Roberto Malatesta
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PALABRAS PRELIMINARES
"La poesía debería ser algo grande y discreto" John Keats "¡Qué hermosas son las flores recatadas! ¡Y cómo perderían su belleza si se precipitaran al camino gritando "¡Admírame soy una violeta! ¡Admírame soy una prímula!" la poesía debe ser algo que entre en el alma y no la sobresalte o asombre por sí misma sino por su tema" John Keats (y otra vez) "La poesía debería ser algo grande y discreto" Nunca traté de definir ni escribir acerca de la poesía sino tangencialmente, se trata de algo que siento muy de cerca, y uno no ve bien lo que está cerca como para dar explicaciones, simplemente lo siente, está en eso; para hacerlo, para hablarsobre la cosa, habría que tomar distancia, lo cual me resulta poco menos que imposible, puedo sólo esbozar algunas aproximaciones valiéndome de lo que han dicho otros muchísimo más grandes y sabios que yo. DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS Nacido en la ciudad de Sta. Fe, República Argentina, el 27/12/61. Libros publicados
Algunos premios y distinciones
Traducciones Parte de sus trabajos fueron traducidos al alemán por Renato Vecellio, y publicados en revistas literarias de Austria y Alemania. Colaboraciones Colabora en diarios y revistas del país, y forma parte del consejo de poetas de la revista "OMERO poesía" |
Roberto Malatesta rmalatesta@ciudad.com.ar |
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| INCONCLUSO |
Conozco (entro y salgo de) un viejo poema inconcluso, dice algo así: "pequeñas flores naranjas visitadas por abejorro negro." No soy su autor puesto que, como lo he advertido, aún no está terminado, por lo tanto tampoco se ha concluido su autor, (aunque en este caso exista la ventaja de saber quien ha de ser). Entonces sobresale la idea de que el autor también se edifica en el poema. Cuando lo termine se los mostraré diré: -he aquí mi poema concluso- No sé si para entonces seré más feliz. No está del todo mal saberse custodio de un poema inconcluso. Pero prosiguiendo con el cómo de su resolución puedo precisar que básicamente ésta se reduce a un problema (a todo esto, acepto ayudas, la poesía de un autor también es la poesía de sus amigos, entonces: el poeta es uno que es plural) El problema, en eso estábamos: ¿cómo decir lo que se oye en aquello que se ve? La solución propuesta sería: «Zumbido negro sobre naranja» Pero no me tiene del todo satisfecho, me quita, me induce al sueño: sueño naranja y negro que se va y regresa como el abejorro. Otra sección, agregada a posteriori, no menos fundamental, se preguntaría: ¿La poesía toda- se compone de obras inconclusas? y luego ¿A fuerza de fracasar qué es el fracaso? ¿Pero porqué esta sección, qué importancia tendría en un poema ya concluso? ¿O es que acaso he desistido de arribar a su punto final? ¿Acaso el proyecto sea la construcción de un poema que permanezca inconcluso? Quién sabe. Quién habría de saberlo... |
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| SOL |
El mismo sol, esquirla en mí. El que quita la humedad de las semillas puestas a secar en un pocillo sobre la arena. El mismo sol que en la tarde aureola el germen que regresará de la muerte a la luz, y puede con las arrugas del lenguaje, con las colonias de sus melancólicos vicios. El mismo sol si metido en un pocillo de café o sobre la hierba abierta al cielo, o en mi sangre, canto en mí; el mismo sol, el mismo cielo. |
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| EL MEDIODÍA PARECIÓ QUEBRARSE EN UN TRUENO |
El mediodía pareció quebrarse en un trueno. La tarde, como en un cuadro de Bruegel, transcurre a oscuras mientras yo en su seno me guarezco. Afuera zinnias, del largo letargo del sopor buscan alzarse. Cuando al fin la lluvia llega, bajo el filo de una tenue luz, pisándome la sombra, renuevo votos de silencio. |
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| BAJO LA LLUVIA DEL SUR LAS ZINNIAS ALCANZAN |
Bajo la lluvia del sur las zinnias alcanzan a tañer cuerdas por sobre el color de marzo. Marzo huye con el agua del verano y baja las gradas en donde esperan ocres alimentados de cenizas de hojas. Bajo la lluvia las zinnias, su alma en suspenso, criba la soledad de patios cercados por tapiales que han oscurecidos los diminutos grafismos del musgo. La palabra soledad, limpia y acerada bajo la lluvia brilla como un astro lejano, frío y fuerte. |
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| LAUREL |
