Vicente Huidobro

Directorio Inicio
PALABRAS PRELIMINARES

ACTUALIDAD DE VICENTE HUIDOBRO

Jorge Teillier

         "Actualidad de Vicente Huidobro". Vacilamos al escoger este título que puede inducir a creer que queremos adscribir a algún tiempo presente a un poeta, que más que ninguno otro tal vez en la historia de nuestra poesía quiso ser y es de cualquier tiempo y espacio. Consideramos la poesía un lenguaje intemporal con el cual se podrían comunicar, si pudieran, hombres de épocas distintas. ¿Acaso, en el fondo, no oímos la misma voz al leer versos como La luna viva / Blanca de la nieve que caía junto a otros como La nieve se deshace / Y la aldea se inunda de niños? Sin embargo, los primeros versos son de Huidobro, y los segundos de Issa, poeta japonés de hace unos doscientos años.
         

         Quizás es conveniente explicar previamente que sólo queremos mostrar a grandes rasgos el reflejo de la imagen de la obra del poeta que llega ahora a nosotros los que entramos en el conocimiento de su poesía cuando "el pájaro de lujo ya había mudado de estrella", para aplicarle a él las palabras con que lamentara la muerte de Apollinaire.

         Una nueva vacilación debe vencer aquel que tenga algún escrúpulo y conciencia de sus limitaciones cuando habla, aunque sea sumariamente de la obra de un poeta. ¿No será -nos decimos- agregar un equívoco más a esa suma de equívocos, que según Rilke hacen la gloria? Sobre todo cuando el propio Huidobro advirtió a sus futuros glosadores que cualquier comentario a su obra era nada más que agregar una piedra o una flor a un planeta.

         Pero en todo caso, nos justificaremos al explicar que nuestra disertación no obedece en modo alguno a un afán de crítica literaria, sino al de dar un testimonio de reconocimiento y amor hacia una poesía que cuando teníamos trece años, en un pueblo del sur, aunque no alcanzábamos a comprender, se nos aparecía sin embargo como un mundo tan fascinante como el que nos mostraba Julio Verne en otro plano y dotada del mismo aire de maravilla y sobrerrealidad.

         Por otra parte, ¿qué poeta o escritor no tiene una deuda con Vicente Huidobro, aun sin conocerlo? El adolescente que empieza a escribir casi instintivamente en verso libre, no sabe que lo hace afirmado en un ejemplo que inició Huidobro, el que por primera vez en Chile escribía en 1914, que "todos los metros oficiales me dan la idea de cosas falsas, literaria, retórica pura", desafiando la ira de los críticos y la mayoría de los poetas de la época. Recordemos que en Chile hace cuarenta o cincuenta años se respetaba a poetas como Campoamor, Zorrilla, Núñez de Arce. Pues bien, Vicente Huidobro decía que a la estrofa de Núñez de Arce:

¡Cuántas veces sentado en tu ribera
Oh mar como si oyera
La abrumadora voz del infinito
Ha despertado en la conciencia mía
Honda melancolía
Tu atronador, tu interminable grito!

prefería la del loco, mil veces más poética a su juicio:

Jesucristo del valle
Polainas verdes
¿Por qué no bajan patos
a tu laguna?

         La revolución estética del siglo XX llegó a Chile principalmente a través de Huidobro y eso compromete también la gratitud de las nuevas generaciones, aun cuando tal vez sea aventurado hablar de gratitud en un medio literario como el nuestro, en donde, como en ciertas perdidas islas de la Polinesia, se sigue practicando de que los hijos devoren a sus padres

         Es un fenómeno por demás conocido que un poeta no vive por desgracia en su obra solamente en la historia literaria, sino también de los mitos que nacen acerca de él y de su obra, y que la oscurecen. Consideramos que aunque guiados por buena voluntad en la mayoría de las ocasiones, los críticos que han tratado la obra de Huidobro, la han distorsionado y tratado de someter a su criterio. Y, por desgracia, muchas veces la obra del poeta es de difícil acceso y sólo se le halla a través de sus divulgadores en estudios o antologías.

         Para resumir, es frecuente hallarse con un Huidobro que es presentado como un prototipo del poeta frío, cerebral, deshumanizado. Luego, se pasa a mirarlo como un poeta europeizante, afrancesado más bien ("poeta francés nacido en Chile", dice Alberto Rojas Giménez), y estamos a un paso de que se le llame antipatriota.

         Las leyendas son más confusas cuando se trata la personalidad del poeta. "Millonario metido a poeta", lo llama Fray Apenta, bilioso crítico de la época en 1918, cuando en España se le saludaba como renovador de la poesía, continuador de Góngora y Rubén Darío.

