José Lezama Lima
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| DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS
Poeta, narrador y ensayista cubano, es uno de los escritores de mayor significación de la literatura latinoamericana del presente siglo. Nació en 1910 en La Habana, en cuya universidad estudió Derecho. Trabajó en un bufete de abogados y posteriormente fue funcionario. Dirigió numerosas revistas, entre ellas Orígenes (1944-1956), que influirían mucho en la vida cultural cubana. Con el triunfo de la Revolución Cubana, desempeñó diversos cargos relacionados con el mundo de la edición, aunque terminaría aislándose y dedicado por entero a su obra literaria, a partir de 1961 y hasta su muerte. Su primer libro de poemas fue Muerte de Narciso (1937), y con él emplaza al lector frente a una situación límite de la realidad de cuyo desmantelamiento surge otra realidad artísticamente potenciada y reconstruida dentro de una fascinante y barroca mitología. Libros publicados Poesía
Novela
Ensayo
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José Lezama Lima |
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| Rueda el cielo |
Rueda el cieloque no concuerde su intento y el grácil tiempo a recorrer la posesión del clavel sobre la nuca más fría de ese alto imperio de siglos. Rueda el cieloel aliento le corona de agua mansa en palacios silenciosos sobre el río a decir su imagen clara. Su imagen clara. Va el cielo a presumir los mastines desvelados contra el viento de un aroma aconsejado. Rueda el cielo sobre ese aroma agolpado en las ventanas, como una oscura potencia desviada a nuevas tierras. Rueda el cielo sobre la extraña flor de este cielo, de esta flor, única cárcel: corona sin ruido. |
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| Una oscura pradera me convida |
Una oscura pradera me convida, sus manteles estables y ceñidos, giran en mí, en mi balcón se aduermen. Dominan su extensión, su indefinida cúpula de alabastro se recrea. Sobre las aguas del espejo, breve la voz en mitad de cien caminos, mi memoria prepara su sorpresa: gamo en el cielo, rocío, llamarada. Sin sentir que me llaman penetro en la pradera despacioso, ufano en nuevo laberinto derretido. Allí se ven, ilustres restos, cien cabezas, cornetas, mil funciones abren su cielo, su girasol callando. Extraña la sorpresa en este cielo, donde sin querer vuelven pisadas y suenan las voces en su centro henchido. Una oscura pradera va pasando. Entre los dos, viento o fino papel, el viento, herido viento de esta muerte mágica, una y despedida. Un pájaro y otro ya no tiemblan. |
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Publicado inicialmente en El poder de la palabra
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