Francisco Azuela

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PALABRAS PRELIMINARES

       Todo escritor, todo poeta tiene su propio Panteón de destacadas figuras en la literatura universal, a las que les debe mucho en su formación literaria. A mi me han enseñado desde los clásicos hasta los contemporáneos, pasando muy especialmente por la lectura de los poetas prehispánicos.

       Me siento un poeta del aire, para referirme a Gastón Bachelard; pero más que mencionar nombres de tantos que ahora reposan en la profundidad de las sombras y del silencio, deseo expresar sencillamente, que la poesía que yo escribo nace del dolor y de la desesperanza que siento por los pueblos oprimidos de nuestra América, atravesados por una lluvia explosiva de soledades.

       Desde mi infancia lloré el vuelo de libertad de los pájaros, destrozado por el dardo de los cazadores y de los fusiles. En mi adolescencia sufrí el despojo y la muerte de los hombres explotados del campo y recogí sus lágrimas y su llanto; en mi madurez, escucho el canto solitario, triste y herido de nuestra América doliente desde la Cordillera Real de los Andes, de los descendientes de Tiwauanaku, de los incas y del Lago Titikaka hasta los aztecas y los mayas. Por eso escribo poesía en las alas del viento para que el sonido de esos signos llegue a otras latitudes. Por ello me siento un poeta del aire, del dolor y de la pena y en mi poesía canto desde la sombra del otro:

Aztecal VIII

En este poema de muertos
se te murió tu padre,
se murieron tu abuelo y tu siembra
y se acabó la tarde en una mirada.

En este poema de muertos
se murió el amor de tus antiguos,
se murieron tus pájaros
y se calló la estrella de tu frente
como un puñado de rosas enfermas.
En este poema de muertos
se te murió la vida,
y por segunda vez se te murió la patria
cuando tú te quedaste mirando
como un arco iris sin color.

En este poema de muertos
se te partió la sangre en dos ríos azules,
y un esqueleto de sombras
en tus ojos de nieve
busca la libertad de tu pueblo.

DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS

       Nació en la Ciudad de León, Guanajuato, México, en 1948. Estudió en las Universidades de Guanajuato, Iberoamericana, UNAM y Panamericana de la Ciudad de México, y en las Complutense de Madrid y Laval de Quebec. Es miembro de la Sociedad General de Escritores de México, Miembro Ordinario y Miembro del Consejo Panamericano de la CISAC y Miembro de la International Writers Guild.

Libros publicados

  • El maldicionero, Universidad Nacional Autónoma de Honduras, 3ª edición, 1981
  • El tren de fuego, Instituto de la Cultura del Estado de Guanajuato, 1993
  • La parole ardente, edición bilingüe, John Donne & Cie., France, 1993
  • Son las cien de la tarde, Instituto de la Cultura del Estado de Guanajuato, 1996
  • Ángel del mar de mis sueños, Centro Cultural Internacional El Cóndor de los Andes-Águila Azteca, A.C., 2000

Antologías

  • Un mundo no coraçao, selección del poeta francés Jean-Paul Mestas, edición bilingüe 2002 en portugués y francés, Editora Universitaria de Lisboa, Portugal

Premios y distinciones

  • Condecorado por el gobierno hondureño con la Orden del Libertador de Centroamérica “Francisco Morazán”, en el grado de Oficial
  • Candidato de la Academia Hondureña de la Lengua al Premio Internacional de Literatura “Cervantes”, España, 1981

Ferias

La editorial boliviana Plural Editores, reeditó tres de sus libros, los que fueron presentados por la Embajada de México en la VII Feria Internacional del Libro, La Paz, agosto de 2002

Colaboraciones

En Interactions (Department of German-University College, London), Rimbaud Revue (Semestriel International de Création Littéraire, France et la Communauté Européenne des poétes), en la Revista Neruda Internacional y en revistas de Canadá, Centroamérica, España, México, Portugal y Puerto Rico.

Otras actividades

Fue diplomático en las Embajadas de México en Costa Rica y Honduras (1973-1983)

Fue Director de la Biblioteca del Honorable Congreso de la Cámara de Diputados del Estado de Guanajuato (1991-1997) y fundador de instituciones ecológicas de la sociedad civil.

