Friedrich Hölderlin

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PALABRAS PRELIMINARES

       Uno de los más grandes poetas líricos alemanes, cuya obra tiende un puente entre las escuelas clásica y romántica. Su poesía, olvidada muchos años, fue redescubierta al principio del siglo XX. Nació en Lauffen-am-Neckar. Estudió teología en la Universidad de Tubinga pero decidió no seguir la carrera eclesiástica. El poeta alemán Friedrich von Schiller publicó algunos de los primeros versos de Hölderlin en sus periódicos y obtuvo también para él diversos puestos de tutor.

       Luego de un incidente amoroso con la mujer de su mecenas, Susette Gontard, la figura de Diótima en sus poemas y en su novela Hyperion (1797-1799), pasó dos años en Hamburgo donde empezó a desarrollar su característico estilo poético.

       Después de otro periodo como tutor, Hölderlin sufrió en 1802 el primero de los episodios de la enfermedad mental que iba a afligirle hasta su muerte. En 1807, tras algún tiempo en una institución de Tubinga, fue puesto a cargo de un maestro carpintero local llamado Zimmer. Hölderlin pasó el resto de su vida con Zimmer.

       La poesía de Hölderlin se caracteriza por una intensa subjetividad, pero al mismo tiempo sus cualidades expresivas se ven atemperadas por la contención y el equilibrio del clasicismo griego. No usaba rima, en su lugar escribía con una forma poética flexible conocida más tarde como verso libre. Es famoso sobre todo por sus poesías líricas, entre las que se encuentran “La esperanza” y “El aeda ciego”, y por alguna obras más amplias como la novela Hyperion (2 volúmenes 1797-1799), la historia de un luchador por la libertad griega, y la tragedia inacabada Empédocles (1798-1799). Su obra influyó poderosamente en la generación del 27 sobre todo en Luis Cernuda.

Publicado inicialmente en El poder de la palabra

DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS

Libros publicados

Entre otros:

  • Los himnos de Tubinga, (edición bilingüe), Ed. Hiperión, Madrid
  • Las grandes elegías, (edición bilingüe), Ed. Hiperión, Madrid
  • Poemas de la locura, (edición bilingüe), Ed. Hiperión, Madrid
  • Poesía completa, (edición bilingüe), Ediciones 29, Madrid

Novela

  • Hiperión o el eremita en Grecia, Ed. Hiperión, Madrid
  • Empédocles, (edición bilingüe), Ed. Hiperión, Madrid

Ensayo

  • Ensayos, Ed. Hiperión, Madrid

CRONOLOGÍA

1770

Nace el día 20 de marzo Johann Christian Friedrich Hölderlin, hijo del maestro de claustro Heinrich Friedrich Hölderlin y de Johanna Christiane Heyn (hija de un clérigo), en Lauffen a orillas del Neckar.

1772

Sólo dos años después muere su padre y pocas semanas más tarde nace su hermana.

1774

Su madre vuelve a casarse, con el señor Gock, alcalde de Nürtingen, y toda la familia se traslada a este pueblo. En el mismo año nace su hermano, Carlos Gock, por quien Hölderlin cobrará el más tierno cariño.

1783

Muere el segundo marido de su madre, quedando ésta sola con sus tres hijos.

1784

Inicia sus estudios primarios en la escuela del convento de Denkendorf.

1786

Ingresa al seminario de Maulbronn, y durante los dos años que permanece en este instituto tiene algunas compensaciones que iluminan un poco el reglamento severo y rígido del colegio. Descubre a Ossián, por quien sintió gran admiración; tiene su primera aventura sentimental con Luisa Nast, prima de su amigo Immanuel Nast, y efectúa su primera visita a Heidelberg, viajando a lo largo de todo el Rhin. Las impresiones que obtuviera durante ese viaje, años más tarde las describe en dos de sus poemas más sentidos.

1788

Se inscribe en la Universidad de Tubingen como estudiante de teología, filosofía clásica e historia, permaneciendo allí hasta el año 1793. De aquel tiempo datan sus relaciones con Christian Ludwig Neuffer y Rudolf Magenau, de quienes pronto se hizo amigo, en especial de Neuffer, quien más tarde se dio a conocer por sus idilios "Un día en el campo" y "Festival de la cosecha", como también por sus traducciones de Virgilio.

1791

Se hace amigo de Hegel y Schelling, con quienes desde el otoño de 1790 comparte la misma pieza. En compañía de ellos lee las obras de Kant y de los filósofos griegos.

