Eduardo Dalter
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| DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS
Nació en Buenos Aires en 1947. Es poeta, traductor e investigador cultural. Libros publicados
Antologías Está incluido en antologías y publicaciones del continente. Otras actividades Desde 1994 dirige Cuaderno Carmín. |
Eduardo Dalter |
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de Bocas Baldías 2000-2001 Una botella rota en la cuneta, ¿quién la bebió?, ¿quién la rompió? Una botella rota, con su etiqueta y su barro. Su pico apunta al cielo, y si te acercas, a tu frente, como un dedo vacío, sin uña, sólo borde. Una botella rota, más allá de todo olvido, en la media cuadra del suburbio.Ese hombre inclinado con su palo en medio del basural, donde las bolsas de nailon y los olores gruesos, en marejada, cubren el paisaje, no busca la felicidad, en cualquiera de sus versiones, o acaso sí creyó ver un atajo allá, en los límites del horizonte, entre bolsa y bolsa, o recuerdo y recuerdo; una felicidad fugaz, con un palo, o posible o creíble, mientras el sol lo alumbra.Dios por acá anda borracho, no puede tolerar tanta bolsa sucia al viento. Con caña encima, barba, pantalón colgando de su diosidad raída. No puede tolerar verse en el fondo de los ojos de las gentes que bajan del tren con bultos y changos torcidos del mercado. Anda suelto por acá, pirado de tristeza elemental, platónica. El universo es infinito, el tiempo eterno, parece decir Dios queriendo convencerse en vano, entre las bocas baldías y las miradas de tormenta.El amor por aquí crece sudado, pura sangre, en cualquier parte. Su naturaleza está fundida a la tierra vaciada y rellenada, a su saliva turbia. Lejos, de otro mundo, la ciudad es su cruz de fierro, su cerrojo más triste y su espejo imposible. Hierve sola, desierta, la espesura de este amor que va por agua. Amor a medio vestir, que alumbra cardos en el sucio terraplén y en el baldío poceado, frente a la carnicería.Un corte en la cara, el revés, un corte ciego en la hora, un corte seco, sin dos, un corte que crece hacia fuera, hacia abajo, un corte como raíz, sin grito, sin garganta. |
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| ANDÉN |
Un hueco, un vacío de tormenta en las miradas, en la voz, las voces, y un desierto precario en la espera. |
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| GRIETA 'E FRONTERA (Venezuela, escúchame) |
Al Chino Valera, en memoria Brilla un ojo neutrónico, que apenas se advierte entre el agitar de las banderas. Y brilla otro ojo para adentro, un ojo virtual, incesante, conectado también a una central múltiple (donde los ríos cifrados y sucios desembocan). Te están calculando, Venezuela; te están filmando en technicolor, en el fragor, en la neblina, y están invirtiendo a cuenta, tu cuenta, tu ñame, tu memoria. Y brilla un tercer ojo acechante, un ojo fijo, o fijado, en el oro blando, el oro oscuro (el oro que enciende fiebres y turbinas). Un ojo que el pescador de Uquire ni imagina, un ojo que el buhonero de San Felipe ni sospecha. Te están, desde lejos, midiendo Venezuela la sangre, el aire, el límite, y te están traduciendo, calculadora en mano, en programas intensivos y en barriles. Sueñan pesadillas, cerrojos, Venezuela, en nombre de la gente desprevenida y sencilla, ésa que baja en burro a La Salina o reza un ave maría en Punto Fijo. Cuídate la espalda, Venezuela, que un atrás inmenso, metálico y oscuro está creciendo con tu sangre, tu marejada espesa y tus espinas. 15 de diciembre 2002 |
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La inclusión de Eduardo Dalter es una atención de Julio Carabelli
Obispo Segura 239 4700 Catamarca Argentina. carabelliju@hotmail.com |