Javier Heraud

PALABRAS PRELIMINARES
Javier Heraud poeta pertenece a la estirpe de Bolívar y el Che Guevara: hombre de letras, tuvo que ser también hombre público. Su limpia voz juvenil (cantor de la vida, profeta de su muerte, leyenda viva en el Perú), su sarcasmo antiburgués y sus parábolas alimentan aún hoy una literatura americana que busca su identidad.

La voz de orden era clara entonces: se estaba a favor o en contra de los pueblos oprimidos. En esos años duros, ricos y sin tregua, las crisis de conciencia y las reubicaciones ideológicas y estéticas eran numerosas, los temas se modificaban en un notorio (y no siempre consciente) propósito de echar raíces en territorio latinoamericano. El creador parte virtualmente de cero. Nuestra tradición sucedió prácticamente ayer y, en consecuencia, no podemos invocar los hechos de la víspera como arquetipos inamovibles, como valores definitivamente establecidos. Mientras que el escritor europeo tiene un amplio y seguro legado, debidamente fichado, analizado, bien condicionado, y está en inmejorables condiciones para efectuar referencias sumarias del mismo, su colega latinoamericano, en cambio, se encuentra en plena construcción de ese legado.

La personalidad humana de Javier Heraud no fue menos singular y atractiva que la artística. Testigo de un mundo injusto y desgarrado por la confusión, eleva su voz impregnada de amor y pureza hacia todo lo que le rodea: amigos, mar, ríos, naturaleza, patria, continente. Humanidad y contemplación. Aunque más tarde sienta que “Luego supiste que la vida es soledad entre los hombres y soledad entre los valles”. Si no se puede cambiar la vida, si la vida no es encuentro, reunión, al menos que se advierta que eso es una injusticia, o que —al menos— podamos hacer nuestras las palabras de Javier:

“No deseo la victoria ni la muerte,
no deseo la derrota ni la vida,
sólo deseo el árbol y su sombra,
la vida con su muerte”

Convertirse en lo que uno es. Eso es todo.

Lord Cheselin

DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS

Javier Heraud Pérez nació en la ciudad de Lima, Perú, el 19 de enero de 1942. Hijo de Jorge Heraud Cricet y Victoria Pérez Tellería, fue el tercero de seis hermanos.

En 1947 ingresó al Colegio de Los Sagrados Corazones de Belén y en 1948 se incorporó al primer año de primaria en el Colegio Markham, donde cursó toda su instrucción escolar. Al concluir sus estudios recibió el Segundo Premio de su promoción y el Primer Premio de Literatura. Se destacó además en competencias deportivas, en las que obtuvo diversos trofeos. Colaboró en la revista del Colegio con artículos y poemas.

En 1958 ingresó con el primer puesto a la Facultad de Letras de la Universidad Católica del Perú. Ese mismo año ocupó la plaza de profesor en el Instituto Industrial Nº 24, donde dictó cursos de castellano e inglés. En 1960 le nombraron Profesor de Inglés en el Colegio Nacional Nuestra Señora de Guadalupe.

El 16 de enero de 1961 se inscribió en las filas del Movimiento Social Progresista (MSP), de tendencia Social – Demócrata. Participó en la manifestación de repudio a la visita de Richard Nixon al Perú, en ese entonces vicepresidente de los EE.UU. Se matriculó en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde estudió Derecho por insistencia de su padre, carrera que nunca le interesó. En San Marcos frecuentó nuevas amistades y se relacionó con los círculos literarios sanmarquinos. Publicó “El Viaje”, en edición conmemorativa del X Aniversario de Cuadernos Trimestrales de Poesía. Se le nombró Profesor de Literatura en el Colegio Nacional Melitón Carbajal, de Lima. El 16 de mayo de 1961 se produjo una gresca entre simpatizantes de la revolución cubana —entre los que se encontraba Heraud— y exiliados cubanos anticastristas frente a la iglesia de San Francisco, luego que estos últimos organizaran una misa, y hubo varios detenidos. El 20 de julio fue a Moscú invitado al Forum Mundial de la Juventud. Llevó la representación de su partido, el MSP. Permaneció 15 días en Rusia, visitó la Plaza Roja de Moscú y la tumba de Lenin. Testimonios del encuentro son los poemas “Plaza Roja 1961″ y “En la Plaza Roja”. Conoció Asia, viajó a París y Madrid. En París visitó el sepulcro donde descansa el poeta Cesar Vallejo (Poema “En Montrouge”). El 20 de octubre regresó a Lima.

