Heinrich Heine

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PALABRAS PRELIMINARES

      Es uno de los poetas más grandes de Alemania cuyos poemas punzantes y en ocasiones llenos de espíritu satírico, gozan de prestigio universal.

      A 150 años de su muerte Heinrich Heine no ha entrado a formar parte todavía, de manera definitiva, del panteón literario de Alemania. En ese panteón se sienta, más bien, a los pies de los monumentos de bronce dedicados a Goethe y Schiller. Y seguramente con aquél, su carácter burlón, se hubiera sentido bien así.

      El director del Instituto Heine de Duesseldorf, Joseph A. Kruse, consideró que con ningún otro autor persisten las “condenas históricas” como con Heine.

      Muchos en Alemania todavía no le han “perdonado” su relación de amor-odio con el país, su liberalismo político y su suelto erotismo. Según el crítico literario Marcel Reich-Ranicki, son sobre todo las generaciones de viejos lectores las que arrastran el “resentimiento” contra Heine infundido durante el nazismo.

      Algunas obras importantes del poeta aparecieron, hasta 1967, en el Índex de libros prohibidos por la iglesia católica, entre ellos sus Cuadros de viaje, publicados a partir de 1826 y que hicieron su nombre famoso en Europa con sus descripciones subjetivas y sus pensamientos a favor de la libertad y la igualdad.

      Libro de canciones, su álbum de poemas más popular –del que Heine llegó a ver en vida 16 ediciones–, fue la base para gran parte de las 8.000 canciones escritas en base a poemas de Heine, según el biógrafo Jan-Christoph Hauschild.

      Para Heine no era importante escribir al gusto de los lectores, según explica Hauschild. Por ello, el experto asegura que para el poeta no tenían importancia críticas como las de Adorno, que acusaba a Heine de haber comercializado la poesía, o las de Karl Kraus, quien afirmó que Heine tenía un lenguaje podrido.

      Como corresponsal en París, Heine trató de transmitir a los lectores en ambos países la vida, la política y la cultura del otro pueblo. Publicó en un libro sus crónicas periodísticas francesas y contrapuso a éstas su tomo de análisis críticos Sobre la historia de la religión y filosofía en Alemania, país del que profetizaba esperar un destructor “trueno alemán”.

      Heine escribió en 1844 Alemania, un cuento de invierno, donde emplea el chiste como arma contra la estrechez de miras nacionalista. En torno a esos años surge su “Pienso en Alemania por la noche y se me quita el sueño”, como uno de los Pensamientos nocturnos ambiguos (1843), o el poema social crítico “Los tejedores de Silesia”, también prohibido.

      Su proximidad a Karl Marx y los socialistas tempranos hizo que hubiera una interpretación de “izquierdas” del poeta, que después del movimiento de 1968 ha pasado a ocupar un justo segundo plano.

      En 1848, Heine sufrió un colapso al visitar el Louvre y tuvo que ser cuidado durante ocho años, postrado en una cama, por su esposa Mathilde. En medio de su parálisis nerviosa, sus últimos poemas (Romanzero) y escritos (Lutetia) reflexionan sobre la vida y la muerte, la política y la religión.

Extraído parcialmente de Dreamers

DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS

      Nació en Düsseldorf el 13 de diciembre de 1797, de padres judíos ortodoxos. Fue el mayor de cuatro hijos del matrimonio constituido por el comerciante de tejidos Samson Heine y de su mujer Betty, nacida van Gelden. Asistió a escuelas de su ciudad hasta 1815.

      Entre los años 1815 y 1816 trabajó como voluntario para el banquero de Frankfurt Rindskopff. Por aquel entonces se enteró del carácter opresivo que padecían los judíos de los ghettos del barrio judío de Frankfurt, situación que él había desconocido hasta ese momento.

      Durante una estancia con su tío Salomon Heine, un banquero de Hamburgo, vivió los sinsabores del amor al enamorarse de su prima Amalie, quien desdeñó sus propuestas. Esta primera decepción amorosa pudo haber sido la fuente de la languidez, decepción y romántica ironía que llenan su poesía, aunque él rechazó categóricamente el romanticismo.

      En 1819, empezó a estudiar Derecho, primero en Bonn y después en la Universidad de Gotinga. Descontento con la atmósfera pedante de esa ciudad, se trasladó a Berlín en 1821. Allí entró en contacto con el filósofo alemán G. W. F. Hegel, quien le dio clases en la Universidad e influyó profundamente en sus concepciones filosóficas. También se relacionó con muchos eminentes románticos alemanes. Heine permaneció en Berlín hasta 1823 escribiendo poesía. En 1822 se publicó su primer libro de versos, Poemas, recopilación de sus poemas anteriores, que llamó la atención a causa de su delicadeza y belleza lírica.

      De 1824 a 1825 volvió al estudio del derecho. Como el ejercicio de la profesión de jurista le estaba prohibido a los judíos en la Alemania de aquella época, Heine se hizo cristiano en 1825 para conseguir el título; aunque lo logró nunca ejerció esa profesión. En 1826 publicó El viaje por el Harz, una relación en prosa de una excursión que había hecho a las montañas del Harz. Esta obra, con su vigor espiritual y la gracia de su estilo, tuvo un éxito inmediato y fundamentó la fama literaria de Heine.

      En 1827 se publicó su Libro de las canciones. Convertidos en lieder por Franz Schubert y también por otros compositores como Schumann, y Brahms, los poemas de este libro son los que han dado más fama a su autor.