Lo alto del laurel. La altura de la última rama del laurel respira otro aire que mis huesos anhelan. Mis huesos quebrados, mis dolores adosados a los huesos, mi paciencia y el aire de la última rama se desean. Un deseo alto como el laurel. Una palabra limpia como la altura del laurel. El pozo en donde me acuesto. el río en que lavo mis vendajes. La sangre que corre por el río lleva impresa la imagen de las últimas ramas del laurel. |
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| DIEZ MIL PINOS |
Los diez mil pinos que oyó Li Po en el tañer del laúd del Monje Chun no eran la gracia del verdor alzado allá en las laderas y valles del oriente, no el paisaje de una tierra añorada desde la distancia a la cual la música arranca del territorio que linda al olvido. Li Po oyó los vientos de su corazón y así interpretó los corazones de su tiempo, allá en Szechuan y sus alrededores, no es posible conocer los lindes de los círculos en el estanque claro, se parte del misterio que origina el impulso sobre la piedra, los círculos concéntricos del agua abarcan todo el lago-. "Mi corazón se purifica como el agua que fluye" cantó Li Po, y fue acertado referir a los diez mil pinos elevándose sobre eras de error, inalterados. Cantó Li Po su palabra viva y el lamento del viento entre los pinos se interpuso entre mi lectura y el silencio: ráfagas, quizás todo el poema más allá de las palabras: Espíritu vivo entre letra muerta. Szechuan y sus alrededores. |
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| MOLINO |
Sobre el verde místico de una mañana de niebla, como una aparición: un molino; si nos acercamos a destrabar la palanca que acciona el mecanismo de sus aspas chirriaran en nosotros como almas liberadas de un oscuro tormento. El olor animal todo lo sume en una infinita paz de un mundo recién creado. Pero ¿qué es un molino? venimos de la ciudad donde todo zumba y el óxido es execrable. ¿Cuánta agua necesita un molino? Quizás tanta como sueños necesita el hombre y verdor para brillar más alto, y viento para crujir como un loco, y paz para arder bajo la luz. Un molino, acaso un espejismo tan real que cuesta tiempo y paciencia habituarse a él. ¿Es todo esto un molino? Al menos comienza así: un nudo de poesía que no nos atrevemos a desatar de un solo tirón, una inmensa cuestión plantada en las orillas de una gran lejanía. |
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| EL BUEN COLOR DEL DÍA SOBRE LAS HOJAS |
El buen color del día sobre las hojas de acelga castigadas por largas lluvias y langostas. Hoy es el color del sol, y recuerdo otros ritos, los perros se desperezan echados en la hierba, nosotros despejamos nuestras mentes que aguardaron tanto tiempo guarecidas en nubes dolorosas, tomamos mates junto a tapiales laureados por el musgo, remamos en la luz y tenemos el buen aroma del día a nuestro lado. Puede que mañana sea mejor, al menos igual, o quizás no tanto. De todas formas la langosta proseguirá con su tarea, comerá sol, mientras el musgo morderá el ladrillo rojo que guarda nuestras casas. Esperamos que este aroma no se vaya, nos devore con paciencia y se preste, al fin de la jornada inevitable, a despedirnos envueltos en el color del sol que captura el aire y enardece la tierra cuando las lluvias cesan. |
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| EL MISMO GRITO |
Con vehemencia regreso día tras día a la palabra que repare la roída armonía. Un sueño del destino se desprende si una evanescente metáfora cubre el mar del abrir y cerrar los ojos. Una y otra vez pido a la materia pura y a la impura. el mismo grito: la insistente locura que me salve. Si la palabra fuera del tiempo arde el alimento es el asalto. Esta tenaz vehemencia me sostiene. |
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| ESTÉTICA |
Trepado al techo de la casa de mi abuela se podía observar un desparejo paisaje de techos de oxidado zinc. Algún que otro tejado y árboles surgiendo del centro de los patios que parecían huir a los remotos países del cielo. Pero eran los techos de zinc al atardecer los que atrapaban el centro de mi atención, realmente era hermoso contemplarlos y cuando un aire fresco golpeaba mi cara tocaban en mí cuerdas para la música, o los ruidos, desde donde nacerían las palabras. Eran mi concepción de la belleza, un cuadro que podía delatarme. Hoy sin levantar los codos de mi mesa observo ese paisaje de mi infancia, lo que permanece silencioso, aquello que se corresponde con el óxido no espera respuestas sino arte, una escritura áspera de zinc. |
