Jacobo Fijman dijo, en una entrevista con Vicente Zito Lema, "La poesía es ciencia. Algunos la consideran categoría inferior. Y sin embargo, ella fundamenta todas las ciencias. La química sin poesía se convierte en nada. Y el mismo ejemplo se extiende a todas las disciplinas". Las definiciones que se han hecho y se pueden hacer sobre la poesía son muchísimas, pero yo ahora elijo ésta, aunque no sé hasta qué punto es cierta.
Creo que la poesía tiene un componente lúdico importante: es jugar con las palabras como si fueran nuevas, como si no las conociéramos de antemano, tomándolas en un sentido más bien absoluto, que incluye tanto el sentido como la sonoridad y el ritmo.
Después hay tipos que dicen que en poesía hay que hablar de "ti" o de "vos" o de "che" o como fuera, tipos que tratan de imponer reglas de ese tipo o fórmulas; quienes dicen que hoy no se puede escribir poesía trabajando con un "ti", no ven, por ejemplo, las cosas que hace Spinetta.
Me gusta Spinetta, me gustan cosas de Rubén Darío, de Armando Uribe, de José Ángel Valente, de Pablo Ferreyra, de Mario Santos (sobre todo, "17 formas de llevarse un cigarrillo a la boca"), de muchos... Y digo que me gustan cosas porque creo que no hay ningún poeta del que a uno le guste absolutamente todo.
Me interesan, en general, los trabajos abiertos, que permiten las múltiples lecturas. El Indio Solari decía, en 1987, en una entrevista: "Hay letras donde pasa lo mismo que con los chistes de Marrone, que los escuchás por tercera vez y ya te parecen malos, previsibles. Esas letras no tienen una lectura enigmática, donde podés entrar por la simple resonancia que tiene el maridaje de dos palabras que suenan bien musicalmente, pero que además propone una lectura desde alguna significación". Concuerdo con eso, y me permito citarlo porque admiro al Indio y porque es un pensamiento que yo ya tenía, y que el tipo expresa de manera perfecta.