         Nuestro máximo crítico oficial, Alone, habla extrañado en su "Historia Personal de la Literatura Chilena" de que lo consideren un poeta contemporáneo fundamental poetas como Gerardo Diego u Octavio Paz. Mientras el poeta vivió no recibió, por supuesto, el Premio Nacional de Literatura, y ni siquiera un Premio Municipal. Quizás los malentendidos sobre Huidobro se deban a la impermeabilidad del medio a sus destellos. Su actitud egolátrica, humorística y paradojal frente al mundo, debía provocar un repudio natural en un medio larvario como el nuestro, en donde suelen molestar las personalidades fuertes y se prefiere exaltar a los mediocres, con la práctica de hinchar moscas hasta que alcancen el tamaño de elefantes, según el decir de Gorki.

         No es extraño, por esto, que Huidobro, como la mayoría de los poetas chilenos, prefiriera vivir en el extranjero la mayor parte de su vida. Con razón, para su tiempo, decía en 1925 a Alberto Rojas Giménez en una entrevista publicada por éste en su libro "Chilenos en París": "Allá se me acusa de antipatriota, porque aparezco en las antologías francesas como poeta francés. ¿Tengo yo la culpa? Además, nadie se fija, nadie se acuerda de que ante cualquier monumento hermoso, ante cualquiera obra grande de la humanidad yo no dejo de pensar: No hemos hecho nada en Chile. No tenemos nada: ni arquitectura, ni música, ni poesía. Y éste es el verdadero patriotismo: dolerse de los defectos, llorar sobre los vacíos y anhelar y luchar para extinguir esos defectos y llenar esos huecos".

         Huidobro se adelantó demasiado a su época. Mientras en Chile era en general rechazado -salvo por poetas también de avanzada, como Angel Cruchaga-, en España, Juan Larrea decía: "Su poesía está llena de hallazgos, más bien dicho de invenciones y ella tiene una potencia lírica sin precedentes". Sólo hacia 1935 ejerció influencias sobre un pequeño grupo de poetas y pintores que más tarde han tenido, por caminos propios, importancia en literatura chilena.

         Cuando hablamos del problema de la falta de americanidad que se le ha reprochado a nuestro poeta, queremos establecer, en forma por demás sumaria, como corresponde a estos apuntes, que es un reproche injustificado. Por supuesto no creemos que la poesía deba ser una transcripción anecdótica y descriptiva de las costumbres, geografía de América. Nada más lejos a veces que el realismo de la verdadera realidad. Pero hay en la obra de Huidobro, como señala el crítico Jorge Elliott, una libertad, un pleno aire tan vivo que se puede atribuir a su condición de hombre americano. Con razón sus admiradores españoles lo compararon con el otro renovador de la poesía, que fuera Rubén Darío. Huidobro mismo tenía en alta estima al "Darío de las Américas celestes" y decía: "Los falsos modernos te denigran. Cuando todos ellos hayan desaparecido, aún tu nombre seguirá escrito entre dos estrellas".

         Característica muy americana de Huidobro es el agigantamiento cósmico del yo, de raíz emersoniana, sin duda (que lo hace emparentarse a Whitman), por una parte, y también al grande Isidore Ducasse, conde de Lautréamont, el que declaraba que "El siglo XIX tiene al fin su poeta. Ha nacido en Montevideo y se llama el Conde de Lautréamont". El cantor del mar que es Huidobro: "Paz sobre la constelación cantante de las aguas/ Entrechocadas como los hombros de la multitud / Paz en el mar a las olas de buena voluntad / Paz sobre las lápidas de los náufragos / Paz sobre los tambores del orgullo y las pupilas tenebrosas / Y si yo soy el traductor de las olas / Paz también sobre mí", se enlaza con el inmortal montevideano que exalta al "Viejo Mar" cuyo secreto jamás conocerán los psicólogos". El lenguaje de "pequeño dios" de Huidobro, dirigido a grandes espacios desiertos, desolados, difícilmente encontraría paralelo en el espíritu de un poeta europeo habitante de tal ámbito ordenado y cargado hasta en cada piedra del paisaje de una significación histórica. Difícilmente se escucharía en el espacio europeo una voz diciendo:

Yo hablo en nombre de un astro por nadie conocido
hablo en una lengua mojada en mares no nacidos
con una voz llena de eclipses y distancias
solemne como un combate de estrellas o galeras lejanas
una voz que se desfonda en la noche de las rosas.

