Raúl Zurita
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| PALABRAS PRELIMINARES
Raul Zurita: entre la página del cielo y el desierto por Miguel Ángel Zapata MAZ Hablemos un poco de tus inicios como poeta. Creo que comenzaste a escribir bastante joven, no? Publicado inicialmente en Banda Hispânica DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS Nació en Santiago de Chile, en 1951. Es uno de los poetas apreciados en América Latina, por su percepción miticopoética y por su proyecto de reconstruir la voz tribal desde el salmo, la elegía, el versículo. Inscribe en su lenguaje un desgarrado grito interior, oscilando entre el credo y lo profano. Palabra cósmicamente situada; poesía que da cuenta del malestar del sujeto y su desajuste con la historia. Libros publicados
Premios y distinciones
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Raúl Zurita |
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| LAS PLAYAS DE CHILE |
Chile no encontró un solo justo en sus playas apedreados nadie pudo lavarse las manos de estas heridas porque apedreados nadie encontró un solo justo en esas playas sino las heridas de la patria abiertas llagadas como si ellas mismas le cerraran con sus sombras los ojos i. Aferrado a las cuadernas se vio besándose a sí ii. Nunca nadie escuchó ruego más ardiente que el de sus labios estrujándose contra sus brazos iii. Nunca alguien vio abismos más profundos que las marcas de sus propios dientes en los brazos convulso como si quisiera devorarse a sí mismo en esa desesperada Porque apedreado Chile no encontró un solo justo en sus playas sino las sombras de ellos mismos flotando sobre el aire de muerte como si en este mundo no hubiera nadie que los pudiera revivir ante sus ojos iv. Pero sus heridas podrían ser el justo de las playas de Chile v. Nosotros seríamos entonces la playa que les alzó un justo desde sus heridas vi. Sólo allí todos los habitantes de Chile se habrían hecho uno hasta ser ellos el justo que golpearon tumefactos esperándose en la playa Donde apedreado Chile se vio a sí mismo recibirse como un justo en sus playas para que nosotros fuésemos allí las piedras que al aire lanzamos enfermos yacentes limpiándonos las manos de las heridas abiertas de mi patria |
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| LAS CORDILLERAS DEL DUCE |
Frente a la cordillera de los Andes desde el oestecomo la noche Las cordilleras del Duce avanzando i. No son blancas las cordilleras del Duce ii. La nieve no alcanza a cubrir esas montañas del oeste Detenidas frente a la cordillera de los Andes aguardando como cordón negro que esperara la subida final de todas ellas allá en el oeste solas agrupándose tras la noche iii. Porque frente a los Andes se iban agrupando como la noche del oeste iv. Por eso la nieve no cubre las cordilleras del Duce Sus cumbres son la noche de las montañas Ciñéndose de negro frente a las nieves de Chile como si los nevados no fueran otra cosa que espinas hiriendo la noche y ellas pusieran entonces la corona sangrante de los Andes v. Por eso de sangre fue la nieve que coronó las cumbres andinas vi. Porque sólo la muerte fue la corona que ciñó de sangre el horizonte vii. Y entonces ya coronados todos vieron las cordilleras del Duce ceñirse sobre Chile sangrantes despejadas como una bandera negra envolviéndonos desde el poniente |
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| PASTORAL DE CHILE |
IILos pastos crecían cuando te encontré acurrucada tiritando de frío entre los muros Entonces te tomé con mis manos lavé tu cara y ambos temblamos de alegría cuando te pedí que te vinieses conmigo Porque ya la soledad no era yo te vi llorar alzando hasta mí tus párpados quemados Así vimos florecer el desierto así escuchamos los pájaros de nuevo cantar sobre las rocas de los páramos que quisimos Así estuvimos entre los pastos crecidos y nos hicimos y nos prometimos para siempre Pero tú no cumpliste, tú te olvidaste de cuando te encontré y no eras más que una esquirla en el camino. Te olvidaste y tus párpados y tus piernas se abrieron para otros Por otros quemaste tus ojos Se secaron los pastos y el desierto me fue al alma como un hierro al rojo sentí las pupilas al mirarte manoseada por tus nuevos amigos nada más que para enfurecerme Pero yo te seguí queriendo no me olvidé de ti y por todas partes pregunté si te habían visto y te encontré de nuevo para que de nuevo me dejaras Todo Chile se volvió sangre al ver tus fornicaciones Pero yo te seguí queriendo y volveré a buscarte y nuevamente te abrazaré sobre la tierra reseca para pedirte otra vez que seas mi mujer Los pastos de Chile volverán a revivir El desierto de Atacama florecerá de alegría las playas cantarán y bailarán para cuando avergonzada vuelvas conmigo para siempre y yo te haya perdonado todo lo que me has hecho ¡hija de mi patria! De Anteparaíso Publicado inicialmente por SISIB - Universidad de Chile - Chile Poesía |