Fue Coordinador General de Foros del Consejo para la Cultura de León, Guanajuato (1998) y fundador de la Galería Internacional “Escultor Víctor Gutiérrez”- Siglo XXI, S.C., con sede en la Ciudad de México (1998)

Es Director General y fundador del Centro Cultural Internacional El Cóndor de los Andes – Aguila Azteca, A.C., con sede en la Ciudad de Cochabamba, Bolivia, (1999)

A partir de noviembre de 2001 se radica en la ciudad de La Paz, Bolivia, en donde se desempeña como Director del Centro Integrado de Documentación e Información (CIDI) del Instituto Internacional de Integración del Convenio Andrés Bello, Organización Internacional Intergubernamental del que son miembros: Bolivia, Colombia, Cuba, Chile, Ecuador, España, Panamá, Paraguay, Perú y Venezuela.

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Francisco Azuela
azuelafranck@hotmail.com

POEMAS
I

						
Era un jilguero, 
un clarividente de la vida, 
de la muerte, 
premonitorio del destino. 
No sé si tenía el pico fuerte, 
cónico, 
algo encorvado en la punta, 
si medía más de doce centímetros de cuerpo 
de la cabeza al extremo de sus plumas, 
si su plumaje era de color pardo 
con castaños en el cuello, 
en el dorso 
y manchas negras y rojizas 
con un negro profundo en el pecho, 
en la garganta
De Ángel del mar de mis sueños
EL CÓNDOR DE LOS ANDES, VÍCTIMA DE SUEÑOS

I

En la sombra de la vida, que es una sola, alta, profunda y misteriosa cae un eco de destinos imposibles. La humanidad anda sin aliento, cautiva, rompiendo sus silencios. Llega el viento, trae su rostro, su espejo, ánimo de flor en tierra.

El alba nace en la comisura de sus labios, caléndula del tiempo. Cuánto cuesta soltar la soledad a la orilla de la vida, la hierba crece hacia adentro y se hace verde el pensamiento, el ojo de la tarde indefinida.

Como una tempestad de ilusiones la herida cicatriza el instante de antiguos sufrimientos y un beso tierno de sus labios adelanta el sentimiento, los ojos se llenan nuevamente, cántaros de vida, de amor silencioso donde la oruga prepara su cosecha de sueños en la admiración del brillo de una pequeña estrella perdida en sus ojos nebulosos.

El párpado del pájaro guarda su último canto de desdichas en la madrugada que a nadie dice nada, caen rayos de ira, el viento levanta su coraje de espinas y en la concha marina viajan sus pensamientos como el último aliento de sus deseos de ir muy lejos de la raíz profunda que encarnó sus primeras tierras de fértil contextura en la piel.

Enamorada el ave suicida sigue en el vuelo su inmensa soledad, el cristal del aire atraviesa sus ojos tristes, ojos de nieve.

II

El Illimai envía en el reflejo de su nieve, una vez más, su manto de amor a una ciudad perdida, el cóndor se conmueve en su propia ternura de siglos.

América dolida hasta los huesos de su arrepentimiento, hasta los huesos de su alma y de su tierna sangre indefensa y cálida.

Viene nuevamente el recorrido de todo lo pasado, la estirpe humana se conmueve y la orilla del espejo vuelve a desdibujar en el aire la imagen del cóndor que agoniza en el vuelo sublime que toca el ala de los ángeles.

¿De qué color es tu alma hombre-pájaro-cóndor?, ¿dónde quedó el último aliento de tu sombra?, ¿dónde quedó tu pasado?, ¿dónde quedó tu América con sus puertas al sol, con sus guerreros de flechas en pedernal?.

La palabra héroe se inventó para nombrar tus vientos, no hay nada más que decir, te has ido de nuestros sueños, te has ido de la vida, sólo ha quedado tu sombra en el vuelo imaginario de la tarde, de esta tarde que tiene en su remordimiento una escritura que ya nadie sabe leer.

III

Ayer fue el fuego, el agua y la lluvia. Tu te llevaste el viento, te llevaste en el aire la soledad entera para que nadie estuviera triste.

Cóndor de los Andes infinitos, de patrias compartidas, silencio de luz en tu plumaje de esperanzas.

Ágata de vuelos, la noche también crece en tu firmamento, ahí te haces infinito en tus espejos de oro. Cóndor-hombre, Cóndor- ángel.

De Son las cien de la tarde
(nueva versión de El maldicionero)