Osvaldo Picardo
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| PALABRAS PRELIMINARES
Sobre mi poesía a. Como alguien dijo -alguien seguramente conocido y ya muerto-, "todo está dicho y llegamos demasiado tarde". De ahí que hablemos por boca de otros y sobreescribamos un poema infinito que nadie alcanzará a leer sino de a pedazos. ¿No es esa la primera limitación que debemos asumir? Lo nuestro es escribir entre comillas, citar, aún no sabiendo que citamos: "una cita es una cigarra, no calla nunca, retiene el aire y no lo suelta" decía.... Extraña cosa es que encontremos placer en una charla, siempre interrumpida, fragmentaria e incompleta, pero ¿no es eso el lenguaje poético: interrupción y reinicio? Entablamos un diálogo que se había roto por siglos o instantes, cambiamos de dirección hacia el silencio, desalentados, satisfechos, metafísicos o simplente triviales, y con todo ello, alimentamos esa larga amistad, esa "pura alegría" horneada en el fuego lento del dolor. Masoquismo literario y generosidad complacida ante el espejo del poema. Y siempre, una ruta de inicio, una ilusión desvanecida de la belleza, que da trabajo imaginar ante lo que no logramos. Ahí me reconozco y "soy otro". DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS Osvaldo Picardo nació en la ciudad de Mar del Plata, Buenos Aires, el 22 de noviembre de 1955. Actualmente reside en esa ciudad, donde enseña literatura y dirige la revista y colección La Pecera de Editorial Martin. Libros publicados
Premios y distinciones Fue becado por el Instituto de Cooperación Iberoamericana de Madrid, para realizar estudios en poesía contemporánea, durante el año 1995. Traducciones Tradujo en col, 2001. Publicaciones Ha escrito artículos y ensayos publicados en revistas culturales y periódicos del interior y de afuera del país. Otras actividades Fue secretario de redacción de la revista "Propuesta", del CM de Mar del Plata, entre los años 1988 y1991. La misma volvió a editarse, bajo su dirección, desde 1997 a 1999, período en el que coordinó las actividades del Foro Cultural del Centro Médico de Mar del Plata. Produjo y dirigió el programa radial "El Otro Lado: diario de poesía", en 1994. Organizó el 1er. Encuentro Nacional de Poetas, Mar del Plata 1998, auspiciado por la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación. De esa experiencia, surgió el proyecto Mapas de Poesía Argentina, del que fue editado con subvención del Fondo Nacional de las Artes, el "Primer Mapa de Poesía Argentina: Solicitudes y urgencias : Carpa y Tarja", con estudio preliminar del autor y antología de dichos movimientos del noroeste argentino en el período comprendido entre 1943 y 1957. |
Osvaldo Picardo picardo@mdp.edu.ar |
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Del libro "Quis Quid Ubi", 1998
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| PICAFLORES |
Antes de correr la cortina frente a las calas la velocidad se congeló en el aire. Primero fue uno borroneando las alas en el hilo desatado ante un gladiolo. El otro cayó al lado en rebote pausado y giraron trenzando el tallo de la tarde. No los habías visto hasta entonces.Luego leíste/ que tienen corazones enormes para el tamaño diminuto de sus cuerpos. Y también que mueren de quietud durante el sueño. |
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| UN GALPÓN FRENTE A UN JARDÍN |
El moscardón de panza amarilla hace un firulete sobre una rosa y se aquieta en un botón abrochando pétalos con sus patas. Aquí está el nudo fuerte, eterno. Sujeta la densidad de la menta. El viejo sabe por aquel signo promiscuo que es época de anchoita y de vientos. En el jardín flota la página arrugada en que a la hora de la siesta escribe injertos y guías, márgenes del color: tallo de lentitud. Me escondo en el galpón entonces para ver y escuchar. Láminas de la luz de la mañana caen desde los entresijos de un techo de ruberoide en el reino mismo de las sombras. Las cosas estaban ahí al fondo frente a un jardín cuidado. Anidaban oscuramente felices. De tan viejas, en aspecto y ser,difícilmente pudieran