Enrique Solinas
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| PALABRAS PRELIMINARES
Ars poética Porque hubo un lugar, hay un lugar y habrá un lugar, donde la poesía se origina de la forma más inexplicable. Cada vez que intentemos darle un nombre al espacio que la contiene, éste cambiará su centro hacia otra zona que deberemos indagar toda la vida. Así, de esta manera, nuestros esfuerzos serán apenas un intento de lo que en realidad queremos decir y toda búsqueda se convertirá en un camino difícil e infinito. Este Lugar de Principio hace una indagación en el descenso, roza lo primitivo de la memoria, navega zonas donde se combinan las sensaciones y el conocimiento. Porque una vez que se conoce el descenso, se puede pensar en la ascensión. Cuanto más nos internemos en la Caída, será posible la ascesis. Porque hubo un lugar, hay un lugar y habrá un lugar, donde la poesía se escape de las manos y nos deje su rastro, una señal, un fósforo encendido en la noche, un relámpago cierto. Porque hubo un lugar, hay un lugar y habrá un lugar, este Lugar de Principio es un intento por devolverle a la Palabra su valor sagrado. DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS Enrique Solinas nació en Buenos Aires el 11 de Julio de 1969. Es Bachiller Especializado en Letras y cursa la carrera de Letras y Ciencias de la Comunicación en el C.O.N.S.U.D.E.C. Además de la poesía, su actividad literaria incluye la narrativa, la crítica literaria y el ensayo. Libros publicados
Premios y distinciones
Colaboraciones Desde 1989 colabora con publicaciones del país y del exterior. Dirección: Santiago del Estero 690, 2 A, |
Enrique Solinas |
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Sólo una muerte
Sólo una muerte
puede vivir más allá del tiempo y la distancia.
El horror contamina lo bello y estos ojos
que muerden el peligro,
devoran las imágenes de siempre
como un fuego.
No hay rosa, no.
La realidad es un viento de lobos.
Aquél campo de flores
que alguna vez brilló como una espada,
hoy canta una canción oscura desde el hielo.
No hay rosa, no.
La realidad es espejismo.
Y toda flor (que frágil y deseada)
es más hermosa y perfecta cuando muere.
Todo es posible.
Todo es misterio.
Sólo una muerte
puede salvarse de su propia muerte.

Contemplación
Tanto mirar el otro lado de las cosas que no se sabe en qué lugar está la verdadera mirada;
y si de algo sirve este decir que nadie escucha; y si de algo sirve este decir que a nadie dice.
El Hijo de la Oscuridad miró perplejo la raíz del mundo
y cantó la melodía más hermosa del invierno.
Todos los días se levanta con su cuerpo rojo
y abre su corazón como un pañuelo en llamas.