         De la raíz americana de Huidobro debe nacer también su característica repulsión hacia la poesía española, a la cual veía "enferma de retórica" y en la que no reconocía ningún poeta desde Góngora. En la poesía española la palabra es primordial. En la de Huidobro, la imagen oculta la palabra, y la palabra no tiene ningún brillo por sí misma. La comprensión de la imagen tiene por condición el sacrificio de la palabra, este concepto de Wang-Bi, poeta chino del siglo III, puede muy bien aplicarse no sólo a Huidobro sino a la mayor parte de la poesía chilena. Por esto, la poesía de Huidobro casi no tiene antecedente en la lengua castellana, y la poesía chilena en general está desvinculada de la del país que nos entregó su idioma, creándose así una tradición particular. Si Vicente Huidobro encontró resonancia y discípulos en España, la poesía de ellos permaneció ajena al verdadero espíritu del maestro y, por lo demás, parece ser que Huidobro los consideraba con desconfianza. No es circunstancial el que alguna vez escribiera (en "Vientos contrarios") : "Es bien triste leer a Ortega y Gasset desvariando sobre el arte nuevo. Qué manera de aglomerar estupideces e incomprensiones".

         Vicente Huidobro es un poeta inteligente, hecho que aunque parezca irreverente decirlo, es bien extraño en Chile, pues en nuestro país los poetas son más bien seres "vegetales", para utilizar un término de Pablo Neruda, que declara: "Yo he comenzarlo a escribir por un impulso vegetal y mi primer contacto con lo grandioso de la existencia han sido mis sueños con el musgo, mis largos desvelos sobre el humus". De ahí se explica que en su "Defensa de Huidobro", publicada en "Claridad" en 1924, señale claramente su disentimiento con Huidobro, separando, a la vez, teoría poética con el mismo poema. Veamos: "Creación, creacionismo, estética nueva, todo eso es fórmula, garabato, ropa usada. Lo único es el poeta y el camino de él: su poema. Huidobro, qué fresca sensación infantil de juego atrevido, mezcla del extático haykay con el trepidante traqueteo del Occidente". Del hecho de que los poetas sean vegetales deriva el de que una vez terminado su crecimiento, detenido el ímpetu casi físico de la juventud, su poesía se transforme en una monótona repetición de sí mismos, y que no tengan mayor afán de explicitar sus teorías poéticas, ya que no tienen lucidez sobre la misma gestación de su creación.

         En Vicente Huidobro, en cambio, encontramos desde muy temprano el afán de explicar su poesía y su carrera poética, dar normas y postulados. Curiosamente, esta posición suya creemos ha dado origen a malentendidos que oscurecen su obra. Los críticos en su mayoría, al tratarlo, han tomado la poesía de Huidobro como ceñida estrictamente a su teoría estética, olvidando que en un verdadero poeta las teorías nacen después del poema, y que el poema es un hecho casi siempre independiente de la voluntad del poeta. Se olvidan los críticos que al fin de cuentas el fondo del pensamiento poético de Huidobro era mítico, y más que poeta se consideraba un antipoeta y más que antipoeta", mago. De ahí que afirmara: "Es preciso creer en el arte como un acto mágico, el más puro tótem. Es el gran misterio. Es el secreto inexplicable", en el último punto de su decálogo poético que aparece en la extraordinaria antología de Volodia Teitelboim y Eduardo Anguita.

         Para nosotros la teoría poética de Huidobro no es más importante que su obra, pero debemos reconocer su extraordinario interés. Proviene del pensamiento poético iniciado por Baudelaire y Mallarmé, y antes de ellos, Edgar Allan Poe: el poema como una pura creación del espíritu, no hecho imitando la naturaleza, sino los procedimientos de la naturaleza. El poema descansa en la imagen, que es más efectiva, mientras nazca del encuentro de dos realidades más o menos alejadas. Dice Huidobro: "Inventar es hacer que las cosas paralelas en el espacio se encuentren en el tiempo o viceversa, presentando así en su conjunto un hecho nuevo. El azufre, el salitre y el carbón existían paralelamente desde el comienzo de mundo; faltaba un hombre superior, un inventor que, haciéndolos juntarse, creara la pólvora, la pólvora que puede hacer estallar nuestro cerebro como una bella imagen". Continúa: "Cuando yo digo -un pájaro anidado en el arco iris, os presento un hecho nuevo, una cosa que nunca habéis visto, que no veréis jamás, y que, sin embargo, os gustaría ver". En esto coincide con Reverdy, el que escribía en 1915: "La tierra ha dejado de girar / Alguien suspende al cielo algunas estrellas / "Una cabeza se inclina con los cabellos barriendo la noche"/.

         Y ambos con Rimbaud, el que en sus "Iluminaciones", de 1871, dice: "La catedral desciende y el lago sube". Lo importante para nosotros es que el poeta chileno llegara por sí mismo, entre 1914 y 1916, a las mismas formulaciones que crearían el estremecimiento nuevo de la poesía renovadora.

