Lilia Argañarás
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| PALABRAS PRELIMINARES
Sobre la Poesía Ante el asedio de fuerzas oscuras que pretenden llevar al mundo a la mecanización total, está la palabra poética en salvaguarda del hombre para que este sea simplemente hombre. La poesía entendida como esencia humana lo llevaría al equilibrio de su potencial, ya que ella expresa su individualidad. Su sentir y pensar personal manifiesto en voces impregnadas de colores, imágenes, ritmos y sonidos hacen a su tono impar elevándolo a una singular posición para unirse en armonía con su medio. El agitado quehacer cotidiano en tiempos de masificación como la actual y la búsqueda de bienes materiales es un viento malsano, alienante y destructivo. El hombre es un desterrado de sí. Para no seguir siéndolo necesita acercarse a su centro vital, a su interioridad, patria del ser, donde mora la poesía y desde allí expandir su luz que lo alejará de su desgarramiento y temporalidad para ser otro en sí mismo y renacer en el poema. La poesía, el poema imantado por la belleza será para el autor y para aquellos que lo lean, puente de salvación para encontrarse. DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS Lilia Argañarás nació en Santiago del Estero y se radicó en Buenos Aires en 1953. Libros publicados
Antologías
Premios y distinciones En 1992 recibió el Premio "Ricardo Güiraldes" Colaboraciones Sus poemas se publicaron en diarios y revistas. Otras actividades Formó parte de diversos actos culturales: mesas redondas, recitales, exposiciones de poesía ilustrada e integró jurados para poesía. Posee inéditos los poemarios: "La Casa Recobrada", "Del Tiempo" y "Mitopoemas o Destellos de un Linaje". |
Lilia Argañarás |
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Mutación
Sin piedad
arrojo
por la vertiente gris
jades del tiempo.
Aquel espejo
reflejaba
las infinitas radiaciones de tu rostro.
Duras persecuciones.
Ladran los perros
la fugacidad del amor
insomne.
Compareces perdido
en el fondo de las aguas
y no te reconoces.
Los peces son de piedra.

Noche
Noche de sahumerios
peces de azogue
malezas
inquietud del viento
y sus insectos.
Imantado vaivén
de palabras
columpio
de transparencias.
Fluye
gota a gota
la soledad
hasta ser cuerpo
y rostro de ojos abiertos
tiempo sin tiempo.
Enmudece
desnuda.

Somos
Somos el paso de una sombra.
Somos
la inconsciencia
de una estrella fugaz
con toda su belleza
de instante.
Atrapados en cárceles de huesos
nuestra vaga pretensión de ser inmensos.
Somos los ojos de la muerte
cuando el amor huye con Dios
trepándose al crepúsculo.
Y ese animal herido
que ronda tras los muros.