Dolores Etchecopar
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| PALABRAS PRELIMINARES
(aproximación a una poética) I escribir: no interrumpir el sueño de las palabras, dejar que sus súbitas colas de fuego quemen las muletas del pensamiento y del corazón, que el precioso temblor de lo inapresable elija sus sonidos. alegría: el soplo de la voz apaga las luces conocidas de la lengua. éxtasis: salirse del camino, abandonar todo saber y sus estrategias. lo que sabemos nos ciega, ciega al lenguaje. desarmar la mirada: volverla al origen donde la presencia irradia su misterio sin significarlo, abrirse a esa conmoción, quedarse sin palabras y en ese vacío deslumbrado escribir. hoy es abismo, no existen reglas que nos acerquen a lo real: en la violencia del mundo estalla la raíz de la lengua. pronunciar palabras ante el abismo: destino de la poesía. hacer que el silencio sea conductor de una extraña fe, fe en la música remota de lo que hay. II desde los grandes asombros de la primera infancia mi cuerpo ritual estuvo ligado a as palabras: por su poder hipnótico ellas movían lo que parecía definitivo y consagraban una nueva circulación entre el universo y el alma. desde temprano viajes frecuentes anclaron en mí el registro de la precariedad, la discontinuidad, el tendido veloz de una unidad que se deshace y se regenera en otro lado ese otro lado de todo que la poesía alumbra con sus finísimas ráfagas. el poema se impone como a absorción del tiempo en un espacio sagrado y sin respuesta. el extrañamiento, la irreverencia hacia los hábitos de la percepción y del lenguaje, la evocación de todos los tiempos en uno, la risa del misterio, la gracia. reconocí en los poetas malditos y en los surrealistas un estado de conciencia que me era orgánicamente afín, y si nunca quise adherir a una retórica prefijada, no reniego de la poética de lo inesperado que libera al lenguaje de sus ataduras conceptuales y de comunicación para pararlo en la catástrofe delicada de un alma que sabe que sólo su sonido singular la vuelve real y la reúne a la totalidad. hoy apenas escribo como quien reza. escribo el mundo que vacila dentro del habla, inaccesible, impronunciable hasta que unas pocas palabras nacidas del horror y la belleza entran al grito paciente de la página. DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS Libros publicados
Antologías Sus poemas integran varias antologías. Premios y distinciones En 1989 fue premiada por la SADE. Colaboraciones Es colaboradora del diario "La Nación", de "La Caceta" de Tucumán y de otros diarios y revistas literarias del país y extranjeras. Ensayo sobre su poesía En 1998 se publicó "El Pensamiento Mágico-Sagrado en Dolores Etchecopar", un ensayo sobre su obra, escrito por la poeta Ruth Fernández. |
Dolores Etchecopar |
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epílogo III
una niñita abría su polvera cuando estalló el edificio.
sus pies, al hundirse, alcanzaron la velocidad de la luz
y no fueron hallados
es decir que hubo árboles en ella
y alguien que envenenaba a las bestias que subían por las rosas.
(de "Notas Salvajes")

el pozo
mi hijo no hace pie en el alba
tampoco hace pie esa ciudad donde estuvimos
ni el tren que iba a Berlín
ni los muertos que suben y bajan
la ropa de los vivos
nada hace pie ni la pobreza ni la risa
ni los ruidos feroces ni las luciérnagas
bajo el gran país que suelta la noche
digo unas palabras aparto a la extraña mujer
que se prepara en mi sollozo digo unas palabras
antes de que ella me enmudezca con sus fábulas
y su desmemoria
mi hijo no hace pie en el alba
el tren que iba a Berlín
los vivos que suben y bajan
la ropa de los muertos
nada hace pie
........................en el llamado
nada hace pie
........................en el silencio ese niño
nunca sabrá
por qué afuera de la luna
golpean a un viejo caballo
(de "Notas Salvajes")

la orilla
ninguna palabra se acerca
pero mi caballo galopa en la sombra
deben estar allí los rostros las manos
debe estar allí la voz que levanta el agua la mañana
debe estar allí el que canta adentro de las palabras
no voy a pedir auxilio mi caballo galopa en la sombra
es difícil saludar a los niños
cuando falta un sonido
el ladrón huyó con el Comienzo
y bellas mujeres se beben el agua de la verdad
tras ellas el rumor del pasto es un destino
ninguna palabra se acerca
bambúes miedo vidrios
mi caballo galopa en la sombra
entra y sale de la gran muralla
aquí falta un sonido
pero hay una luz de viajes antiguos
en el pelo de los toros
los hombres de este siglo ya se fueron
grandes pantanos murmuran sus nombres
hay un tambor oscuro en la orilla lenta bailarina
de mi otro cuerpo tu pálido vestido sin rumbo
tu hijo alzado sobre las fosas y las fronteras
falta un sonido
falta ese sonido
y todo será arrojado al mar
hasta que el mar se seque y amanezca
(de "Notas Salvajes")

la mañana
esa mañana qué es una mañana
por qué hubo una mañana dónde
hubo una mañana
nunca nadie pudo decir
qué había que hacer con una mañana
y se olvidaron y corrieron a través de los ruidos
hasta desaparecer
yo quería que me hablaran
porque lo único que había era una mañana
(de "Notas Salvajes")

poema de los ruegos
yo canto para tu rostro
y sus lanas indefensas
ese idioma de cuevas
que avanza por la quietud
arrastro una palabra por el universo
hasta situarla en tu sollozo
pido una canoa
pido un caballo ensillado
con el agua oscura del sol
y que entonces ya nadie sople entre los ruidos
el panadero de la muerte
(de "El Atavio")