pertenecernos. Cacerolas negras, muñecos con un resorte flotando; agujas oxidadas en la medusa calva de geniol; hornallas vesubianas de la cocina económica; herramientas con usos imposibles; botellas de Mr. Hyde a medio llenar; y la bicicleta Oigo su voz en un orden de macetas y paisajes cambiantes: Se inclina sobre las azucenas, viene hacia la hoja lustrosa del limonero, y se detiene junto a la pasionaria. Con este viento -murmura-, la menta no se puede dejar sin atar. El moscardón de panza amarilla despega de la quietud de la rosa, planea decididamente mi cabeza de ahora y se espanta zigzagueando en la densidad histórica de las cosas. |
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| EN UN VIEJO LABORATORIO DE FOTOGRAFIA |
Hay una suma de cosas en la sombra que las ventanas clausuradas dejan crecer desde hace años. Además del piletón, la ampliadora, el abrillantador, los frascos de ácido y la luz inactiva.Hay además ese presentimiento, el mismo de la primera revelación cuando la inexistencia tuvo un colapso y mil partículas se concentraron en la historia de una sonrisa . No es algo nuevo sino todo lo contrario, apenas si es algo. Se parece a los bares oscuros del puerto entre putas y algún extranjero. No se trata de palabras ni de costumbres, hay una suma de cosas flotando como cadáveres que nadie podrá identificar. |
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| TERRITORIO ANIMAL EN EL JARDÍN DEL EDIFICIO |
La has visto detrás de los vidrios del hall tejiendo sus idas y venidas en el paisaje de las estaciones, un movimiento acompasando el otro, sutilmente relacionados. Poco sabés acerca de esa tarea diaria con que organiza el mundo aquel, ignorando la propiedad privada del jardín y los oficios temporales del jardinero. Sabés que deja a la vista una red de senderos uniendo puntos distantes donde bebe furtiva,se rasca obscena y defeca con prolijidad. Sabés también que oculta su memoria detrás del revés de sí, anterior al espacio mismo en que la ves moverse. Contiene -suponés, te lo impone- el secreto del universo, el big bang de las estrellas que de noche persigue. Decidiste un día,para tu perdición, darle de comer y desde entonces, por razones inciertas te reconoce entre los demás, muestra una forma descortés de gratitud con la que te culpa de algo, maulla detrás del ventanal al verte, como si te esperara desde mucho antes y escapa de tu mano luego de provocar el tacto desconcertante del deseo. Otras veces, mientras esperás un taxi,observás su sueño, su eternidad indiferente ahuecando la tierra. Ese mismo lugar donde regresa desde la noche y desde el celo con los ojos escapados hacia una contemplación sin límites. Repite con todo eso -podrías asegurarlo- un destino invisible que a ella no le interesa anticipar en lo más mínimo. |
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Del libro "Una complicidad que sobrevive", 2001
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| ÚLTIMAS NOTICIAS |
¿Para quién he inventado la resolana del amarillo mar? O ¿la carretera aburrida a través de los montes y el baile apurado de tu pelo con la música de una ventanilla abierta? O ¿las hélices inverosímiles del colibrí inverosímil? O ¿el encuentro arrugado de violeta en el papel metálico del amanecer? ¿Para mí solo en el parloteo infinito de los detalles dudosos? Persistirán después -estoy tan seguro- las causas reveladas en el ojo en vuelo de un empecinado insecto. La flor apenas abierta, la basura al sol y el deseo renovado. ¿Por qué creer en un parpadeo y soportar algo tan viejo e innecesario? "Te amo"me oigo decir a tu oído. Y me veo inventando de nuevo el mar, el amanecer, el colibrí. O algo mejor: una complicidad que sobrevive. |
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| A TURTLE´S DREAM |