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| ES LA CASA Y EL VIENTO LA ATRAVIESA |
Es la casa y el viento la atraviesa, trae cantos de la tierra, trae los cantos del mar. El viento es como un pez, es pájaro, es un hato de sueños desatados. Pasa el viento y la casa es una tienda; no te engañen sus sólidas paredes sus sillas quietas, su centrada mesa el sosegado cauce del jardín. La casa es una tienda dice el viento y pasa; siempre pasa como un pájaro, como un pez. Es el cielo y es el mar. El viento y las canciones de los hombres, el viento sin raíz pero con celo por todo cuanto fluye en libertad. |
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| A LA PRIMERA LUZ DEL ALBA |
Inmerso en la primera luz del alba, abiertos los dubitativos ojos tras los que aún se mueven los despojos de los sueños. Ver tu rostro me salva. Echada en la espuma de un mar naciente de mí absolutamente ajena, mece tu respiración deseo, que ofrece y que niega, en su ir y venir ausente. Despertarme en tu belleza. Quisiera morir. Partir envuelto en tu perfume. morir es despertar en lo que uno ama. En tu calor extraviarme. Quisiera matarte. Verte embebida en mi llama. no querer lo que quiero me consume. |
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| LA FUERZA DEL ASUNTO |
A primera vista creí que se trataba de un papel o una bolsa de polietileno en suspenso a una altura un poco mayor que la de una casa de dos pisos. Tras una nueva mirada me sorprendí: aquello era una garza de las grandes o quizás un tuyango; volaba muy alto y el sol de junio bruñía al azul como a una piedra, no tuve objeciones en que debía de inmediato escribir un poema aunque la inspiración me faltase y sólo contara con el tema. Comprendí que todo lo que dijese se apoyaría apenas en las palabras, todo cuanto dijese debería descansar de las palabras y verse subyugado por la fuerza del asunto. |
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| EL VIENTO TIENE ALGO QUE DECIRNOS |
El viento tiene algo que decirnos esta noche. Si no le oímos será porque creemos demasiado en nuestros asuntos. Será porque confiamos en que nuestras tristezas o nuestras preocupaciones llegarán a algún sitio. Pero el viento pasa y nunca llega. Nos hemos acostumbrado a un mundo demasiado seguro, y si no vemos el fondo de cada cuestión no nos damos por satisfechos, pero no hay fondo, y las cuestiones no importan. La seguridad es lo que nos desvela, pero el viento, el viento tiene algo que decirnos hoy. No nos ponemos de acuerdo en nuestros desconciertos y el viento pasa y nos dice algo que lleva nuestros nombres, el viento que pasa y nunca llega. |
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| NINGÚN PERRO |
Ningún perro se resiste a un hueso pero los chicos tienen hambre en este país. Por la noche se oyen ladrar a los perros que no han comido pero los chicos son hijos del silencio, los ves en el olvido de los caminos polvosos o en las urbes mugrientas, quizá a la vuelta de tu esquina. Los perros tienen sociedades que los protegen, los chicos tienen sociedades que imaginan buenas excusas, la imaginación dice: leyes de mercado y nadie entiende nada pero hay que estar de acuerdo, la imaginación dice: delincuencia juvenil y todos se vuelven moralista, dice: superpoblación y superabundan los moralistas, dice: caída del salario promedio, línea de indigencia, desocupación entonces la imaginación baila y se excita y se publican hermosos estudios con la mejor tecnología window, dice efe-eme-i y no hay nada que hacer, los chicos pierden todo lo que tienen y adelgazan mientras otros engordan y eructan satisfechos. Por que un hueso no se le niega a ningún perro pero los chicos deben reunir muchos requisitos, llenar numerosos formularios, adecuarse a las tendencias neoliberales, hacer cursos junto a banqueros y políticos, jurar por la patria que la historia ya fue, y todo eso sólo para cubrir necesidades básicas, para llenar la canasta mínima de la sobrevivencia; y el idioma se les hace muy complicado la estructura los asfixia y si aman a algún militar no es Perón ni San Martín ni mucho menos Videla se tatúan en el brazo el rostro del Che y hablan su media lengua que no tiene madre ni padre. Pero los perros ladran en la noche, mientras los chicos son unos ojos oscuros sin brillo, hay uno a la vuelta de tu esquina, otro quizás ya no, la codicia y la "imaginación" apagó su llama débil, pero tu mano tiene calor, y tienen fuegos tus pasos... Pero qué estamos haciendo cuando vacilamos, qué estamos haciendo cuando no hacemos nada. |