         Los poemas de Vicente Huidobro no son nunca sólo un montón de imágenes trizadas, como podría haber resultado si hubiese seguido al pie de la letra sus postulados. No son juegos de la imagen por la imagen, y él mismo se burló de quienes pretendieran hacer poesía con este solo sentido, en su famoso fragmento de "Altazor" que comienza: "Basta señora arpa de las bellas imágenes". Para nosotros la poesía de Huidobro está plena de calor y efusión humana y en eso podemos disentir con el más agudo de sus exégetas, Eduardo Anguita, el que define como "antiafectiva" la poesía de Huidobro y mucho más con Alone, el cual afirma: "Emoción, lo que se llama efusión humana, no la hay en Huidobro, ni tampoco la quiso".

         Veamos si corresponde esta visión del poeta a un poema de la época de la plena euforia creacionista, "Horizonte", publicado en "Poemas Árticos", de 1918:

Pasar el horizonte envejecido
Y mirar en el fondo de los sueños
La estrella que palpita
Eras tan hermosa
que no pudiste hablar
Yo me alejé
Pero llevo en la mano
Aquel cielo nativo
Con un sol gastado
Esta tarde
en un café
he bebido
licor tembloroso
como un pescado rojo
Y otra vez en el vaso escondido
Ese sueño filial

Eras tan hermosa
que no pudiste hablar
En tu pecho algo agonizaba
Eran verdes tus ojos
pero yo me alejaba
Eras tan hermosa
que aprendí a cantar

         En la poesía de Huidobro se encuentra no sólo el intelectual, el poeta puro, sino el hombre total, lleno de amor hacía el mundo y la humanidad. En algunos de sus poemas tempranos dice:

Entre la niebla vegetal y espesa
Los mendigos de Londres
Pegados como anuncios
Contra los fríos muros

         No es un poeta frío y cerebral el que nos advierte al empezar "Altazor", su poema capital:

Abrid la boca para recibir la hostia de la palabra herida
La hostia angustiada y ardiente que nace no se sabe dónde
Que viene de más lejos que mi pecho

         Ni tampoco el que ha escrito los que están los poemas de amor más intensos, puros y hermosos de nuestra poesía, y de la poesía hispanoamericana, como el famoso "Canto II" de "Altazor" que:

Mujer el mundo está amueblado por tus ojos
Se hace más alto el cielo en tu presencia
La tierra se prolonga de rosa en rosa
Y el aire se prolonga de paloma en paloma

         En este estudio de su obra se ha soslayado asimismo la posición cívica invariablemente revolucionaria del poeta, comprometido con su tiempo y circunstancia. Así son piedras angulares de su poesía textos como "Elegía a Lenin", "Canto a Francia", el poema aparecido en el homenaje de los poetas chilenos a España (1937), así como el magnífico "Pasión, pasión y muerte", escrito en la Semana Santa de 1926. Todos ellos pueden contribuir a la destrucción del mito de un Huidobro considerado como un poeta "puro", sin consistencia vertebral, alejado de la tierra y de la sangre.

         En el planeta inmenso que es la obra huidobriana aún quedan continentes por descubrir o redescubrir. No querernos pasar por nuevos Colones, pero queremos señalar un aspecto de la obra de Huidobro al que no se le ha prestado -creemos- debida atención: el humor. Con su habitual lucidez, Huidobro tenía plena conciencia de la importancia del humor. La risa consistía para él en algo fundamental, era la potencia de la evasión, la válvula de escape que impide al hombre estallar. De ahí resulta su actitud a veces mistificadora y regocijada ante la vida, incomprendida por la gravedad de la inmensa mayoría de sus paisanos. En un momento en el que se consideraba que quedaba fuera de la casa de la poesía el que ríe y sólo cabían el que llora y el que increpa, en la poesía de Huidobro suele aparecer como una lluvia grácil y fresca un humor ligero, emparentado con el no sense de Edward Lear y Lewis Carroll. Veamos algunos ejemplos:

Buenos días, día
Buenas noches, noche
El sombrero del día se levanta hacia la noche
El sombrero de la noche se baja hacia el día
Y yo paso como un árbol con un sombrero en la mano
Saludo a los amigos que llevan una flor en la mirada
Para ponerla en el sombrero de las niñas
Que van por la otra vereda

Los árboles suben hasta su propia punta sin descanso
Las olas chillan y se dan vuelta de carnero
Y los niños cantan
El sol cabizbajo
Sonando el badajo
Salió esta mañana
Muy tieso y muy majo

Señora hay demasiados pájaros
En vuestro piano
Que atrae al otoño sobre un bosque

Señora yo soporto todo
Sin cloroformo
Desciendo hasta el fondo del alba
El ruiseñor rey de setiembre me informa
Que la noche se deja caer entre la lluvia.

