José Di Marco
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| PALABRAS PRELIMINARES
Un filósofo vienés escribió que la filosofía era el esfuerzo de la inteligencia por liberarse del encantamiento del lenguaje. La poesía tal vez sea la afirmación de ese hechizo: una voz que habla desde lejos, palabra abierta y entregada a la intemperie, redención y crecimiento. La poesía, entonces: ¿una exploración del mundo por el lenguaje, una retención del lenguaje por el mundo? No sé. Por eso escribo. DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS José Di Marco, 1966, Río Cuarto, Córdoba, Argentina. Docente e investigador universitario, es Profesor de Lengua y Literatura. Ha publicado cuentos y poemas e integra el grupo PoEtaS DeL AiRe. |
José Di Marco |
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LA PARED
El encuentro de tus nudillos
contra el revoque grueso
es tanto una prueba irrefutable del dolor
como de la existencia del mundo externo.
La pared persiste.
Arden las tiritas de la piel.
Y no alcanza con soplar.
Adentro es afuera y afuera es adentro.
La furia suele ser el mejor atajo
entre el concepto y la resignación.
Papá te lo decía:
a la existencia hay que soportarla,
mientras pintaba cada verano la misma pared.
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| OTRA COSA |
No dijo: pasé todo el invierno con tu nombre en mi boca. Tampoco habló de la distancia como si fuera una viaje invisible. Ni inventó un sueño raro: estaba quieta en el fondo del mar y unos peces la acariciaban, suaves como puñales de gasa. Pidió un mate. Se me hace tarde, dijo. Eso dijo: se me hace tarde. Pero hablaba de otra cosa. |
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La dama del amor habla la lengua de la ausencia. El mundo se ha poblado de palabras prófugas, de signos volátiles, de señas calcinadas. Sin embargo, destello tras destello, como un astro sin nombre la dueña del olvido sigue aquí. Todo lo escrito viene de su luz; es sombra de esa bella agonía. |
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| LITERAL |
Todo remite definitivamente a todo. Y aburre. La lluvia al cielo derramado. El cielo al deseo sin nombre. El deseo al ojo de la sed. La sed al fracaso de la lluvia. Mejor hacé de cuenta que cada cosa no tiene par, que todavía el mundo está por suceder, que el porvenir de la palabra es el olvido de la palabra. Esa debe ser tu estrategia: un poco menos de lenguaje, un poco menos de realidad. Que a la metáfora la busquen otros. |
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| PATIO |
Estafado de igual manera por la poesía y el clima de época (la incertidumbre vuelta religión, la miseria como único mundo posible) salió al patio a fumar, como quien busca un acto genuino, un atisbo de redención entre la ropa colgada del alambre y el zumbido de las moscas girando sobre las cáscaras de huevo. Si quedaba algo parecido a la verdad, estaba ahí, cerca; como quien dice: al alcance de la mano que ve lo que el ojo toca: algo más preciso que el humo que sube y menos duradero que la ceniza tibia. |
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| EL FIN DEL AMOR |
1)Esta naranja no es la misma fruta que el recuerdo enciende ni la que olvidaste aquella siesta y guardé para mi vida entera como un recuerdo hecho de fuego y lejanía. Abandonada a mi visión, a mi tacto, esta naranja antecede a los delirios del pensar. Ninguna señal salvo que está aquí, en camino a confundirse con otras cosas prácticas o a ingresar en la conciencia como un nuevo simulacro del olvido. Poco sé del nacimiento, poco de la muerte de la naranja abandonada. Cáscara fibrosa, peso liviano, aroma breve.2)Otra vez una naranja. Ahora sobre una hoja en blanco. Antes seguramente hubiera sido el jugoso fragmento de una historia escrita detrás de las palabras; algo que las manos de alguien dispusieron mudas para que por su quietud aconteciera un desorden imprevisto. Antes se hubiera parecido a un globo rugoso, mundo pequeño en el que fibra y color se funden como un cielo ácido y parejo. Pero hoy esta naranja es silencio de verdad. Escritura de la ausencia. |