1793

Da su examen final ante el consistorio eclesiástico de Stuttgart, y durante un viaje a Ludwigsburg conoce a Schiller. En el mes de diciembre de este año parte a Waltershausen para ocuparse como institutor en casa de Carlota von Kalb, puesto que obtuvo mediante una recomendación de Schiller.

1794

Abandona Waltershausen, porque —según lo confesara en una carta dirigida a su amigo Neuffer— los talentos harto moderados de su alumno, fuera de causarle muchas molestias, le quitan fuerza y energía para la realización de sus propios trabajos. Luego emprende viaje a Jena para estudiar en su universidad, donde escucha temporalmente las clases de Fichte.

1795

En julio de este año parte a Nürtingen a casa de su madre, donde permanece hasta el mes de diciembre. Después, recomendado por Isaak von Sinclair, a quien conociera como estudiante de Leyes en Tübingen, y quien ahora había ingresado al servicio diplomático del Landgrave de Hessen-Homburg, se dirige a Frankfurt para asumir el puesto de institutor en casa del banquero Jakob Friedrich Gontard. Susette (Diótima), esposa del señor Gontard, se había casado a la edad de 17 años con el famoso banquero, y siendo de una belleza extraordinaria, y sólo un año mayor que Hölderlin, éste no tardó en enamorarse profundamente de ella.

1796

Pasa el verano en compañía de Susette y los niños en las ciudades de Cassel y Driburg para estar fuera del camino de las tropas francesas, que en aquel entonces avanzaban sobre Alemania. Durante su estadía en estos lugares conoce a Heinse, el autor de "Ardinghello, o las islas afortunadas", a quien dedica más tarde su elegía "El pan y el vino".

1798

A raíz de una disputa violenta con el señor Gontard tiene que abandonar la casa de éste. Siguiendo una invitación de Isaak von Sinclair se traslada a Homburg, donde permanece hasta junio del año 1800, cuando una grave depresión mental, causada sin duda por la dolorosa separación de su amada Diótima, lo obliga a regresar a la casa de su madre en Nürtingen.

1801

Después de haberse repuesto un poco vuelve a emplearse de institutor, esta vez en casa de una familia acaudalada de Hauptwyl, cerca de St. Gallen, en Suiza, pero se mantiene sólo hasta abril de este mismo año en su puesto.

1802

Mediante una recomendación de un cierto profesor Stroehlin, de Stuttgart, se dirige a Burdeos, siempre en calidad de institutor, a la casa del señor Meyer, cónsul de Hamburgo; empero, el 9 de mayo vuelve a partir en dirección a la frontera, donde llega el día 6 de junio; efectúa una breve pero terrible visita a sus amigos en Stuttgart, y a principios de julio llega a casa de su madre en estado gravísimo, presa de los primeros síntomas de la locura. Una vez restablecido, viaja a Ulm y Regensburg en compañía de Sinclair. Éste, uno de sus amigos más fieles, le había enviado pocos días antes de su llegada a Nürtingen una carta a Burdeos, comunicándole la muerte de Susette Gontard. Ella había fallecido el 22 de junio por haberse contagiado de una enfermedad infecciosa que habían contraído sus hijos.

1804

Lo llama Sinclair a Homburg para que desempeñe allí el puesto de bibliotecario de la Corte, empleo que el mismo Sinclair había insinuado crear al Landgrave, pagando por su propia cuenta durante dos años el salario correspondiente. Pero allí se agrava el estado de Hölderlin, que parecía haber tenido una mejoría temporal, y sufre varios ataques muy violentos.

1806

No le queda otra solución a Sinclair que llevarlo, aconsejado por Schelling, a un asilo particular de Tübingen, pero allí su salud empeora día a día, y en 1807, viendo el mal que le hacía a Hölderlin la estadía en el asilo, lo traslada a casa del carpintero Zimmer, donde permanece hasta su muerte.

1811-22

La salud de Hölderlin pasa por otra temporada de mejoría que le permite recordar episodios de su juventud, dedicarse a la música y volver a escribir poemas.

1823-30

Wilhelm Waiblinger, que en este tiempo estudiaba en la Universidad de Tübingen, visita frecuentemente a Hölderlin, y es a él a quien se deben las noticias más detalladas de aquella época oscura de la vida del poeta. También se cuentan entre sus visitantes Bettina von Arnim y August Wilhelm Schlegel.

1843

El 7 de junio de este año muere Johann Christian Friedrich Hölderlin con el espíritu sumido en las tinieblas más profundas.

