Marta Braier
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| PALABRAS PRELIMINARES
Ha dicho Heidegger que los poetas son los guardianes del fuego sagrado del hombre, los guardianes del Ser. Desde este punto de vista, la poesía rescata al hombre del vértigo cotidiano y lo devuelve a su ser nocturnal en el que anida la esencia. DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS Nació en la provincia de Tucumán, Argentina, en 1947 y reside en Buenos Aires. Es Profesora en Letras, poeta, y docente especializada en creatividad y crítica literarias. Libros publicados
Ensayo Prepara un ensayo sobre escritura y creatividad (Trece Jornadas para un Taller Literario) Premios y distinciones -Tercer premio de poesía Alberto Luis Ponzo Universidad de Morón, 2002) Antologías
Publicaciones y colaboraciones Ha publicado poemas en diversas revistas del país y colaboró durante una década como crítica literaria en la sección Bibliográficas del Suplemento Cultural del diario Clarín (1976-1986) Otras actividades Dirige Talleres de Escritura y Literatura desde 1982 (narrativa y poesía). |
Marta Braier mbraier@arnet.com.ar Marta Silvia Braier Ortíz de Ocampo 2561 14 A 1425 Capital Federal Argentina Teléfono: (54 11) 4802-7188 |
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| Mujer sentada |
Pero sé que debo hablar de esa puerta, en un hotel para turistas de la calle Cangallo. Recuerdo con nitidez un finísimo rayo de sol y las partículas del aire jugando con la luz. ( Ah el sencillo fulgor de una habitación en penumbras). Estoy sentada sobre un sucio cobertor. El conserje me entregó la llave de la diecinueve y miró con cara de nada cuando le hablé de tiempo de sosiego. Cerró la puerta y me dejó queriendo comprender. (Los mosaicos hacían muecas con su geometría). Poco importa si por la calle pasa un hombre, si hay una fábrica, un frigorífico, o muchos árboles. Pero, el aire. ¿Entra por los pulmones, sale o permanece? ¿Qué hago, qué hago aquí, en un cuadrado sórdido y ajeno? Ajeno. Sórdido. Agujero del mundo, digo. Sentada sobre un sucio cobertor. |
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| En llamas |
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| Sala de espera |
barco sin timón regresa la pena mansa como agua en los pies sin embargo la historia se escribe al borde de la cornisa Es la torpe pregunta inacabándose otra vez el apetito tenaz la ventana abierta hacia la noche _ponéle: un suceder de troncos en el río pensamientos que no llegan a la orilla y en la sala nosotros mientras una foto de enfermera manda señal de silencio |
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| Oh,Carol |
sopla el día con todo su furor cuando mirar la hierba es mirar la hierba ¿ Qué nos llora? Cae por los costados aquel galeón del sueño De añicos esta traza: tarde o temprano se acaba por entender que no hay tren de regreso deja que la lluvia te moje la cara, baby |
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| 11 de diciembre |
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| Nana para tía Elvira |
ropa blanca en mis sueños (trapos) lejos de tía Elvira que planchaba camisas con la puerta entreabierta en la dulce penumbra del atardecer ropa blanca en mis sueños (trapos) lejos de ella (Ella) que nada sabía del ruido de mástiles balanceándose al viento en la dulce penumbra del atardecer ¿qué sabía? Ropa blanca trapos mástiles mástiles mástiles |
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| La Terraza |
Anoche vino el sueño a herir cuando ya poco sabemos del agua clara irrenunciable Subíamos a la terraza a contemplar el mundo Hoy ni alcanzo a verte (los hombrecitos de Magritte caen con sus paraguas desde el lluvioso cielo) un sol despiadado se pierde entre los árboles Pero, vamos. Hay que andar la calle y el empedrado irrita Anoche vino el sueño a herir Eso es todo: la sed apagándose apagándose |
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| Las cosas |
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| La carcoma |
en la madrugada sube por las calles un lied de Schubert sube baja gime es Ella otra vez. Canta entre cartones canta en una lengua extraña y corre baba, ¿oís? un himno grotesco mece la ciudad. |
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| Naturaleza muerta |
La luz de la cocina ha menguado esta mañana. En el centro de la mesa la dulce jarra. Sola con su justa medida pero si nos acercamos un aire indefenso y tibio ronda. Esta jarra te sobrevive, papá, con su simple manera de estar en el mundo. |
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| C´est si bon |
el piano dejaba oír suaves notas y la casa latía. Era cierta la tarde en la ventana. Ahora todo es precario, leve, azaroso bellamente humano. Acaso el peso de mi cuerpo sea la única certeza. Esta es la tierra, corazón: hebras de luz un acorde sencillo. |