Frases de superación personal

Muchas veces en la vida transitamos por momentos en los que necesitamos de alguien que nos diga que todo va a salir bien. Sin embargo, eso puede no bastarnos para entender que la situación por la que estamos pasando es superable y que cosas realmente mejores pueden venir después. A su vez, esto puede no alcanzarnos para comprender en profundidad qué es lo que ocurre en nuestro interior y de qué manera emprender el arduo camino por superarlo y salir adelante con una sonrisa más fuerte.

Por esto, vamos a contarte ahora distintas frases de superación personal que podés decirle a un ser querido para hacerlo sentir mejor con sus problemas y con su situación. Y es que, a veces, tanto nuestros brazos como nuestra
voz pueden ser herramientas muy potentes para ayudar a alguien a salir adelante.

Frases para ayudar a un ser querido a salir adelante

Tenés que tener paciencia. Pensá cuántos imponentes árboles, capaces de soportar las peores tormentas, han crecido de pequeñas semillas. Es un camino, un proceso, un cultivo!

De Facundo Cabral: “¡No digas no puedo ni en broma, porque el inconsciente no tiene sentido del humor, lo tomará en serio, y te lo recordará cada vez que lo intentes!”

Muchos son los éxitos que podés ir acumulando a lo largo de tu vida. Sin embargo, no son estos los que van a hacerte fuerte y merecedor de tus logros. Serán los obstáculos que te permitas superar y los fracasos que no dejes que te tiren atrás los que te forjarán en una persona fuerte, capaz de cualquier cosa y merecedora de mucho más.

La tristeza es un mal que mucho hace perdernos. Si estamos un día mal, estamos perdiendo algo valioso de nuestra vida. Y es que, como dijo Benjamin Franklin, “un hoy vale dos mañanas”.

Muchas cosas en nuestra vida y en nuestro caminar pueden ser vistas como errores. Pero hay algo por lo que no podemos juzgarnos, que no debemos tomarlo como error: el ser nosotros mismos.

Hoy estás en un lugar que tiene ciertas características. Características que quizá recuerdes y lleves con vos en tu memoria durante mucho tiempo. Sin embargo, vas a ir cambiando, vas a ir creciendo, aprendiendo, superando. Y llegará un día en el que vuelvas a pisar ese hoy que ahora te queda tan lejos. Las paredes seguirán igual, quizá las plantas hayan crecido un poco más. Pero vos, vos serás una persona totalmente diferente. Y es que vos saliste de esa situación. La recordás, pero ya no te pertenece.

Mucho tiempo pasamos de nuestras tristezas pensando en un futuro que se pinta ante nosotros más alegre, con más luz, con menos problemas y más sonrisas. Sin embargo, la felicidad no es algo que nos golpea de un día para otro, sino que debemos construirla, debe salir de nosotros. Y es ahí que entra el hoy a cumplir un rol fundamental. Porque nosotros somos el presente, somos los pasos que caminamos y las bocanadas de aire que aspiramos, acá, ahora. Entonces, la felicidad tiene que ser hoy, tiene que ser ahora. Como el aire que respiramos, es nuestra y necesaria.

¿Cuánto tiempo pasamos tratando de alejarnos de aquello que nos hace mal o que puede llegar a hacernos mal? Pero, como dice Sherrilyn Kenyon, “la vida no se trata de encontrar refugio en la tormenta. Se trata de aprender a bailar bajo la lluvia.”

No te decepciones ni sientas que tu esfuerzo no vale si no cosechas todos los días algo bueno o algo de aquello que tanto estás buscando. Lo importante en la vida no es lo que hoy estás cosechando, sino aquello que estás plantando y que, te aseguro, vas a cosechar después, más grande, más valioso, más puro.

Paulo Coelho dice que “el dolor de ayer es la fuerza de hoy”. Gritá, llorá, pataleá. Que mañana te vas a poder levantar – te lo aseguro, te vas a levantar – y vas a ser mucho más fuerte que hoy, mucho más firme, mucho más capaz de cualquier cosa que te propongas.