         Pero donde el humor de Huidobro se desata principalmente y a veces en forma rabelesiana, es en sus libros en prosa, sobre todo en el gran guignol "En la luna", en el aforístico "Vientos Contrarios" y las desenfados "Tres inmensas novelas" escritas en colaboración con Hans Arp. Destacamos de esta última la novela "patriótica y alsaciana" La cigüeña encadenada, tras la cual, pese a un aparente absurdo, se oculta una demoledora crítica a los totalitarismos que uniforman hasta el lenguaje (recordemos que fue escrita, premonitoriamente, en 1931). Mientras el país que ha vencido en una guerra se prepara para una nueva guerra, muere el héroe nacional, Mariscal Duval. Veamos qué ocurre entonces:

         "En honor del Mariscal y para perpetuar su memoria entre los hombres, todas las avenidas, las plazas y las calles fueron bautizadas con su nombre. En medio del entusiasmo general todos los ríos, las montañas, los árboles, las plazas y las calles, los animales, los insectos fueron bautizados Duval. Todas las familias se llamaron Duval. Dios fue honrado por sus creyentes con el nombre de Duval. Los mejores platos en los restaurantes y los mejores vinos se llamaron Duval. Así la lengua fue extremadamente hermosa y simple ...

         El marido al volver a su casa, contaba a su mujer los acontecimientos del día:

—Duval, duvalduvalduval, duval, duvalduval, duval, duval.

         Lo que quería decir en un lenguaje vulgar: Esta tarde perdí un guante en las Galerías Lafayette.

Su mujer le respondía:

—¿Duvalduval, duvaldu, duval, duduval? Duval, duvalduvalduval, duval, duval.

         Lo que se puede traducir en lengua inculta:

—¿No sería en otra parte? Te diré que la cocinera quemó el asado. Eso te pasa por llegar tarde.

         A lo cual el marido contestaba, colérico:

—Duval.

         Queriendo decir en el viejo idioma: “Mierda".

         El sentido del humor y el sentido de la premonición son manifiestos notables en una entrevista a Huidobro publicada en la revista "Hoy", en 1941. Difícilmente encontraríamos una visión tan aguda de la política y de los políticos chilenos como la dada por Huidobro. "El político -dice- es un animal que se sitúa en la escala zoológica llamada superior, es un mamífero (a veces demasiado mamífero) que pertenece a la familia de los antropoides. Es un animal multiforme, pero de rostro impreciso, muy ágil, piruetero, equilibrista.

         "Es antropófago, muy carnívoro y, a veces, en los malos tiempos, herbívoro y hasta papelívoro. Especialmente gusta del papel de diarios. Casi siempre estos mamíferos viven al acecho, entre los matorrales más espesos..." Palabras de 1941, pero que no pierden su actualidad, como tampoco la advertencia del poeta a los jóvenes para que sean "los despertadores nacionales" y no se dejen seducir por los hipopótamos y se hipopotamisen al adquirir algún puesto. (¿Acaso esta visión de un país en donde todos terminan por transformarse en hipopótamos no nos hace recordar "El Rinoceronte", de Ionesco?) .

         Hacia el fin de sus días, quizás por la sombra proyectada por este próximo fin, desaparece gradualmente de la obra del poeta la diáfana alegría y la embriaguez cósmica que culminan en "Altazor". Quizás también por la influencia de una época iniciada bajo el signo del hongo atómico de Hiroshima estallado gracias a la ciencia sin conciencia. ¿Será por esto que dice en uno de sus últimos poemas, llamado “La Edad Negra”?:

Penan los astros como sombras de lobos muertos
¿En dónde está esa región tan prometida y tan buscada?
Penan las selvas como venganzas no cumplidas
Con sus vientos amontonados por el suelo
Y el crujir de sus muebles.

Mientras el tiempo forja sus quimeras
Debo llorar al hombre y al amigo
La tempestad lo arroja a otra comarca
Más lejos de lo que él pensaba.

Así dirá la historia
Se debatían entre el furor y la esperanza
Corrían a encender montañas.

Publicado inicialmente en Biblioteca Digital de la Universidad de Chile
http://trantor.sisib.uchile.cl/bdigital/

DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS

Vicente García-Huidobro Fernández nació el 10 de enero de 1893, en Santiago, Chile. Fue hijo de Vicente García-Huidobro y María Luisa Fernández Bascuñán. Su madre se constituyó en una figura destacada del feminismo chileno y concentró en sus salones relevantes figuras del quehacer cultural nacional. En 1900 regresó a Chile desde Europa, donde se había dirigido tempranamente junto a su familia. Institutrices europeas se encargaron de su primera formación, para luego ingresar al Colegio de San Ignacio dirigido por los jesuitas de Santiago. Cursó estudios de literatura en la Universidad de Chile, Santiago.