"And I can swim the ocean and it´s deep and wide and in the house above me abide" Abby Lincoln Como el de la tortuga es este sueño y puedo nadar en el océano tan lentamente ancho y profundo. Y lo pienso y me sorprendo de cómo ha venido a suceder. En la lentitud habito mientras tanto, y me hundo: debajo está mi casa. En las gordas burbujas que me reflejan entre corales y fulgores sólo yo me veo. Para ningún otro existo. Apretado en el silencio de un puño vacío curioseo en las cuevas. Busco tesoros escondidos conociendo que no existen. Algas como piernas y elástica presunción del revés de las aguas. Lo demás no lo entiendo: sólo pasa. Podría algún día soportar otro sueño y no de esta manera en que me olvido flotando en tus manos la prehistórica coraza de un conciliado reptil que bucea. Soñarme, por qué no, pulpo ligero o calamar en su tinta. Y si hay hambre, sopa de cangrejos o langosta en la trágica cacerola. No es más que abandono enrollado a tu almohada y hundida mi cabeza. Verosimilitud cursi de otro reino, insoportable de tan real e inútil. Pero como la tortuga nadar puedo lentamente en lo profundo y ancho. Decir, imperdonable, por ejemplo: naufrago dulcemente en este mar y dejar que sólo vos me veas tan ridículo poeta soñando en seco. |
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| UNA CASA |
"Once it held laughter Once it held dreams Did they throw it away Did they know what it means..." T. Waits La sala había sido construida con las geometrías impalpables de los cuatro vientos. Con un vestíbulo chiquito, una escalera de un par de peldaños y a cada lado una pieza. La casa fue desenterrada en Tell Madhur. Había restos de madera carbonizada una noche de invierno de hace casi seis mil quinientos años. Dos ollas pintadas, un mortero tallado, una cuchara abandonada sobre una mesa, una azada que hablaba del campo amarillo de trigo. Y esa urna debajo de la cama con los huesos de un niño. Habrías visto aquí una razón para vivir, con una ventana igual a esa a través de la cual llega el olor áspero del agua salada con su grabado de olas. Y enterrada como la casa, ella -como lo sabe hacer- se habría llevado lo escrito y lo aún sin escritura, apretando tus piernas con sus piernas. Hubieran reido juntos y llorado alguna vez junto al fuego de la cocina o ante la puerta cerrada y sabrían lo que significa esa urna debajo de la cama. |
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| SAGRADAS ESCRITURAS |
Un graffiti cursi en cal sobre piedra dice "Marisol te amo". Otro encierra en un corazón de escudo el nombre Florencia y... la y de una pausa desmedida. Se supondrá la pelea o el apuro con que huyeron el escriba anónimo y su amante a las selvas del silencio. Con las nochecitas de verano, en los paseos enredados a la costa, es apropiado escribir en las piedras el testimonio durable de una situación inconstante. Se enfrían, al mismo tiempo, los filamentos de la luz de las calles cuando amanece y también los sonidos de sus voces. Los de esos nombres escritos quedan largamente demorados detrás del que oía y ahora no oye. Lo mismo fue sobre la piel de un becerro, el pergamino de una oveja, el rollo de papiro o el libro, desde el considerando, el habida cuenta y el archívese: Una imperfección que anda con lentitud los caminos ligeros del momento. Con las nochecitas de verano, mientras el mundo, al fondo, se vuelve una escritura repetida, algunos, sin pensarlo, desatan la diferencia. Una boca repite y otra besa. |
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| ZORZAL |
Los despierta o les recuerda algo enredado en los hilos de una almohada. Monótono de silbos, invisible en las copas tupidas. Se hace costumbre tanto que ya se lo espera. Lo ves cruzar como una serpiente desde un tiempo anterior, brumoso, y volvés a pensarte en la persistencia con que el viento ensaya sin fin. La ciudad también, con él, se hunde entre pliegues de metal fundido y chispas. Suelta ese olor a mar fuerte del sudeste que te excita y repele desde que eras un chico y lamías la sal de tu brazo sin imaginarlo demasiado tuyo. Desde más alto sólo verías un mapa en azul brillando contra una mancha negra. Una partitura. Él verá una partitura llena de notas y rincones inapelables donde no figuran tu cuerpo de pie junto a la ventana ni el de ella saliendo del baño con la bata suelta. El vestigio de ayer, hoy ni mañana. Él retoma su eco. Lo vuelve a iniciar cortito y feliz. Una y otra puntada de aire en la costura infinita del silencio. Sísifo. Sísifo. Sísifo con un fondo de motores, sirenas y palabrerío. Oye, busca al otro, puntada sin hilo, respondiendo. Y a veces no sabe si no es él su misma respuesta. |
