Griselda García
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| PALABRAS PRELIMINARES
"Escribo este libro porque todos nos vamos a morir." Si mantenéis las manos cerradas, sólo conseguiréis unos pocos granos de arena. Pero si abrís las manos, conseguiréis toda la arena del desierto. Uno empieza excediéndose en la extensión de las redacciones de la escuela primaria; con los años va acumulando palabras a las que un buen día decide tomar como arcilla y darles forma de poema. Después se divierte en soledad como un chiquillo con sus nuevos juguetes, como un mago haciendo surgir de su galera un poema, y otro, y otros más. La poesía, el más serio de los juegos: jugar como si no se estuviera jugando. DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS Nació en Buenos Aires, en 1979. Libros publicados Poesía
Narrativa
Colaboraciones Es colaboradora de las revistas de poesía La Guacha y Omero Poesía. Coordinación Coordinó durante el 2001 el ciclo de poesía Julio Huasi. Biblioteca Virtual BEAT 57 Junto con Sergio Rigazio y Lord Cheselin lleva adelante la Biblioteca Virtual BEAT 57, con más de 200 títulos de poesía, narrativa, reportajes y letras de canciones en archivos word que se envían por mail absolutamente gratis y libres de virus. |
Griselda García celdagris@hotmail.com |
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| ALUCINACIONES EN LA ALFALFA |
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Soy un hombre para quien el mundo exterior es una realidad interior. Esternones quebrados por el inusitado fulgor que emanan las pieles viajes por el desierto en autobús construcciones fantasmas viejas mandarinas nos detenemos un momento. sube el soldado y se sienta a mi lado estuve adentro todo el tiempo, dice vengo del lugar de más luz y suciedad bajo las uñas. antes solía sostener sólo sólidas miradas ahora solamente veo sin ver, mis tajos piden sal a gritos. Algo me taladra la cabeza/ la mandíbula pesa no siento los dientes/ apretados saliva amarga bajando por la garganta. hay un martillo de marfil/ golpeándome el parietal izquierdo los caños anaranjados del colectivo/ se enroscan en los cuerpos. ahora estoy como quería estar: de algodón y rellena de aserrín, con la piel de antiguos enemigos bajo las uñas. tolero cualquier cosa de mis amigos imaginarios. últimamente son sólo los insectos en nariz y oídos los que me mantienen con vida. a veces no puedo arreglármelas sin mi zumbido: un murmullo de cintas sin fin/ o un sinfín de cintas que necesito para dormir en calma/ y saber que al despertar sólo será el sol rebotándome en los párpados y la absoluta certeza de no necesitar nada. Esperaré a que bajen los mocos por la garganta para empezar a hablar. Las fiestas han pasado, sólo nos dejaron guirnaldas descoloridas por la lluvia y píldoras rosadas. Vamos a bares del oeste con mi compañero cósmico y pactamos que una vez hastiados, haremos collares con nuestros dientes y cubrecamas con nuestras pieles. Veo el neón, veo el brillo esta noche llevo lentejuelas en la sangre, pero no puedo ver la estrella que me guía. Oscurece, pero el cielo está tan turquesa que ambos cerramos los ojos. Y cuando después de mucho tiempo alguien encendió la luz, yo dije: estábamos mucho mejor a oscuras. No hay masturbación posible cuando es furia lo que se tiene. Sueños con escarabajos. Sentada sola algo lejano y anónimo me sentencia. ¿Perduraremos? Recuerdos de cuando éramos felices, Recuerdos como cientos de larvas que no serán mariposas. Almendras amargas anticipan el sabor de nuestros cuerpos. Acérquense todos: debo aprovisionarme para el próximo invierno. Tus besos me dan asco, ahogándome en la espuma del jacuzzi. hay relámpagos y más relámpagos filtrándose por las persianas del hotel y yo sólo quiero que todo termine. De afuera quisiera la libertad de no tener que estar adentro, y salir así a lucir el cansancio de todo un día mezclándose con el brillo en los ojos que dejó el orgasmo. Masticando las entrañas del pez espada, meteré espuelas a mi zaino para salir a buscarte. la luna guiará almas en pena. me volveré azul en cuanto el viento toque mi piel desnuda. el caballo tropezará con piedras que no existen. una vez juntos, viviremos de la caridad y eso nos hará dichosos. El fetiche oficia de observador mudo de lentas derramaciones de sangre. estruendo de orgasmos lloviéndome en el cuerpo. jardín de altura, ausencia del cáliz prometido, pupilas de internado suizo ahogan sus gemidos nocturnos bajo el peso de sábanas rústicas. Los heliotropos me miran hay poco lugar adonde escaparse las pieles se desbordan se desdoblan y disgregan cuando peine canas me acordaré del canto pero ahora llevame a ver el eclipse haceme dormir. Un hombre duerme privilegio de mis ojos envuelta en los brazos del amado ausente la lluvia tal vez golpee menos en la noche de colmillos de lobo. Estoy paralizada por tanto salvajismo, hermosas sorpresas que tiene el destino aguardándome en cualquier recodo. Él se acerca con sábanas limpias, aquél que atacaba retrocede. Cuando la tristeza invade todo con su manto de cenizas no se puede más que esperarla agazapado, Intentar dormir un sueño libre, como si durmiera por primera vez, perder el extraño rictus de mi boca, la mirada cargada de años luz; Desearía desaparecer o al menos tornarme invisible ser leve como el humo, y lograr tal vez así descansar un poco en el aire. ¿Somos iguales o muy distintos? Por favor, caeme encima con todo el peso de tus veinte años, a partir de hoy estarás en mis pesadillas. Los nervios se galvanizan, el metal en las venas transmite toda la información que se puede necesitar. El espejo hoy miente mi reflejo y yo le creo. Gorgojos en el mosto. tomó mi mano y esperamos juntos la maceración. Tu mundo (ex-nuestro) |
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La inclusión de estos poemas de Griselda García en
Poéticas es una atención de Biblioteca Virtual BEAT 57 beatcincuentaysiete@hotmail.com http://ar.geocities.com/beat_virtual |