En 1962 renunció al Movimiento Social Progresista. En su carta escribe: “Es el planteamiento falso de este llamado “socialismo humanista” lo que está condicionando toda la marcha del Movimiento y lo lleva a una praxis equivocada. Yo no creo que sea suficiente llamarse revolucionario para serlo…”. Luego diría: “De ahora en adelante, me enrumbaré por la ruta definitiva donde brilla esplendorosa el alba de la humanidad.”

Recibió una beca para estudiar, en Cuba, cinematografía. El grupo de becarios partió de Lima el 29 de marzo, por tierra, con destino a la ciudad de Arica, Chile, donde permaneció cinco días. El grupo fue recibido por los militantes del Partido Comunista de Chile. En Arica se encontraba Salvador Allende que más tarde sería presidente de su país. En la noche del 4 de abril pisó tierra cubana. En La Habana conoció la Plaza de la Revolución donde se encuentra el monumento al poeta y héroe de Cuba José Martí. “Vi al Apóstol en piedra, para siempre”.

Se encontró con Fidel Castro: “Vi a Fidel de piedra movediza, escuché su voz de furia incontenible hacia los enemigos. Y recordé mi triste patria, mi pueblo amordazado, sus tristes niños, sus calles despobladas de alegría”. Después lo catalogaría como “el hombre de la Revolución” y de “sencillo, normal y amistoso”.

Recorrió junto a otros camaradas distintas ciudades, entre ellas Camagüey, Santiago de Cuba, y la ya mítica Santa Clara que vio luchar al Che Guevara durante la revolución. Dentro de su preparación de combatiente social y guerrillero escaló la Sierra Maestra, lugar donde años atrás se había librado la guerra de guerrillas. Diría después: “Aquí todo es tan hermoso”. En esta etapa se fue dando en el poeta un rápido proceso de amor y entrega a la humanidad junto a sus profundas convicciones de justicia social.

Sin descuidar el cultivo de las artes, en mayo de 1962 se matriculó en la Universidad de la Habana como estudiante de Literatura. Formó círculos de estudio de Literatura junto a otros compañeros y se vinculó también con gente de cine, otra de sus pasiones.

El 18 de julio de 1962 Perú padece uno de los tantos golpes de estado, desdichadamente tan comunes en el continente. Desde Cuba, el poeta dice: “es el destino momentáneo de América”, y también a su madre: “Vivo ahora en un país libre, y tú en un país explotado”.

Escribió poemas en La Habana y en La Paz, bajo el nombre Rodrigo Machado, nombre de guerra utilizado en tanto militante del Ejercito de Liberación Nacional del Perú (ELN).

En 1963 retornó al Perú desde La Paz, Bolivia para librar “la guerra contra el imperialismo” (Poema “Explicación”), ya como integrante del ELN.

El 15 de mayo una bala perforó el cuerpo de Javier Heraud asesinándolo a los 21 años en medio del río Madre de Dios, frente a la ciudad de Puerto Maldonado. Ese día, un año antes, había escrito a su madre: “Recuerda tú, recuerden todos que mi cariño y mi amor crecerán siempre, que nada ni nadie nos podrá separar aunque estemos lejos, y que algún día nos reuniremos para cantar y llorar juntos, para abrazarnos y querernos más. Y que yo siempre seré el niño a quien tú tuviste en brazos aunque haya crecido por este tiempo que avanza y destroza los años, pero no los recuerdos”.