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Inéditos
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| OTRA VEZ VENECIA |
Por todas partes, iglesias y palacios de un lujo descascarado que mucho importa a esta hora. Las mareas respiran en el sembradío de los palotes y las góndolas se acuestan recordando sobre el barro púrpura. Una red de cosas viejas retiene chismes, pasos, agua que va, chasquidos de dentadura en una mesa de la Piazza. En el arco voltaico de la noche hay una trampa, en agonía romántica se hunde la unidad flotante. Hay una continua despedida que deshiela los puentes y se disuelve en el gesto de un oriente imaginario. No es el futuro, más irreal que nunca, que nos separa: una lancha iluminada cruza el canal y el sueño. ¿A dónde se irán las imágenes de los espejos? No es ésta tu desnudez de ayer con la quietud de una llama tampoco hay mayor sorpresa cuando el mundo se hunde. Venecia, 1996 |
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| TARAB DE AUSENCIA |
Voló entre las cortinas al sólo lugar por vos visto, al punto que se volvió encuentro. Antes -que es siempre- con los ojos que te conocieron, leyó o preguntó a los otros viajeros: A Ziryab el pájaro negro a Abur Bakr al Turtusi y a las no menos enigmáticas siete mil cautivas de Barbastro. Demoró su mano con Ben Ammar jugando "lo blanco a lo blanco y lo negro a lo negro" en una partida de amor desesperado. No faltó un ciego Muqaddam de Cabra con su collar de perlas, ni las escritas paredes ni los ágiles acróbatas del agua, presos en las páginas de la Alhambra. En el salario ridículo de las palabras dejó caer el espejo fugitivo de su lengua en la noche blindada de la berenjena y la dormida lujuria del damasco, en la armadura falsa del alcaucil y la curiosa minucia del azafrán. Al viento, sin objeto ni camino, en las callecitas enredadas de la Córdoba Omeya y en los campos beduinos del Yemen una y mil veces buscó tu cara sin encontrarte ni perderte. Ningún pájaro supo recordarlo y todos, sin embargo, allá volaban. Melilla, 1995 -1999 |
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| BLUES DE SEPTIEMBRE |
es donde por vez primera me enamoré de la irrealidad L. Ferlinghetti Fue en este mes, en el puerto, que la viste entrar a un café que demolieron hace años. En realidad no sé respondiste cuando preguntó por una dirección que vos conocías demasiado bien. Y salieron juntos, caminaron por la banquina, y cayeron en el vórtice de una irrealidad Repitieron una ficción en que la única certeza fue su cuerpo llenando tu boca al nombrarla. Sin el café, pero como entonces, el mes se parece. Sobre la cubierta de madera hecha piedra por la sal el lobo de mar abre una noche filosa en su otra boca y por su piel de aceite resbala la modorra del puerto. Un barco también espera fuera del agua la reparación hasta desaparecer entre latas y recuerdos. Dos términos en una múltiple metáfora y un hecho sólo. Un ahora y un ayer haciéndose el amor entre las ruinas. |
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| UN BLUES DESPUES DE LA FIESTA |
Alguien debe estar lavando todo eso, debe ahora blanquear pisos y manteles, quitar manchas que parecían de sangre, callar las voces de los borrachos, ordenar cubiertos y aceptar las cosas como se presentan hasta que vuelvan a presentarse como fueron aceptadas. En esa clase de fiestas las huellas deberían delatar a sus invitados, como una sombra independiente de su luz, deberían volver del vacío de su final, entre sobras de comida, botellas vacías y dispepsias del día que aún no amanece. Pero en el silencio de la madrugada están apareciendo bandadas de teros que cruzan largamente la ciudad y también un hombre negro y sin edad que saca algo luminoso de su maletín. A esas horas todas las ciudades entran en la eternidad y en la