Daniel Calabrese
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| PALABRAS PRELIMINARES
Contradefinición de poesía En una carta a su hermano Theo, Vincent van Gogh describe "una gran mariposa nocturna, bastante rara, de un color distinguido y asombroso, negro, gris, blanco matizado de reflejos acarminados o que giran vagamente sobre el verde oliva; es muy grande. Para pintarla, hubiese tenido que matarla y eso era una lástima..." Es exactamente lo que siento cada vez que tratamos de definir "qué es la poesía". El rigor es para los muertos. La ciencia no tiene nada que hacer aquí. Ahora bien, si quisiera acercarme a una sensación como lector o hacedor de poesía, más allá de la mera palabra escrita, creo que hablamos de una aventura espiritual, así como el universo es una aventura del espíritu absoluto. El artista quiere devolver el gesto de la creación, de esa manera se siente ligado a los ciclos eternos. Sin embargo, ningún hombre ha dado algo que no le haya sido dado antes. El germen de la creación está en el ser-poeta, y el acto que lo convierte en el "pequeño dios" del que hablaba Huidobro, se produce cuando mezcla, elige, huele, sufre, adopta, cuece, muele y reposa desde la primera hasta la última palabra de su poema. Esa es su invención, pero recordemos que filosóficamente sólo Dios puede crear a partir de la nada. Y no por evitar aquella teoría griega del poeta como un mero amanuense de la Divinidad pasemos pendularmente a las antípodas de esa idea. Antes de que existieran los perfumistas y los perfumes, existían el aroma y el olfato.Espero de la poesía que viene el inicio del camino (o retorno) hacia una poesía pura, diferente de la verdad, de la moral y de la ciencia. Espero que la poesía que entró y murió en las academias se regenere lejos de las definiciones científicas. Un diamante sólo se puede cortar con otro diamante. La poesía, se ha demostrado, es demasiado resistente al filo de los críticos. DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS Libros publicados
Antologías Integra antologías de España, Estados Unidos Premios y distinciones
Seminarios Su obra ha sido objeto de estudio en seminarios sobre la nueva poesía argentina realizados en México, Puerto Rico, Santo Domingo y Estados Unidos. Otras actividades Dirige las editorial Red Internacional del Libro en Santiago, Chile. |
Daniel Calabrese |
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| ALDEA POÉTICA |
Las nubes pasan cerca hoy de nuestra casa. La oigo entrar y corto el pan. Hay un viento difícil, hasta los pájaros prefieren no volar. La veo llegar con el mismo abrigo, me pregunto si traerá debajo el corazón que la hizo así. Una luz se derrumba y su cuerpo parece tener menos peso. Mira las piedras blancas de la casa, como si viera el fuego, y envejece. Son pájaros, prefieren no volar (y los inventos derrotaron al amor en este día aciago). Unos pocos se buscaron la vida en el pecho y la encontraron. La oigo entrar y corto el pan como si viera el fuego, azul, inevitable. |
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| SOMOS DE CARNE |
Los ángeles se rompen. Hay una blanca neblina que puede convertir en ángeles a todas las personas y oxidar un barco. El amor es justo, es más de lo que un hombre puede resistir. Como el vientre de hierro de las naves, se corroe justo ahí, para que tarde o temprano te hundas. |
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| EL DESPEÑADERO |
Me vi muerto en aquel mapa y no se hundían las piedras sobre el agua. Las islas flotantes: las islas de fe. Pensé y me vi muerto como las manzanas pesadas, caídas con todo su jugo a la tierra bestial. Tierra que se las come y las ensucia. Me he dicho siempre: no caigas, no seas enfermo, caedor: no. En este mundo laborioso, con la ira de los perros enterrados, con la espuma, si me ven caído, yerto, mojado en el silencio de la costa, no me digan entonces: usted, no se levante, no ande. |
