Jorge Boccanera
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DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS Nació en Bahía Blanca, Argentina, en 1952. Vivió largo tiempo en México y Centroamérica. Poeta y periodista, ha publicado además libros de crónica y de ensayo. Libros publicados Poesía
Historias de vida
Premios y distinciones
Antologías Entre 1978 y 1982 preparó un panorama de poesía hispanoamericana en varios volúmenes:
Compilaciones
Traducciones Su poesía ha sido traducida a varios idiomas. |
Jorge Boccanera boccanera@lol.com.ar |
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| Exilio |
Expulsados de la selva del sur de Sumatra por los hombres que vienen a poblarla, 130 elefantes emprendieron hoy una larga marcha de 35 días hacia la nueva ciudad que les fue asignada. (AFP. 18/11/82) No hay sitio para los elefantes. Ayer los expulsaron de la selva en Sumatra, mañana alguien les impedirá la entrada al Unión Bar. Yo integro esa manada hacia Lebong Hitam, yo sigo a la hembra guía, cargo con la joroba de todas mis valijas sobre las cuatro patas del infierno. Llegarán a destino dijo un diario en Yakarta. Los colmillos embisten telarañas de niebla. Llegarán a destino, viejas empalizadas que sucumben bajo mareas de carne. Llegarán -dijo el diario. Más la estampida cruza por suelos pantanosos y mi patria la mía- es sólo esta manada de elefantes que ha extraviado su rumbo. ¡Guarde celosamente la selva impenetrable este ulular de bestias! Tambores y petardos, acompañan. Algo de todo el polvo que levantan, es mío. |
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| Oración para un extranjero |
VILluvia, somos dos extranjeros, mi nombre como el tuyo es una travesía, un deambular por puertas cerradas para siempre. La gente entra en mi sueño como por otra casa y tus breves colores se deshacen contra el olvido, pero ya lo sabemos, no hay nada que tratar con su navaja, nada que preguntar en sus regiones. Lluvia, somos dos extranjeros, nos separa una herida. |
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| Polvo para morder |
IA veces la palabra como una copa rota donde morder el polvo y otras veces un agua de alumbrar. Asomada a los cielos, la palabra, es un tambor de polvo deshecho al primer golpe. remando en el infierno, la palabra, es un agua posible sobre un manto de cólera. Entonces, la palabra, ¿polvo, para morder en la oscuridad? ¿Agua, para alumbrar este cuerpo callado?IIIBésale las piernas a la poesía aunque diga que no que aquí nos pueden ver. Bésale las palabras, hurga su lengua hasta que abra los brazos y diga ¡Santo Dios! o hasta que santodios abra los brazos de escándalo. Bésale a la poesía a la loba aunque diga que no que hay mucha gente que aquí nos pueden ver. Bésale las piernas las palabras hasta que no de más, hasta que pida más hasta que cante. |
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| Corría el año 1917 |
Magro, cetrino, casi hierático, me pareció un árbol deshojado. Su traje era oscuro como su piel oscura. Ciro Alegría Un Santiago de Chuco de labios apretados lo ve pasar y dice: como si la victoria y la derrota comieran de su plato y dice: como un hueso escarbando en el habla de nadie, ¿y tanto así? Pasa un zumbido un triste alguna capa un capellán un globo sin su niño un ala que saluda las tardes son iguales aquí pasa Vallejo navegando en el polvo de las demoliciones. Como si la victoria (se lo dije) como si la derrota (¿no le digo?) comieran de su plato y él escupiera el plato porque un dedo de sangre va abriéndole los ojos porque hay un aguacero que se lo lleva todo. Pasa el maestro de escuela por las calles vacías. Una mano cortada lo lleva de la mano. |
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| Hada |
Se alimenta de carne de venado, de hojas grandes y verdes, pero vomita nieve. Se desliza a gran velocidad, sube a los altos picos y cuenta lo que todos callamos. ¿Podría patinar sobre un pie? ¿Dibujar en un pie? Voy a decirlo de otro modo: la Sordomuda pasa con su cuerpo ladeado para recuperar el equilibrio. Aquí todos la aclaman: no hay palabras, es única. Con su pasamontañas se desliza. Clava sus espolones y mi lengua aterida se enrolla en viejos miedos. Y así ella se alimente de frutas amarillas o de peces plateados, siempre vomita nieve. Cuando vomite al bosque, yo lo conoceré. Ahora está en la pendiente: no hay palabras, es única. Yo rito del trineo, con mi hocico escarchado poco puedo decir. Para ella los aplausos porque puede bailar, dar vueltas como un trompo. Y si se lo propone, podría leerle los labios a un muñeco de nieve. |
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La inclusión de estos poemas de Jorge Boccanera en
Poéticas es una atención de Julio Carabelli |