Libros publicados

El Río, (1960) dentro de la Colección Cuadernos del Hontanar, luego llamado “Cuadernos de Javier Heraud” dirigida por Luis Alberto Ratto y Javier Sologuren.
El Viaje, (1961)
Premios y distinciones

Primer Premio en el concurso “El Poeta Joven del Perú”, compartido con César Calvo, convocado por la revista Cuadernos Trimestrales de Poesía, de Trujillo, por su libro: El Viaje
Primer Premio de Poesía en los Juegos Florales convocados por la Federación Universitaria de San Marcos, por su poemario Estación Reunida (Póstumo)
.

Javier Heraud
POEMAS

Refúgienme como siempre en vuestros pechos
Es imposible
A mis amigos
Sólo quiero conocerme
a fondo como siempre,
sólo quiero
descansar en tierra muerta y en olvido.
Yo podría vivir solo
en el mar,
o en los montes,
pero siempre
necesitaría
de unos cuantos,
de un puñado,
de un racimo
de amigos
para pasar las
noches al lado
del café y del
silencio.
Refúgienme
como siempre
en vuestros
pechos,
corazones
alertas.
No sé si
podré
escribir
más
pues
ya
no
puedo
arreglar
este poema
librarme de esta
mesa, librarme
de
esta silla.

Poema en el avión
Si acaso me preguntan
dónde estuve
y si insistentes, quieren
averiguar los sitios que he pisado,
les diré.
“Tres meses son tres años,
tres años son tres días,
tres días son tres horas,
y en verdad, en verdad hablando
sólo salí a dar una vuelta
por el parque,
entré al cinema
me tropecé con otras gentes en otras
partes.
Y ya estoy aquí,
nada le ha pasado a nadie,
yo sigo como siempre
admirando los ríos del otoño,
yo sigo como siempre
esperando al verano para maldecirlo,
y conversando con mis viejos
objetos adorados:
y no pregunten más,
que de mí no habrá ya más respuestas”.
Bien, yo deberé decirles
a mis amigos “lo he hecho.
Estuve en Moscú.
Aquella vez que volví a casa
me sentí muy derrotado.”
Escrito al regreso de su viaje a Moscú y Europa

¡Qué difícil,
volcar mi corazón ahora,
en plena España,
en el corazón
sangrante de Madrid,
cuando las palomas
de la paz y del otoño
vuelan hacia los altos
edificios del futuro
y aquí la primavera
muere sin nacer,
váse sin venir!
¡Qué difícil decir:
vengo de Moscú,
del Asia,
he visto surgir a Samarkanda
con sus altas ermitas
que los años construyeron,
qué difícil
repito, repetirle
a los océanos sus
símbolos marchitos,
y decir luego:
He estado en España
y allí mi corazón sangró
inmediatamente
como si trabara contacto
con el viento que
corta las rosas en invierno!
Pero es cierto.
Esta es Madrid,
éste es mi corazón
sangrando,
éste es nuestro camino,
y seguiré gritando la
verdad de los
bosques apagados,
la verdad de las rosas
caídas,
la verdad de España
y sus historias.
Madrid, octubre de 1961