Dirigió la revista “Musa Joven” fundada con Jorge Hübner Bezanilla. En 1913 fundó, además, con Carlos Díaz Loyola, quien posteriormente usó el seudónimo Pablo de Rokha, la revista “Azul” de la que aparecieron tres números. Escribió el libro Templo de Belleza, que no llegó a editar. Éste es una colección de artículos apologéticos sobre personajes relevantes para el autor, de los cuales únicamente publicó «A Verlaine» en “Azul” Nº 3. En mayo estrenó con éxito, en el Palace Theatre de Santiago, la obra Cuando el Amor se Vaya escrita en colaboración con Gabry Rivas.

Guillermo de Torre, en un artículo de la revista “Alfar” de 1923, polemizó con Huidobro acusándolo de haber copiado el creacionismo al uruguayo Julio Herrera y Reissig.

Escribió el guión cinematográfico de Cagliostro, movido por el proyecto de montaje del director rumano Mime Mizú. Publicó Finis Britanniæ, manifestando una fuerte crítica contra el imperialismo británico. Como consecuencia de esta publicación es supuestamente secuestrado, generando un gran interés en la prensa europea. En 1924 ingresó a la Gran Logia Masónica de Francia. Conoció a Miguel de Unamuno quien se encontraba exiliado en París. Apareció el número 3 de “Création”, donde publicó su Manifeste peut-être. En la revista participaron Tristán Tzara, René Crevel, Juan Larrea y Erik Satie. En ella se incluyó el suplemento «Al fin se descubre mi maestro» que respondió a las acusaciones de Guillermo de Torre.

En 1925 continuó la polémica con Guillermo de Torre al publicar éste Literaturas europeas de vanguardia, con ánimo adverso a Huidobro. En pleno surgimiento del surrealismo, pronunció la conferencia «L'inconscient et L'inspiration artistique» . Regresó a su país natal en abril.

Juan Emar publicó en el diario La Nación una traducción del prefacio de Altazor bajo el título de Altazur, junto con una entrevista realizada a Huidobro, donde relató su primera impresión del país. Al poco tiempo se lanzó al debate político con la publicación del artículo «El momento actual». Fundó en agosto “Acción. Diario de Purificación Nacional”. El mismo mes fue golpeado frente a su casa al denunciar actividades fraudulentas de altas personalidades político-administrativas. La gran cobertura de la prensa lo convirtió en figura nacional. El 21 de noviembre se clausuró “Acción”, y Huidobro continuó su actividad política fundando el periódico “La Reforma”. Fue proclamado candidato a la Presidencia de la República por las juventudes progresistas. Huidobro aceptó esta propuesta en términos simbólicos para dar espacio a este sector en las decisiones del país. Sufrió un segundo atentado al explotar una bomba frente a su casa.

Regresó a Europa y dirigió junto a Tristan Tzara la sección literaria «Feuille Volante» de “Cahiers d'Art”

En 1930 escribió en los Alpes italianos la «novela de anticipación», La Próxima, mientras pasaba una temporada con su amigo Roberto Suárez Barros. En esta obra narrativa proyectó construir una colonia de hombres nuevos.

Volvió a Chile presionado por la crisis económica mundial y, en su país vivió una intensa actividad política en pro del partido comunista chileno. Se relacionó con la generación artístico-literaria joven ejerciendo gran influencia sobre ella. En la revista “Europa” de Barcelona, publicó el artículo «Manifiesto a la juventud de Hispanoamérica» donde proponía la creación de una república conformada por Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay.

En 1934 fundó con Omar Cáceres y Eduardo Anguita la revista “Vital / Ombligo”. Al año siguiente se desató la polémica entre Huidobro y Pablo Neruda al aparecer el primero en forma más relevante en la Antología de Poesía Chilena Nueva de Eduardo Anguita y Volodia Teitelboim.

En 1936, junto a Pablo Picasso, Hans Arp, Vasily Kandinsky, Robert y Sonia Delaunay, entre otros, firmó el «Manifiesto Dimensionista». Escribió artículos políticos antifascistas para el diario “La Opinión”, en que aludía a la situación de Italia, Alemania y España. Adhirió al Frente Popular Chileno y escribió profusamente sobre la política contingente. Recibió la colaboración, entre otros, de Pablo Picasso, André Breton, Salvador Dalí, Hans Arp, Paul Eluard, Juan Larrea, y de algunos escritores chilenos para la revista “Total”, fundada por Huidobro. Organizó a los escritores chilenos en solidaridad con el pueblo español. Viajó a España donde participó activamente en la guerra.

