Xavier Villaurrutia
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| DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS
Nació en 1903, en México. Murió en 1950. Poeta de gran sensibilidad cuya obra se caracteriza por las constantes referencias a la muerte y la angustia que logra transmitir por medio de sus trabajos. Libros publicados Entre otros
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Xavier Villaurrutia |
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| POESÍA |
Eres la compañía con quien hablo de pronto, a solas. Te forman las palabras que salen del silencio y del tanque de sueño en que me ahogo libre hasta despertar. Tu mano metálica endurece la prisa de mi mano y conduce la pluma que traza en el papel su litoral. Tu voz, hoz de eco, es el rebote de mi voz en el muro, y en tu piel de espejo me estoy mirando mirarme por mil Argos, por mí largos segundos. Pero el menor ruido te ahuyenta y te veo salir por la puerta del libro o por el atlas del techo, por el tablero del piso, o la página del espejo, y me dejas sin más pulso ni voz y sin más cara, sin máscara como un hombre desnudo en medio de una calle de miradas. |
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| AIRE |
El aire juega a las distancias: acerca el horizonte, echa a volar los árboles y levanta vidrieras entre los ojos y el paisaje. El aire juega a los sonidos: rompe los tragaluces del cielo, y llena con ecos de plata de agua el caracol de los oídos. El aire juega a los colores: tiñe con verde de hojas el arroyo y lo vuelve, súbito, azul, o le pasa la borla de una nube. El aire juega a los recuerdos: se lleva todos los ruidos y deja espejos de silencio para mirar los años vividos. |
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| LUGARES [I] |
Vámonos inmóviles de viaje para ver la tarde de siempre con otra mirada, para ver la mirada de siempre con distinta tarde. Vámonos, inmóviles. |
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| VIAJE |
La luz se va con el tren silbando, enrollada en humo, apenas si en las colinas unta un brillo. ¡Ay! Y nos vamos pensando lejos, con el tren silbando, sin movernos ni cansarnos. ¡Ay! Y nos vamos pensando sin volver adonde estamos. Se mueve en el cielo un aire cenizo, lento. Se mueve un aire sin aire. Nos moja, al correr, un agua oscura y tibia. Nos moja un agua sin agua. Y el corazón se apresura o, quién sabe, se detiene oyendo el silbido que raya largo, de punta en la pizarra y nos deja un calosfrío de infancia... Así, robando la luz, seguimos sin llegar y sin partir. |
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| LUGARES [II] |
Llévame contigo, tan lejos que, en el camino, olvide las palabras. Llévame contigo tan cerca que, sin camino, no tenga palabras. |
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| CALLES |
Caminar bajo la rendija azul, ¡tan alta! Caminar sin que los espejos me pongan enfrente, ¡tan parecido a mí! Callando, aunque el silencio alargue la calle endurecida. Caminar, sin que el eco grabe el oculto disco de mi voz. Al mediodía, al mediodía siempre, para no ir delante de mí, y para no seguirme y no andar a mis pies. De prisa, dejando atrás la compañía eterna, hasta quedarme solo, solo, sin soledad. |
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| LUGARES [III] |
Yo te dejaba ir, los ojos cerrando, al fin te guardaba la placa de mi retina. ¡Saldrías cercana y clara! Por la noche revelaba tu imagen para, de una vez, fijarla. Al sol, borrosa y lejana, ¡no era nada! |
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| NOCTURNO SOLO |
Soledad, aburrimiento, vano silencio profundo, líquida sombra en que me hundo, vacío del pensamiento. Y ni siquiera el acento de una voz indefinible que llegue hasta el imposible rincón de un mar infinito a iluminar con su grito este naufragio invisible. |
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La inclusión de Xavier Villaurrutia en
Poéticas es una atención de Martín Sosa López |