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| UNAS HORAS DE PIEDAD |
No me atropelles, que yo era un niño. No me aplastes, que yo era ciego, puro, y me gustaban los juegos simples como bañarme en el mar, o sentir el pasto húmedo hundido bajo mis botas. No me atropelles, que yo era un niño y la luz de mi pecho se quemó. Creo que puedo meter un brazo en el fantasma que me anima. Creo que puedo retorcer mi corazón con estas manos y lavarte los vidrios, besarte los ojos. |
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| EN ESTE LUGAR |
Camino solo frente a los vidrios y dos luces me atraviesan. Pienso en los padres de mi cuerpo. En la hija de mi cuerpo. Camino, viajo, cruzo y me atraviesan hondamente. Pienso en el amor. En los reflejos del corazón. Una sombra está echada. Una vida me lleva de los pelos. Detrás de la paredes sufro. Detrás de las paredes se está haciendo la muerte. |
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| A LA HORA DÉCIMA |
Murió de pared y musgo, de cal y de luces apagadas como en una calle. Tenía un amor -amor que deambulaba- y de noche, todavía, junto a la puerta latía un corazón igual que los caballos madrugadores sobre el asfalto. Sus ojos perdían el rumbo y volvían cansados al redil. Murió de laja, de granito, porque los cielos pesan y van dejando las cosas lentas y más tercas en la idea que tenemos contra el tiempo. Pero a las piedras no les entra la luz. Las piedras no caen por su alma. Murió de amor a los ladrillos -con ese amor que deambulaba- y porque no sabía qué hacer cada noche de verano, sentado en un patio, con la luz de la luna tirada ahí en el piso. |
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| LA INUNDACIÓN |
Yo te vi encender las aguas. Te vi encender la sombra que nos baña y se oxidaron con el airelas pequeñas embarcaciones. El río tenía un sola orilla. Los pescadores golpeaban la noche con sus remos. Pero aún no se aprecia el dolor de los brazos. Una noche golpeada es como la luna que pudre los peces. Y la luna no hace ruido. Yo te vi sacarla por una semana de estas aguas como si fuera una virgen ahogada. No sabíamos nadar, no sabíamos remar sino en la muerte y yo te vi encender una luz fría en los espejos. El río tenía una sola orilla y había que tocar la cuerda del horizonte, la bella melodía sin retorno. |
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| PROMESAS, PROM |
Le dije que no. El viento se traba en los árboles. Yo le dije no. Los ríos luchan, adelante con sus aguas no bebidas. Yo le dije, los candados no cerrados, la página amarilla del desierto y los ojos cansados, medio ciego, que no, le dijeporque era un país y no lo descubrieron los santos, su tierra no tenía milagros, no estaba fundada o prometida, no había ni vientos, ni sol. Me preguntó por eso de las aguas no bebidas y le dije: no. |
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| A TRAVÉS DE UN VIDRIO ESMERILADO |
Me acerqué a la ventana a la hora en que sale la lluvia. A esa hora en que no estoy hecho de m sino de labios ceniza, detergente, lechos y relojes, de ilusiones y certeza, fierros de la ciudad, nubes de la ciudad misma. De nada sirve que me desespere, yo sólo estoy aquí y ella es apenas una luz. La silueta impide que se fugue. La lluvia la va apagar. |
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| CORTE |
Ya busqué la muerte en mis poemas. No la encontré, pero estaba ahí. Ahí como las vértebras de los vertebrados, la noche de los anochecidos, la sangre de los sangrados. Ya busqué la muerte y dicen que se hunde como la parte ciega de los árboles. No la encontré. Leí todos mis poemas sabiendo que estaba ahí. Los árboles deben tener algo que se mueve adentro de la tierra / mis poemas tienen muerte. Así como los vertebrados vértebras, los anochecidos noche, y los sangrados la brutal escritura del acero. |