La polémica con Neruda se acentuó al encontrarse ambos en suelo español apoyando la causa republicana. La Association Internationale des Escrivains pour la Défense de la Culture (A.I.D.C.) intervino desde París, enviándoles una carta a ambos donde les instaba a deponer su actitud. Firmaron, entre otros, Tristan Tzara, Alejo Carpentier, César Vallejo y Juan Larrea.

En 1944 fundó “Actual”, última revista creada por Huidobro, cuyo único número apareció en septiembre. Rumbo a Europa, en noviembre, se detuvo en Montevideo donde dictó la conferencia «Introducción a la poesía». Llegó a París donde se unió al ejército francés.

En 1945 transmitió desde París sus crónicas para La Voz de América, mientras participaba en la Segunda Guerra Mundial como corresponsal. Entró con las tropas aliadas en Berlín. Al ser dado de baja regresó a Santiago.

A fines de 1947 sufrió en Cartagena, Chile, un derrame cerebral que se atribuyó a una consecuencia de sus heridas de guerra. El 2 de enero de 1948 murió en su casa de Cartagena y fue enterrado, de acuerdo a sus deseos, en una colina frente al mar.

Libros publicados

  • Ecos del alma, Santiago, Imprenta Chile, 1911
  • La gruta del silencio, Santiago, Universitaria, 1913
  • Canciones en la noche, Santiago, Imprenta Chile, 1913
  • Pasando y pasando, Santiago, Universitaria, 1914
  • Las pagodas ocultas, Santiago, Universitaria, 1914
  • Adán, Santiago, Universitaria, 1916
  • El espejo de agua, Buenos Aires, Orión, 1916
  • Horizon carré, París, Paul Birault, 1917
  • Tour Eiffel, Madrid, Pueyo, 1918
  • Halliali, Madrid, Jesús López, 1918
  • Ecuatorial, Madrid, Pueyo, 1918
  • Poemas árticos, Madrid, Pueyo, 1918
  • Saisons choisies, París, La Cible, 1921
  • Finis Britanniae, París, Fiat Lux, 1923
  • Automne régulier, París, Librairie de France, 1925
  • Tout à coup, París, Au Sans Pareil, 1925
  • Manifestes, París, La Revue Mondiale, 1925
  • Vientos contrarios, Santiago, Nascimento, 1926
  • Mío Cid Campeador, Madrid, C.I.A.P., 1929
  • Altazor o El viaje en paracaídas, Madrid, C.I.A.P., 1931
  • Temblor de cielo, Madrid, Plutarco, 1931
  • Gilles de Rais, París, Totera, 1932
  • Cagliostro, Santiago, Zig-Zag, 1934
  • La próxima, Santiago, Walton, 1934
  • Papá o El diario de Alicia Mir, Santiago, Walton, 1934
  • En la luna, Santiago, Ercilla, 1934
  • Tres inmensas novelas (en colaboración con Hans Arp), Santiago, Zig-Zag, 1935
  • Sátiro o El poder de las palabras, Santiago, Zig-Zag, 1939
  • Ver y palpar, Santiago, Ercilla, 1941
  • El ciudadano del olvido, Santiago, Ercilla, 1941
  • Últimos poemas, Santiago, Ahués Hnos., 1948
  • Obras completas, Santiago, Zig-Zag, 1964

Colaboraciones

Entre otras, en las revistas “Musa Joven” y “Azul” co-fundadas por el autor, en la revista húngara “Ma Teremteni”, en revistas francesas, en “Andamios”, “Panorama” y “Ariel”. También en “Multitud”, dirigida por Pablo de Rokha,

.

Vicente Huidobro

POEMAS
ARTE POÉTICA

						
Que el verso sea como una llave
Que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
Cuanto miren los ojos creado sea,
Y el alma del oyente quede temblando.
Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
El adjetivo, cuando no da vida, mata.
Estamos en el ciclo de los nervios.
El músculo cuelga,
Como recuerdo, en los museos;
Mas no por eso tenemos menos fuerza:
El vigor verdadero
Reside en la cabeza.
Por qué cantáis la rosa, ¡oh Poetas!
Hacedla florecer en el poema ;

Sólo para nosotros
Viven todas las cosas bajo el Sol.
El Poeta es un pequeño Dios.
CONTACTO EXTERNO

						
Mis ojos de plaza pública
Mis ojos de silencio y de desierto
El dulce tumulto interno
La soledad que se despierta
Cuando el perfume se separa de las flores y emprende el viaje
Y el río del alma largo largo
Que no dice más ni tiempo ni espacio
Un día vendrá ha venido ya
La selva forma una sustancia prodigiosa
La luna tose
El mar desciende de su coche
Un jour viendra est déjà venu
Y Yo no digo más ni primavera ni invierno
Hay que saltar del corazón al mundo
Hay que construir un poco de infinito para el hombre
MARINO

						
Aquél pájaro que vuela por primera vez
Se aleja del nido mirando hacia atrás 

Con el dedo en los labios
                       os he llamado. 

