Jaime Gil de Biedma
|
|
| PALABRAS PRELIMINARES
Malditos, heterodoxos y alucinados Sorprenderá a muchos lectores que en una galería que se pretende de malditos, heterodoxos y alucinados se incluya a uno de los poetas españoles más celebrados del siglo XX. Sin embargo, no fue la de Jaime Gil de Biedma una de esas obras dignas de los más bellos juegos florales, como suele serlo la poesía que se celebra. A poco que se adentre el lector en ella, descubre versos como aquellos que rezan te acompañan las barras de los bares Precisamente es ése el autorretrato que el poeta nos propone en "Contra Jaime Gil de Biedma". Más aún, habida cuenta de que el mismo quiso dejar clara su opción sexual en "Retrato del artista en 1956", cabe apuntar que quienes le conocieron le recuerdan como "muy homosexual y muy borracho". Las dos son razones más que sobradas para incluirle en cualquier nómina sobre heterodoxia. Para saber de amor, para aprenderle, Un amante constantemente derrotado Escritor lento, según gustaba declarar, sólo daría a la estampa una nueva colección de versos reunidos bajo el título de Poemas póstumos (1969). Desde entonces hasta nuestros días, el prestigio de Jaime Gil de Biedma fue aumentando hasta convertirle en el gran poeta de la experiencia. Dicen los expertos que toda la poesía nace de la experiencia. En el caso de Gil de Biedma, dicha experiencia es la de un amante constantemente derrotado, la de un noctámbulo empedernido que llega a la "oficina con sueño que vencer" tras "una de esas noches memorables de rara comunión con la botella". Domingo, 28 de Abril de 2002 Publicado inicialmente en El mundo DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS Nació en Barcelona, en el seno de una familia de la alta burguesía. Estudió Derecho en Barcelona y Salamanca, en cuya universidad se licenció. Su estancia en Oxford, en 1953, le puso en contacto con la poesía anglosajona del momento que influiría en su obra. Libros publicados Entre otros:
Ensayos Escribió agudos ensayos literarios. Diario
Publicado inicialmente en Palabra Virtual |
Jaime Gil de Biedma |
|
|
![]() |
| LA LÁGRIMA |
No veían la lágrima. Inmóvil en el centro de la visión, brillando, demasiado pesada para rodar por mejilla de hombre, inmensa, decían que una nube, pretendían -querían no verla sobre la tierra oscurecida, brillar sobre la tierra oscurecida. Ved en cambio los hombres que sonríen, los hombres que aconsejan la sonrisa. Vedlos presurosos, que acuden. Frente a la sorda realidad peroran, recomiendan, imponen confianza. Solícitos, ya ofrecen sus oficios -y sonríen. Son los hombres de la sonrisa. Sonríen, sonríen -y no duele. Son los viles propagandistas diplomados de la sonrisa sin dolor, los curanderos sin honra. (La lágrima refleja sólo un brillo furtivo que apenas espejea. La descubre la sed -apenas- de los ojos sobre los doloridos utensilios humanos -igual como descubre el río que, invisible, espejea en las hojas movidas-, pero a veces en cambio, levantada, manifiesta, terrible es un mar encendido que hace daño a los ojos y su brillo feroz y dura transparencia se ensaña en la sonrisa barata de esos hombres ciegos que aún sonríen como ventanas rotas.) He ahora el dolor de los otros, de muchos, dolor de muchos otros, dolor de tantos hombres, océanos de hombres que los siglos arrastran por los siglos, sumiéndose en la historia; dolor de tantos seres injuriados, rechazados, retrocedidos al último escalón, pobres bestias que avanzan derrengándose por un camino hostil sin saber dónde van o quién les manda, sintiendo a cada paso detrás suyo ese ahogado resuelto y en la nuca ese vaho caliente que es el vértigo del instinto, el miedo a la estampida, animal adelante, hacia delante, levantándose para caer aún, para rendirse al fin, de bruces, y entregar el alma, porque ya no pueden más con ella. Así es el mundo y así los hombres. Ved nuestra historia, ese mar, ese inmenso depósito de sufrimiento anónimo, ved cómo se recoge todo en él -injusticias calladamente devoradas, humillaciones, puños a escondidas crispados y llantos, conmovedores llantos inaudibles de los que nada esperan ya de nadie Todo, todo aquí se recoge, se atesora, se suma bajo el silencio oscuramente, germina para brotar adelgazado en lágrima, lágrima transparente igual que un símbolo, pero reconcentrada, dura, diminuta como gota explosiva, como estrella libre, terrible por los aires, fulgurante, fija, único pensamiento de los que la contemplan desde la tierra oscurecida, desde esta tierra todavía oscurecida. |