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| UNA NOCHE EN LA GUERRA |
¿Te imaginas sobrevolado, muerto en manos del viento? Y el horizonte, ¿te imaginas, ese alambre que rodea la distancia, partido en dos porque a esa hora vas pasando? ¿Te imaginas un avión y el nombre de tu hija escrito en un misil? ¿Tu hembra atada a la cama de bronce? ¿Te imaginas la noche cuando te han sacado los ojos? ¿Y crees en los perros? ¿Le has rezado últimamente a un perro? ¿Para qué? ¿Para que te cure las heridas y no entierre los milagros mientras haya suela que comer? ¿Te imaginas una noche en la guerra después que alguien firmó, después que alguien rompió ese pacto? |
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| SILENCIO DE ABRIL |
No se oye ningún ruido pero les juro, en el medio de esta tierra desolada, una bala está pasando sobre mi cabeza. No se oye nada. Si los ángeles tiemblan, no se oye. Si las paredes hablan, no se oye. Si la lluvia picotea un cráneo reluciente, no se oye. ¿Estaremos muertos en este poema? ¿Muertos, es decir, libres de la muerte? |
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| MENSAJE DEL HOMBRE |
Tenía muchas venas pero dos tijeras. El horizonte era un hilo pero dos tijeras. Había pensado que unir las almas con ella era hundirse en un caudal rojo. Unir con ella las almas era baarse a la vez en dos ros. Pero no era así, se derramó el sol, chocaron dos buses, invadieron la capital. ¿Dónde estará mi tumba? Quiero volver. Enterré un cuchillo en el campo y lo regué con sangre. Tenía muchas venas, señor, pero dos tijeras. |
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| INTOCABLE |
Ella está en su lugar y no hay nada que hacer, Ni sacarla del mar, ni salir a terminar con la dureza del sol. Un deseo no es ley y la culpa se paga matando unos cuantos dioses de barro. Yo la siento, la sentía como al oxígeno como a un cuello de botella en los puños apretados. Nada que hacer. Ni entregarme como un bruto a los trabajos de la mañana, ni perder el tiempo armando cartas o bendiciones públicas. Ella está en su lugar. Lo demás es materia de condenados. |
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| EL REGRESAMOR |
Aquello que terminó está sucediendo todavía. Aquel amor que fue regresa. Porque todo lo que lleva sangre o música tarde o temprano se reanuda. Pero cuidado. Mi carne te conoce, mis dedos caminaron ya cien veces en la luz señera de tu cuerpo. Y no es agua la sed. No es clavar un puñal en el cielo y desatar una tormenta. |
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| ESCRITURA EN UN LADRILLO |
¿Qué hemos escrito que lo cambie todo? Hemos puesto los navíos a agitarse en el océano, y eran las luces el agua, el sol aquella piedra con metal. En ese barco bebía un capitán la espuma silenciosa de las horas y, tal vez, llegaba tarde el sueño cada noche. Hemos dicho que la dársena escondía una sirena entre los hierros carcomidos por la sal, pensamos en el frío, en la luna desgarrada por las grúas. ¿Creamos los fantasmas de humedad en la pared? Es cierto, el cielo ha sido bestial este año con los ciegos y ambulantes, pero ¿qué hemos escrito que lo cambie todo? |
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| TÉCNICA DEL AUTORRETRATO |
Fui construido en 1962. Me sacaron bruscamente del cielo. No de un cielo que después sobrevolaron las gaviotas carroñeras. No de un cielo blanco donde se pudre la luz amarilla de una lámpara. No de un cielo para que se revuelvan los aviones. Me sacaron y tengo que decir quién soy. Fui construido en el sesenta y dos. Las vueltas que dio el metal en cada reja. Las que dio la sangre enterrada en este cuerpo. Unos pocos se atrevieron a volver al cielo más profundo (en esta época). ¿Has visto que la mayoría no se levanta del cielo bajo, del que baña el horizonte? Me sacarán bruscamente de la tierra. De la tierra sobrevolada, revuelta. Y tendré que volver a decir quién soy. |