José Emilio Pacheco
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José Emilio Pacheco |
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| LOS ELEMENTOS DE LA NOCHE |
Bajo el mínimo imperio que el verno ha roído se derrumban los días, la fe, las previsiones. En el último valle la destrucción se sacia en ciudades vencidas que la ceniza afrenta. La lluvia extingue el bosque iluminado por el relámpago. La noche deja su veneno. Las palabras se rompen contra el aire. Nada se restituye, nada otorga el verdor a los campos calcinados. Ni el agua en su destierro sucederá a la fuente ni los huesos del águila volverán por sus alas. de Los elementos de la noche, 1963 |
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| ALTA TRAICIÓN |
No amo mi Patria. Su fulgor abstracto es inasible. Pero (aunque suene mal) daría la vida por diez lugares suyos, cierta gente, puertos, bosques de pinos, fortalezas, una ciudad deshecha, gris, monstruosa, varias figuras de su historia, montañas (y tres o cuatro ríos). No me preguntes cómo pasa el tiempo, 1969 |
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| FRAY ANTONIO DE GUEVARA REFLEXIONA MIENTRAS ESPERA A CARLOS V |
Para quien busca la serenidad y ve en todos los seres sus iguales malos tiempos son estos mal lugar es la corte Vamos de guerra en guerra Todo el oro de Indias se consume en hacer daño La espada incendia el Nuevo Mundo La cruz sólo es pretexto para la codicia La fe un torpe ardid para sembrar la infamia Europa entera timbla ante nuestro rey Yo mismo tiemblo aunque sé que es un hombre sin más mérito que haber nacido en un palacio real como pudo nacer en una choza de la Temistitlán ciudad arrasada para que entre sus ruinas brille el sol de Habsburgo insaciable En su embriaguez de adulación no piensa que todo imperio es como un cáncer y ningún reino alcanzará la dicha basado en la miseria de otros pueblos Tras nuestra gloria bullen los gusanos y no tengo fuerza o poder para cambiar el mundo Escribo alegorías engañosas contra la cruel conquista Muerdo ingrato la mano poderosa que me alimenta Tiemblo a veces de pensar en el potro y en la hoguera No no nací con vocación de héroe No ambiciono sino la paz de todos (que es la mía) sino la libertad que me haga libre cuando no quede un sólo esclavo No esta corte no este imperio de sangre y fuego no este rumor de usura y soldadesca |