Yo inventé juegos de agua
En la cima de los árboles. 

Te hice la más bella de las mujeres
Tan bella que enrojecías en las tardes. 
La luna se aleja de nosotros
Y arroja una corona sobre el polo 
Hice correr ríos
                       que nunca han existido 

De un grito elevé una montaña
Y en torno bailamos una nueva danza. 
Corté todas las rosas
De las nubes del este 
Y enseñé a cantar a un pájaro de nieve 

Marchemos sobre los meses desatados 

Soy el viejo marino
                       que cose los horizontes cortados 
VIAJERO

Qué clima es éste de arenas movedizas y fuera de su edad
Qué país de clamores y sombreros húmedos
En vigilancia de horizontes
Qué gran silencio por la tierra sin objeto
Preferida sólo de algunas palabras
Que ni siquiera cumplen su destino
No es cambiar la tristeza por una ventana o una flor razonable
Ni es un mar en vez de un recuerdo
Es una aspiración adentro de su noche
Es la vida con todas sus semillas
Explicándose sola y decorada como montaña que se despide
Es la lucha de las horas y las calles
Es el aliento de los árboles invadiendo las estrellas

Son los ríos derrochados
Es el hecho de ser amado y sangrar entre las alas
De tener carne y ojos hacia toda armonía
Y bogar de fondo a fondo entre fantasmas reducidos
Y volar como muertos en torno al campanario
Andar por el tiempo huérfano de sus soles
De sueño a realidad y realidad a visión enredada de noche
Y siempre en nombre en diálogo secreto
En salto de barreras siempre en hombre
BALADA DE LO QUE NO VUELVE

Venía hacia mí por la sonrisa 
Por el camino de su gracia 
Y cambiaba las horas del día 
El cielo de la noche se convertía en cielo del amanecer 
El mar era un árbol frondoso lleno de pájaros 
Las flores daban campanadas de alegría 
Y mi corazón se ponía a perfumar enloquecido 

Van andando los días a lo largo del año 
¿En dónde estás? 
Me crece la mirada 
Se me alargan las manos 
En vano la soledad abre sus puertas 
Y el silencio se llena de tus pasos de antaño 
Me crece el corazón 
Se me alargan los ojos 
Y quisiera pedir otros ojos 
Para ponerlos allí donde terminan los míos 
¿En dónde estás ahora? 
¿Qué sitio del mundo se está haciendo tibio con tu presencia? 

Me crece el corazón como una esponja 
O como esos corales que van a formar islas 
Es inútil mirar los astros 
O interrogar las piedras encanecidas 
Es inútil mirar ese árbol que te dijo adiós el último 
Y te saludará el primero a tu regreso 

Eres sustancia de lejanía 
Y no hay remedio 
Andan los días en tu busca 
A qué seguir por todas partes la huella de tus pasos 
El tiempo canta dulcemente 
Mientras la herida cierra los párpados para dormirse 
Me crece el corazón 
Hasta romper sus horizontes 
Hasta saltar por encima de los árboles 
Y estrellarse en el cielo 
La noche sabe qué corazón tiene más amargura 

Sigo las flores y me pierdo en el tiempo 
De soledad en soledad 
Sigo las olas y me pierdo en la noche 
De soledad en soledad 
Tú has escondido la luz en alguna parte 
¿En dónde? ¿En dónde? 
Andan los días en tu busca 
Los días llagados coronados de espinas 
Se caen se levantan 
Y van goteando sangre 
Te buscan los caminos de la tierra 
De soledad en soledad 
Me crece terriblemente el corazón  
Nada vuelve 
Todo es otra cosa 
Nada vuelve nada vuelve 
Se van las flores y las hierbas 
El perfume apenas llega como una campanada de otra provincia 

Vienen otras miradas y otras voces 
Viene otra gente en el río 
Vienen otras hojas de repente en el bosque 
Todo es otra cosa 
Nada vuelve 
Se fueron los caminos 
Se fueron los minutos y las olas 
Se alejó el río para siempre 
Como los cometas que tanto admiramos 
Desbordará mi corazón sobre la tierra 
Y el universo será mi corazón

La inclusión de Vicente Huidobro en Poéticas es una atención de

Biblioteca Virtual BEAT 57

beatcincuentaysiete@hotmail.com
http://ar.geocities.com/beat_virtual