      De 1827 a 1831 Heine vivió en Inglaterra y en Italia así como en distintas partes de Alemania. Durante este período publicó los tres tomos de apuntes de viajes que, con El viaje por el Harz, componen los cuatro volúmenes de sus Cuadros de viajes (1826-1831). También escribió muchas obras en prosa en las que mostraba su simpatía por las ideas democráticas de la Revolución Francesa y satirizaba agriamente contra los regímenes despóticos y feudales de los reinos y ducados de su país natal.

      Heine fue un miembro prominente de un grupo literario conocido como Joven Alemania, que atacaba la escuela romántica alemana por haber caído bajo el poder monárquico y eclesiástico. Él había esperado obtener la cátedra de Literatura, pero sus ideas políticas le hicieron caer en desgracia con los gobiernos de su país.

      Buscando una atmósfera política y literaria más afín, se marchó a Francia en 1831. Salvo dos visitas breves a su país natal, allí pasó el resto de su vida. En París trabajó como corresponsal hasta que en 1835 los escritos del grupo Junges Deutschland fueron prohibidos en la mayor parte de Alemania y los ingresos de Heine se redujeron considerablemente. Lo ayudó su tío Salomon Heine y el gobierno galo le otorgó una pensión. Trabó amistad, entre otros, con escritores de la talla de Victor Hugo, Musset, Honoré de Balzac y George Sand, y los compositores Hector Berlioz y Frédéric Chopin.

      En 1841 se casó con una dependienta francesa, Crecence Eugénie Mirat, llamada Mathilde por el poeta. Cuatro años más tarde contrajo una enfermedad en la columna que le confinó en la "tumba de su colchón", como él decía, desde 1848 hasta el día de su muerte, el 17 de diciembre de 1856. A pesar de todo, algunas de sus obras más notables provienen de estos últimos años de su vida.

      En su Historia de la religión y de la filosofía en Alemania (1835) se evidencian las influencias del socialismo de Saint-Simon, El rabino de Bacharach (1840) trata de las persecuciones de los judíos durante la edad media; en Ludwig Börne (1840) y en Atta Troll (1843) defiende sus ideas artísticas y políticas en respuesta a las críticas que sobre él se difundían en su país de origen. La sátira Alemania, cuento de invierno (1844) es una obra claramente política en la que se percibe la influencia de Karl Marx, uno de sus amigos de París.

      Entre sus libros destacan también Intermezzo lírico (1823), Noches florentinas (1836), Salón (1834-1840), y Romancero (1851). Los escritos de Heine influyeron en el post romanticismo español, en especial en Gustavo Adolfo Bécquer.

      En sus últimos años Heine sólo podía mirar por la ventana de su habitación, en la agitada Avenue Matignon, si se levantaba con los dedos sus paralizados párpados. Al final de su vida, mantuvo un amor intenso pero platónico con una joven admiradora a la que llamó Mouche. Su última carta a ella lleva la despedida: “Miseria, tu nombre es H.H.” Póstumamente, en 1869, aparecieron sus Últimos Poemas.

      La personalidad de Heine estaba compuesta de elementos claramente incompatibles: una alegría de vivir pagana y una sensibilidad basada en los valores éticos del judaísmo; amor al romanticismo y odio a los escritores románticos alemanes de su época a causa de su sumisión a las fuerzas reaccionarias políticas y religiosas; patriotismo germánico y un humanitarismo que alcanzaba al mundo entero; cristianismo nominal y un apego al judaísmo que duró toda la vida. Estos conflictos crearon en Heine el espíritu de desencanto, de burla y de sátira amarga que caracteriza a tantos de sus escritos.

Extraído parcialmente de El poder de la palabra
Extraído parcialmente de Wikipedia

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Heinrich Heine

POEMAS
SUEÑOS

Soñé una vez con ardientes amores
con bellos bucles, mirtos y resedas
dulces labios y palabras acerbas
tristes melodías de tristes canciones.
Disperso e inerte ha mucho está mi sueño
disperso está ya el más querido ensueño
sólo queda en mí lo que algún día
con indómito ardor vertí en tiernas rimas.
¿Quedas tú, huérfana canción?
Disípate igual y busca el sueño 
que ha mucho perdí
y si lo encuentras salúdalo por mí.
A la volátil sombra le envío un soplo volátil
EL CARPINTERO

Tu mano se posa sobre el pecho mío.
¿Sientes de un rudo golpe la inquietud?
Es que hay adentro un carpintero impío
que labra mi ataúd. 

Y no cesa un instante el golpe fiero...
Y en vano intento al sueño recurrir...
¡Acaba, acaba pronto carpintero,
y déjame dormir!


CITAS

      Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres.

      Un amigo me preguntaba porqué no construíamos ahora catedrales como las góticas famosas, y le dije:

      —Los hombres de aquellos tiempos tenían convicciones; nosotros, los modernos, no tenemos más que opiniones, y para elevar una catedral gótica se necesita algo más que una opinión.



CUADERNOS DE VIAJE
(fragmento)

      La vida y el mundo son el sueño de un dios ebrio, que escapa silencioso del banquete divino y se va a dormir a una estrella solitaria, ignorando que crea cuanto sueña...

      Y las imágenes de ese sueño se presentan, ora con una abigarrada extravagancia, ora armoniosas y razonables...

      La Ilíada, Platón, la Batalla de Maratón, la Venus de Médicis, el Munster de Estrasburgo, la Revolución Francesa, Hegel, los barcos de vapor, son pensamientos desprendidos de ese largo sueño. Pero un día el dios despertará frotándose los ojos adormilados y sonreirá, y nuestro mundo se hundirá en la nada sin haber existido jamás.