Odysseas Elytis
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| PALABRAS PRELIMINARES
El poeta debe ser generoso. No querer perder ni un momento de su supuesto talento es como no querer perder ni un dracma de los intereses del pequeño capital que te ha sido dado. pero la poesía no es un banco. Si un texto se escribe, si se comunica a los demás, tanto mejor. Si no, no importa. Lo importante es el antiservilismo, la intransigencia, la independencia. La poesía es la otra cara del orgullo. Odysseas Elytis DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS Odysseas Elytis, cuyo verdadero nombre es Odysseas Alepudelis, nació en Creta el 1911 en el seno de una familia originaria de Lesbos la isla de Safo , y murió en Atenas en 1996. Estudió abogacía y filosofía en las universidades de Atenas y París y, entre otras actividades, fue director del programa de Radiodifusión Griega, asesor del Teatro Nacional de Grecia y presidente de la comisión directiva del grupo de danza griega Joródrama. En sus comienzos adhirió a la estética surrealista, de la que fue apartándose aunque nunca del todo para crear una voz personal que puede resumirse en las siguientes palabras: transparencia, nitidez, inocencia. Poeta de lo resplandeciente, lo diáfano, lo fresco, lo acuoso, lo inmaculado, lo verde, Elytis descubre Grecia a través de una mitología del Egeo, con sus islas, sus casas pintadas a la cal, sus capillas blancas, hombre con brillo en los ojos, muchachas repletas de juventud, en fin, el amor a la vida, el paraíso. Entre sus principales obras poéticas figuran: Orientaciones, Sol el Primero, Canto heroico y fúnebre para el teniente caído en Albania, "To Axion Estí" (Dignum est), Seis y un remordimientos para el cielo, El árbol de luz y la decimocuarta belleza, El monograma, Calendario de un invisible abril, El pequeño nautilus y Al oeste de la tristeza. En 1959 fue distinguido con el Premio Nacional de Grecia y en 1979 con el Premio Nobel de Literatura. Libros en griego Poesía
Prosa
Ediciones especiales
Traducciones
Obras traducidas al español
La bibliografía está basada parcialmente en la obra de Dimitris Daskalópulos Bibliografía de Odysseas Elytis, 1935-1992, Sociedad de Escritores, Atenas, 1993; de Moschos Morfakidis, Bibliografía de estudios neogriegos en español y en otras lenguas ibéricas, Athos-Pérgamos, Granada, 1998, y en el archivo personal de los traductores. |
Odysseas Elytis |
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| LA PALLIDA MORTE |
La muerte no tiene olor pero Atrapa sin embargo por la nariz Como una flor. Se interponen pabellones silenciosos, rectangulares Con largos corredores pero el olor atraviesa Insistentemente los pliegues de sábanas blancas o moradas Cortinados a lo largo de toda la habitación A veces una súbita reverberación Después otra vez sólo el rodar de los carritos Y la vieja litografía con la imagen De la Anunciación vista a través del espejo Cuando, con la mano extendida Aquélla Que así como anuncia calla, como reparte toma Pálida y con aire culpable (como si no quisiera pero debe) Empieza a apagar uno por uno los glóbulos Rojos dentro de mí. Igual que el sacristán las velas Cuando al terminar las plegarias Por el buen tiempo y la paz del mundo o Ante todo, por lo que cada uno tiene en mente La feligresía se dispersa ¡Oh si yo tuviera algo en mente! Pero cómo De qué manera se puede revelar lo "inefable" Pues mientras los mayos conversan dulcemente con los lirios y las anémonas y descienden por la hierba sesgada hasta el mar En el momento en que éste se confiesa susurrando sin cesar algo De sus antiguos secretos, el hombre permanece callado Alma solamente. Que Avizora como la madre de los polluelos el peligro Y recoge pacientemente de las tormentas Algunas migajas de tranquilidad; para que mañana o pasado Aquello que tienes en mente se abra en el éter Con nuevo y brillante plumaje aunque se abran y cierren injustamente las puertas De las moradas celestiales El Ángel sabe, y tímidamente retira el dedo Que convierte nuevamente en azul lo dorado y un aroma De mirra quemada asciende hasta la cúpula rosada De pronto se encienden las velas en los candelabros Después todos avanzan. Pasos sobre las hojas húmedas Pues los hombres aman también las tumbas y respetuosamente amontonan bellas flores allí Pero ninguno de ellos sabe decir nada acerca de la muerte Excepto el poeta. El Jesús del Sol. El que después de cada sábado resucita Él. El que Es, el que Fue, el que Vendrá. |
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| PASADA LA MEDIANOCHE |
Pasada la medianoche en toda mi vida Pesa mi cabeza como en una galaxia rasante Los hombres duermen con el rostro plateado, santos Vacíos de pasión a los que el viento arrastra sin cesar lejos Hacia el cabo del Gran Cisne. ¿Quién fue feliz, quién no Y después? Todos terminamos igual dejando finalmente Una amarga saliva y grabados en el rostro sin afeitar Caracteres griegos que tratan de ajustarse uno con otro para que La palabra de tu vida la única si ... Pasada la medianoche en toda mi vida Pasan los carros de bomberos, hacia qué incendios Nadie lo sabe. En una habitación de cuatro por cinco el humo se condensó. Sólo se distinguen La hoja de papel y mi máquina de escribir. Dios Golpea las teclas y las penas incontables llegan hasta el cielorraso Cerca del amanecer aparecen por un instante las costas y sobre Ellas verticales las montañas oscuras y violáceas. Verdaderamente parece que Vivo para cuando ya no exista Pasada la medianoche en toda mi vida Los hombres duermen sobre uno de sus flancos, libre El otro para ver subir la vida ola Tras ola y tu mano se extiende Como la del muerto en el instante en que se le arrebata la primera verdad. |