radio del taxi del que él bajó hace apenas un instante, se oye todavía a Parsons en medio de un time is flowing like a river. Es un momento después de la fiesta, cuando todas las fechas de una vida dejan de importar como antes y el negro apoya sus codos sobre la baranda, mira el Río de la Plata, enciende un cigarrillo y puede ser que diga: Siempre he sido uno de los grandes, antes que esos tipos listos que escriben libros lo supieran y también después de que hayan dejado de decirlo, y si me muero mañana, no encontrarás en mis bolsillos dinero suficiente para pagar mi entierro. Pero soy Billy Swann, y cuando yo me muera no habrá nadie en el mundo que haga sonar esa trompeta como lo hago yo Podría decirlo pero no lo dice (está escrito en una novela de cierta fama). El prefiere desnudar el saxo en la bruma de la costanera y tocar como lo haría Parker o Coltrane, esta vez, sólo para sí mismo, porque la fiesta terminó y la música sigue, surge de una germinación de cadáveres bailando en el río mientras los invitados duermen y la ciudad se vuelve un cementerio sin flores. |
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| EN UN VIEJO LABORATORIO DE FOTOGRAFÍA |
Hay una suma de cosas en la sombra que las ventanas clausuradas dejan crecer desde hace años. Además del piletón, la ampliadora, el abrillantador, los frascos de ácido y la luz inactiva. Hay además ese presentimiento, el mismo de la primera revelación cuando la inexistencia tuvo un colapso y mil partículas se concentraron en la historia de una sonrisa . No es algo nuevo sino todo lo contrario, apenas si es algo. Se parece a los bares oscuros del puerto entre putas y algún extranjero. No se trata de palabras ni de costumbres, hay una suma de cosas flotando como cadáveres que nadie podrá identificar. |
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| ÚLTIMAS NOTICIAS |
¿Para quién he inventado la resolana del amarillo mar? O ¿la carretera aburrida a través de los montes y el baile apurado de tu pelo con la música de una ventanilla abierta? O ¿las hélices inverosímiles del colibrí inverosímil? O ¿el encuentro arrugado de violeta en el papel metálico del amanecer? ¿Para mí solo en el parloteo infinito de los detalles dudosos? Persistirán después -estoy tan seguro- las causas reveladas en el ojo en vuelo de un empecinado insecto. La flor apenas abierta, la basura al sol y el deseo renovado. ¿Por qué creer en un parpadeo y soportar algo tan viejo e innecesario? Te amo me oigo decir a tu oído. Y me veo inventando de nuevo el mar, el amanecer, el colibrí. O algo mejor: una complicidad que sobrevive. |
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| VARIACIONES SOBRE UNA BIOGRAFÍA DE ONETTI |
IOnetti recorre MemphisTe dijeron que ahí estaba la tumba de Faulkner, pero era en otra ciudad llamada también Memphis. Te dijeron o lo leíste que volaban demonios sobre una cruz blanca en un prado verde y que habría otros nombres como en Spoon River. Lo leíste o te dijeron que estaba muerto pero a vos te consta -nadie te lo contó- no había tumba. Un artista es una criatura impulsada por demonios. Lo leiste y en la lectura solitaria -qué otra cosa- mezclado a un nombre egipcio y a un país raro caminaste equivocado una mañana buscando a otro desaparecido.II(la vida imita a la literatura)onetti nos destroza...nos hace llorar, nos pone tristes dice una boca de cereza de la University of Berkeley. A veces, el tema tiene la belleza de una estatua griega, tiene esa emoción que endulza como un beso de bolero y tiene esa mentira que no es sino un recurso desesperado con que puede tragarse el fondo más amargo. A veces y entonces, un tipo dentro, un demonio se sube a la mano que antes acariciaba y desgarra y viola y asesina. Y dice: es así la literatura. |
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Osvaldo Picardo y Editorial Martin, Mar del Plata, Bs. As., Argentina
La inclusión de BLUES DE SEPTIEMBRE, UN BLUES DESPUÉS DE LA FIESTA y VARIACIONES SOBRE UNA BIOGRAFÍA DE ONETTI de Osvaldo Picardo en Poéticas es una atención de Julio Carabelli arbecon@hotmail.com |