficio poeta Un mito africano sostiene que cuando Dios decidió crear la luz, hizo el primer amanecer extendiendo su brillo de horizonte a horizonte: una claridad que poseía todos los colores del arco iris, y Dios entonces sonrió complacido ante el despliegue de tanta belleza. De esa misma luz -dice el mito el Creador dio vida a las almas de todos los seres humanos. Según este mito, en cada uno de nosotros habría todavía un fragmento, un tono, un matiz de ese arco iris vislumbrado en ese primer amanecer. DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS Any Lagos nació en la ciudad de Rosario, Argentina. Estudio arquitectura y concurrió a talleres de periodismo. Libros publicados
Premios y distinciones
Publicaciones Ha publicado en diversos medios de comunicación y coordinó durante doce años el suplemento cultural del diario La Capital. Jurado En varias ocasiones fue convocada para integrar el jurado en certámenes de poesía. Otras actividades Actualmente se desempeña como editora de la sección mujer de un matutino local. San Martín 507 1º piso 4 |
Any Lagos Any@ciudad.com.ar |
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| Escenario |
la que camina sobre tumbas cuando el viento golpea las murallas habita en la torre encendida le sobran rostros tierra y vino y días por venir tardes albergando infiernos y naufragios alcánzame tu espada ahora que el mar sigue trayendo peces muertos tan distantes de mí están sus manos y esta luna de marzo por romperse muchacha que pasas aunque finjas sólo sos al mundo los restos de un templo en ruinas en aquella esquina donde aún no salió el sol tu vestido se ha rasgado como el telón de una noche de fiesta |
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| Canción de cuna |
me besa un muerto hay una laja en la mitad del camino trazo una línea sobre esa laja algo más me revelarán las piedras que he dejado de adorar sobre otros ojos trazaré una línea que me tenga o quizás emita un sonido vital que puje por atrapar la piedra canta un mirlo ¿es un mirlo el que ha vuelto a cantar ? los árboles también cantan déjame allí entre los árboles al lado del lecho de un niño que duerme miro a un niño en el hombre dormido a un niño soñando que es un hombre de ese hombre me nutre su ausencia pero los árboles y el mirlo han vuelto a cantar están cantando ahora para mí justo ahora que estoy muriendo sobre esta laja |
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| Concierto |
cuando el calor de las brevas maduran en la higuera recuerdo el otoño el tiempo de sumergirse en la percusión de una flauta y dejar que el crepúsculo se acueste entre mis piernas suben desde la calle ruidos de una ciudad entonces recuerdo el humo de tu pipa el sabor del jengibre por todas partes veo un ciervo en fuga habrá otra siesta para hurgar el barro -me digo- digo que ni tu aliento ni las noches calman al que escupe espuma tus sueños ya no sueñan con mi sangre |
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| Gesto inútil |
frente a la palidez de una estatua rescato del incendio una pequeña llama ¿qué más sucederá que no haya sucedido? esperamos la muerte simulando amar la espalda de la mujer imprescindible su leve incandescencia de guirnaldas que se deshacen al alba en la sedosa desolación de un bosque pondré mi corazón a rodar con otro instrumento ejecutaré mi arte o mi condena o acaso termine contándome la leyenda a la que asistió el último pájaro doy vueltas giro giro alrededor de no sé qué hueco vida o laberinto pero no "no andaré por las calles hasta caer exhausta" tensaré las cuerdas de un arpa en una esquina y regresaré al recinto donde estuvimos juntos tendiéndome como un naipe al revés mientras los cementerios descansan |
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| Inventario |
modelo con arcilla voces que vienen de otro siglo detrás de un vidrio esmerilado alguien se queja de la lluvia qué pacto habrán firmado mis manos con un gesto inocente sobre el tapete donde hoy tiro los dados han ganado las leyes del poder los crímenes cometidos a puertas cerradas aunque tus ojos retengan esta vana lejanía como un equilibrista cruzo filosos alambres he perdido las redes y las naves el tul cuidadosamente bordado donde mi historia reposaba todavía entre las cosas que amé conservo tapices con dibujos de arabescos una vieja caja de música esmaltada aquella máscara con plumas largas sobre suaves lienzos había levantado las bases de mi reino no permitas que el verdugo venga a robarme la plegaria |
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| Grata compañía |
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la casa perfumada de azucenas azucenas blancas el árbol parecido al árbol de mi casa brota en el sitio donde fui feliz hay soledad la rosa de los vientos besa nada ha cambiado demasiado el dolor siembra huracanes dulce oboe por una flor cambio mi pena sin sosiego por ese oboe que no deja de sonar en soledad el oboe es dulce pero basta de oboes y huracanes que deje de sonar la rosa de los vientos el ángel soplando la trompeta donde la rosa de los vientos besa pondré una de mis mejillas mi otra mitad en la mitad en soledad otra de mis caras ramas sobre el cuerpo aquí nada ha cambiado demasiado nada sucede sobre el sendero ni han venido a encender la hoguera para que perfume la azucena blanca donde la rosa de los vientos besa suena un oboe pero no veo ramas ni veo hojas sobre el cuerpo veo un cuerpo en soledad un ángel que sigue tocando la trompeta |