L: ¿Dónde está Combray? *
J: En el jardín de Swann, en otoño.
Son hojas que recogí del jardín de Swann
un ocho de octubre en Cambray o Illiers,
da lo mismo.
Habíamos tomado el tren hacia Chartres
Lucho, Rachel, yo y Amaranta.
Allí hacía mucho frío,
pero nos consoló una lluvia
que nos obligó a tomar unos coñacs.
Claro, y también estaba la catedral
mostrándonos claras estampas,
sucios laberintos y blancos campesinos
(no pagamos nada por ellas y aún las conservo.)
No había tren para Illiers
pero estaba el autobús esperándonos.
Y mucho frío también en Cambray,
pero había un hotel de la imagen
con cuartos perfectos y edredones de plumas.
Y la paloma aquella que comimos,
y el vino tinto de la aldea,
y el queso natural que allí fabrican,
y el claro pan y el postre de manzana.
Sí, son hojas que recogí del jardín de Swann,
sobre una colina, sobre un puente pequeño
y un arroyo navegable,
pero Lucho se mareaba en la barca y no subimos.
No sé si el pueblo era hermoso,
pero allí estaban la casa de Marcel,
y la magdalena de la tía Leonie,
y la foto de Francisca la dulce,
y el acostumbrado libro de Ruskin,
y Enrique el olvidadizo de Prusia.
¿Qué más había?
Tal vez un retrato de Proust,
tal vez una ventana con vidrios de colores,
tal vez una azucena, un huerto,
un rosal, algunas rosas y estas hojas.
(1961)

*Antes de dejar París, Javier tuvo una gran satisfacción. Él había realizado un paseo de dos días a Illiers, un pueblito del sur donde vivió uno de los escritores que más admiró: Marcel Proust. Durante ese viaje corto, Javier escribió el poema.
Canción del amigo
A Degenhart Briegleb,
Dégale, para algunos
1
Caminamos
mucho tiempo
juntos,
juntos llegábamos
al colegio,
juntos dejábamos
la bicicleta,
peleábamos juntos,
hablábamos,
jugábamos,
reíamos
juntos
como siempre
y como ahora.
2
Es imposible
situarte
exactamente.
No
recuerdo el
preciso momento
en que nos
vimos,
seguramente
fue en las
aguas mutuas de
la infancia.
(Un banco, una
pequeña carpeta,
no sé).
Pero mucho tiempo
hemos andado juntos:
años que parecen
otoños fríos,
días como rayos,
fuegos como
imágenes.
3
Pero ya no me
acuerdo de ti.
Es claro
todos pueden
decirme,
que si lo
conocí tanto
tiempo, no
puede
haberse alejado
de mi lado,
aunque esté
ausente como
ahora.
Pero para mí no es así.
He visto rostros
levemente y
los recuerdo aún.
Pero Dégale
pocas veces
aparece en mis
recuerdos:
hoy camino solo,
claro,
tengo
amigos
pero ninguno
como él.
4
Compartimos muchas
cosas en el colegio:
a la vez empezamos
a escribir algunos
versos que luego
se hicieron poemas con
el tiempo.
El debe seguir
escribiendo como yo:
yo en mi suelo,
y él desterrado
voluntariamente
(bebiendo
fríos,
escupiendo nieve,
adelantando
el aliento por
el tiempo.)
5
Si tú supieras
qué difícil
es vivir entre
cadáveres,
qué difícil
caminar con
los ojos cerrados,
porque ya no se puede mirar.
Y aquí (tenías
razón, toda la
vida seré un
niño)
olvido tus
pesares:
yo vivo entre
cadáveres
pero vivo entre
los míos
(lo cual es
siempre un
consuelo)
y tú sin embargo
recoges y bebes
el polvo de la
distancia.
6
Cuando tú te
fuiste leíamos
a Machado,
a Vallejo,
con fervor
descubrimos a
Darío,
Hölderlin
nos lo dio
a leer Carlos
Espinoza,
Juan Ramón
nos alegraba
y sonreía.
Hoy Juan
Ramón yace
olvidado,
Darío es siempre
un poeta lo sé,
pero ya no
me
toca.
Conservo,
(seguramente
también tú)
vivo a Vallejo
y a Machado,
pero hay
otros que
surcan mi
cabeza,
otros que
bajan en las
noches a
tocar la ventana
de mi cuarto.
7
Poco te recuerdo:
Sin embargo ahora,
quiero elevar un
canto enorme de
palomas y
cantar a tu
regreso,
que
presiento
durará un
tiempo.
Dos años
ya es mucho,
mucho tarda tu
retorno.

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