Marcos Silber
|
|
| DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS
Nació en 1934, en Argentina. Libros publicados Ha publiado trece libros Antologías Está incluido en diversas antologías Premios y distinciones
Traducciones Autor de la versión argentina de Raíces (teatro) de A. Wesker, editado por Nueva Visión. Festivales Invitado al Fetival Internacional de Poesía en Medellín, Colombia Colaboraciones Colabora con diversos medios del país y del exterior Membresías Integra La Sociedad de los Poetas Vivos |
Marcos Silber marcossilber@fullzero.com.ar |
|
|
![]() |
| CASABLANCA |
Tal como entonces Ricky ordena:tócala de nuevo, Sam y Sam sonríe con las piedras de nieve en su bocaza; y sus dedos tersos- llaman a las puertas de la memoria del teclado. Tal como entonces temblores de ángeles se ponen en el aire y nada se oye, nada. todo aparece así como película muda entre la niebla, con la historia, esa, como del otro lado de las brumas del tiempo, y el amor, ese, como sueño único, lejano. Tal como entonces Ricky ordena: tócala de nuevo, Sam...Solo, como nadie bajo la lluvia se muestra solo, derrotados los hombros y todo como entregado a la constrictora noche que lo cerca. Una mano no entra en el cuadro, la otra sí y apacible vuelca una tras otra las hojas del álbum. Un lado de la cara tampoco entra en el cuadro, la otra sí, y de tanto en tanto sonríe. Ahora se detiene y sigilosamente acerca los dedos que van y vienen sobre la foto como un reconocimiento una caricia un grato paseo, mientras vuelca la cabeza hacia atrás, y cierra los ojos, plácidamente, como un muerto feliz. |
![]() |
| OCTUBRE |
Es el amanecer; o el cierre de la tarde. No se ve claro. Apenas la silueta de él, doblada sobre la mesa de trabajo, donde escribe, escribe afanosamente, sofoca el papel, no perdona espacio alguno, ahoga todo blanco; y vuela, se ata al huracán y vuela; sopla el fuego y vuela, incontenible, clamoroso. Escribe, anota la hora de asalto al Palacio de Invierno y apunta: preservar las obras de arte, no disparar a mansalva. De pronto, domina la embestida, detiene la estampida de los caballos. No se ve claro. Apenas la silueta de él con los ojos fijos en el mar, un mar que no está pero que él siente y ve; un mar de inagotables armonías, de azules definitivamente calmos. Nadiezda Krupskaya avanza desde las sombras y pregunta: Vladimir Illich, no querrá usted tomar un vaso de té? |
![]() |
|
![]() |
| INTERROGANTES |
Preguntó el niño: ayer, ¿la poesía, donde estaba? El hombre que tenía tratos con el mar, respondió: en tu sueño de anoche. Preguntó el niño: ahora, ¿la poesía donde está? El hombre: que tenía tratos con los cielos, respondió: en el pan que estamos compartiendo. Preguntó el niño: y mañana, ¿la poesía dónde estará? El hombre: Que también tenía tratos con el asombro, respondió: En la esmeralda que te aguarda Dentro del verde de los ojos De la mujer que te amará. |
|
La inclusión de estos poemas de Marcos Silber en
Poéticas es una atención de Julio Carabelli |