Aimé Césaire
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| PALABRAS PRELIMINARES
En lo que puede considerarse una especie de testamento poético de este importante poeta latinoamericano (prestado a Francia como Ducasse), Césaire, anuncia una poética del reencuentro americano: Aimé Césaire DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS Nació en Basse Point, Martinica, el 25 de junio de 1913. Poeta esencial de la experiencia surrealista que liderara en Francia André Breton. El principal libro de Césaire, es ni más ni menos que Las armas milagrosas, en el cual emerge una extraordinaria combinación de escritura automática y subyugante paisaje tropical de onírica fosforescencia, y en el que también anida una mitología fantástica de alucinantes congregaciones vegetales, de especies animales, de variedades marinas y otras señales terrestres. Fue profesor de literatura, diputado comunista por Martinica y Alcalde. Libros publicados Entre otros:
Teatro
Biografías
Premios y distinciones Entre otros:
Otras actividades
Con esta apretada síntesis, adjuntamos a continuación tres poemas de Las armas milagrosas, de una traducción de Lizandro Z.D.Galtier del año 1974. |
Aimé Césaire |
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No trepanes al león que sueña |
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| POEMA PARA EL ALBA |
Arrebatos de carne viva en los estíos explayados de la corteza cerebral han flagelado los contornos de la tierra los ranforinquios en el sarcasmo de sus colas captan el viento el viento que ya no tiene espada el viento que ya no es sino una caña de pescar los frutos de todas las estaciones del cielo manos abiertas manos verdes para las bellas fiestas de las funciones anhídridas nevarán adorables crepúsculos sobre las manos tronchadas de las memorias respirantes y de ahí sobre las grietas de nuestros labios de Orinoco desesperado la feliz ternura de las islas mecidas por el pecho adolescente de las fuentes del mar y en el aire y en el pan siempre renaciente de los esfuerzos musculares el alba irresistible abierta bajo la hoja cual claror el impulso espinoso de las belladonas |
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| VISITACIÓN |
oh marejada anunciadora sin nombre sin polvo de toda palabra vinosa marejada y mi pecho salado en las ensenadas de los antiguos días y el joven color tierno en los senos del cielo y de las mujeres eléctricas de qué diamantes fuerzas eruptivas trazad vuestros orbes comunicaciones telepáticas retomad a través de la materia refractaria los mensajes de amor extraviados en los cuatro rincones del mundo volved a nosotros reanimados por las palomas viajeras de la circulación sideral en lo que a mí se refiere a nada temo soy de antes de Adán no dependo siquiera del mismo león ni del mismo árbol soy de otra caloría y de otro frío oh mi infancia leche de luciérnaga y estremecimiento de reptil pero ya la víspera se impacientaba hacia el astro y la poterna y huíamos sobre un combado mar increiblemente sembrado de popas de naufragios hacia una orilla donde me aguardaba un pueblo agreste y penetrador de bosques con ramas de hierro forjado en las manos -el sueño camarada sobre la escollera- el perro azul de la metamorfosis el oso blanco de los témpanos de hielo y Tu muy salvaje des- aparición tropical como una aparición de lobo nocturno en pleno mediodía |
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| SUPERVIVENCIA |
Te evoco bananero patético que agitas mi desnudo corazón en el día salmodiante te evoco viejo hechicero de las montañas sordas por la noche justamente la noche que precede a la última y sus redobles de tedio golpeando en la poterna loca de las ciudades enterradas pero no es sino el preludio de las selvas en marcha sobre el cuello sangrante del mundo es mi odio singular llevando a la deriva sus témpanos de hielo en el aliento de las verdaderas llamas dadme ah dadme el ojo inmortal del ámbar y sombras y tumbas de granito cuadriculado pues la barrera ideal de los planos húmedos y de las hierbas acuáticas escucharán en las zonas verdes los intérpretes del olvidos anudándose y desanudándose y las raíces de la montaña exaltando la estirpe real de los almendros de la esperanza florecerán por los senderos de la carne (la penuria de vivir pasando como una tempestad) mientras que bajo el cartel del cielo un fuego de oro sonreirá al canto ardiente de las llamas de mi cuerpo De Las armas milagrosas, 1946 |
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Publicado inicialmente en Violín del Diablo,
página dirigida por Manuel Ruano, como homenaje a Aimé Césaire maritza@etheron.net |