Publicado inicialmente en El Autor de la Semana
Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Chile

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Friedrich Hölderlin

POEMAS
EL JOVEN A SUS JUICIOSOS CONSEJEROS

						
¿Pretendéis que me apacigüe? ¿Que domine 
este amor ardiente y gozoso, este impulso 
hacia la verdad suprema? ¿Que cante 
mi canto del cisne al borde del sepulcro 
donde os complacéis en encerrarnos vivos? 
¡Perdonadme!, mas no obstante el poderoso impulso que lo arrastra 
el oleaje surgente de la vida 
hierve impaciente en su angosto lecho 
hasta el día en que descansa en su mar natal. 

La viña desdeña los frescos valles, 
los afortunados jardines de la Hesperia 
sólo dan frutos de oro bajo el ardor del relámpago 
que penetra como flecha el corazón de la tierra. 
¿Por qué moderar el fuego de mi alma 
que se abrasa bajo el yugo de esta edad de bronce? 
¿Por qué, débiles corazones, querer sacarme 
mi elemento de fuego, a mí que sólo puedo vivir en el combate? 

La vida no está dedicada a la muerte, 
ni al letargo el dios que nos inflama. 
El sublime genio que nos llega del Éter 
no nació para el yugo. 
Baja hacia nosotros, se sumerge, se baña 
en el torrente del siglo; y dichosa, la náyade 
arrastra por un momento al nadador, 
que muy pronto se sumerge, su cabeza ceñida de luces. 

¡Renunciad al placer de rebajar lo grande! 
¡No habléis de vuestra felicidad! 
¡No plantéis el cedro en vuestros potes de arcilla! 
¡No toméis al Espíritu por vuestro siervo! 
¡No intentéis detener los corceles del sol 
y dejad que las estrellas prosigan su trayecto! 
¡Y a mí, no me aconsejéis que me someta, 
no pretendáis que sirva a los esclavos! 

Y si no podéis soportar la hermosura, 
hacedle una guerra abierta, eficaz. 
Antaño se clavaba en la cruz al inspirado, 
hoy lo asesinan con juiciosos e insinuantes consejos. 
¡Cuántos habéis logrado someter 
al imperio de la necesidad! ¡Cuántas veces 
retuvisteis al arriesgado juerguista en la playa 
cuando iba a embarcarse lleno de esperanza 
para las iluminadas orillas del Oriente! 

Es inútil: esta época estéril no me retendrá. 
Mi siglo es para mí un azote. 
Yo aspiro a los campos verdes de la vida 
y al cielo del entusiasmo. 
Enterrad, oh muertos, a vuestros muertos, 
celebrad la labor del hombre, e insultadme. 
Pero en mí madura, tal como mi corazón lo quiere, 
la bella, la vida Naturaleza. 
A LAS PARCAS

						
Un verano y un otoño más os pido, Poderosas, 
para que pueda madurar mi canto, 
     y así, saciado con tan dulce juego, 
     mi corazón se llegue hasta morir. 

El alma que aquí abajo fue frustrada 
no hallará reposo, ni en el Orco, 
     pero si logro plasmar lo más querido 
     y sacro ante todo, la poesía, 

entonces sonreiré satisfecho a las feroces 
sombras, aunque debiera dejar 
     en el umbral mi voz. Un solo día 
     habré vivido como los dioses. Y eso basta.

Publicado inicialmente en Cisne Negro

TEXTO
HIPERIÓN O EL EREMITA DE GRECIA

(fragmento)

       A ser uno con todo lo viviente, volver en un feliz olvido de sí mismo, al todo de la naturaleza. A menudo alcanzo esa cumbre, pero un momento de reflexión basta para despeñarme de ella. Medito, y me encuentro como estaba antes, solo, con todos los dolores propios de la condición mortal, y el asilo de mi corazón, el mundo enteramente uno, desaparece; la naturaleza se cruza de brazos, y yo me encuentro ante ella como ante un extraño, y no la comprendo. Ojalá no hubiera ido nunca a vuestras escuelas, pues en ellas es donde me volví tan razonable, donde aprendí a diferenciarme de manera fundamental de lo que me rodea; ahora estoy aislado entre la hermosura del mundo, he sido así expulsado del jardín de la naturaleza, donde crecía y florecía, y me agosto al sol del mediodía. Oh, sí! El hombre es un dios cuando sueña y un mendigo cuando reflexiona. "


Publicado inicialmente en El poder de la palabra