Es cierto, no todos tenemos las mismas situaciones. Y es cierto, las circunstancias en las que estamos son las que marcan dónde empieza nuestro camino. ¡Pero ojo! Sólo marcan el punto de partida. Donde estás hoy no determina dónde vas a estar mañana, qué pasos vas a dar ni hasta donde vas a poder llegar. Eso lo determinás vos, tu corazón y tu amor por aquello que te apasiona y te moviliza.

Dejemos de buscar cosas que nos hagan sonreír para sentir que estamos amando la vida, cuando la sonrisa es suficiente amor para ser felices y sale justo de nuestro interior.

Muchas cosas pueden pasarnos que intenten derribarnos, a nuestras piernas, a nuestra autoestima. Pero algo que debemos recordar siempre es que hay algo que brilla adentro nuestro. Y es ese algo, ese brillo, ese amor, esas ganas de seguir luchando, las que van a sacarnos de donde estamos y van a llevarnos a donde queremos estar. Sólo basta con hacer silencio y prestarles atención.

Algo que tenés que pensar es que, si bien existen materiales fuertes e indestructible, hay uno que en muchas personas ni los grandes tanques ni los gigantes aviones han logrado derribar: el espíritu humano. Confiá en él y seguí adelante.

Todo aquello que salga de lo profundo de nuestro corazón es lo que va a darnos la fuerza para caminar los caminos que consideremos necesarios y para surcar los obstáculos que puedan presentarsenos. ¡Pero cuidado! Sólo esos sueños, propios, nuestros, que salgan verdaderamente de nuestro interior son los que tienen esa fuerza. Por eso, si querés salir adelante, es hora de sacarte de adentro esos sueños de los otros, esos que no te pertenecen, esos que te impusieron, y vivir tu propia vida. ¿Así? Así ya no vas a conocer límites para lo que podés lograr.

Es cierto, todos tenemos nuestras limitaciones. Todos llegamos, alguna vez, a nuestros mayores límites. Sin embargo, es cuando algo te entusiasma y te hace muy feliz pero al mismo tiempo creés que no lo podés lograr que tenés que hacer más fuerza. Y es que siempre vas a reconocerte a vos misma con alegría el haber superado a esa, tu peor límite, tu peor pantalla: vos misma.

Es entendible que, a veces, puedas sentir cansancio y desmotivación. Y está bien, no podemos decir que la motivación tenga que ser permanente, las 24 horas del día. Pero claro, el baño es importante para nosotros, para nuestra salud, y tampoco lo llevamos a cabo las 24 horas del día, sino más bien regularmente. Eso tiene que pasar con tu motivación, tiene que aparecer, sí, regularmente.

No se llama milagro a aquello que llega con facilidad y por mera casualidad, sino a aquello que ocurre tras una dificultad. Es milagro, cuando hemos tenido que pelear duras batallas, externas e internas, para llegar a él. Entonces, la felicidad es un milagro y los logros también. El segundo depende del primero y, ambos, de surcar estas difíciles batallas que estás viviendo pero que, te aseguro, con fuerza acabarán en milagros.

El Indio Solari cantó: “nos merecemos bellos milagros, y ocurrirán”. No desesperes.

En el Libro de los Abrazos, Eduardo Galeano decía: “de nuestros miedos nacen nuestros corajes y en nuestras dudas viven nuestras certezas. Los sueños anuncian otra realidad posible y los delirios otra razón”

Cuando en un bosque dos caminos se bifurcan, es el corazón el que decide cuál es el que quiere seguir. Vos elegiste uno, te guió tu intuición, te guió tu amor. Y ¿sabés qué? Sí, tendrás que dar batalla para llegar a la parte del bello paisaje pero, cuando llegues, verás que es mucho más hermoso de lo que hubieras imaginado jamás.

La luna ilumina la oscuridad y te ofrece la vista de caminos que, sin ella, no sabrías que existen durante una noche eterna. Bueno, hoy estás quizá transitando una noche de tu vida. Pero será tú luna, tu propia luz interior, tu propio corazón, tu propia esencia la que te sacará de donde estás mostrándote el camino a seguir. Nadie más puede hacerlo por vos. El Sol y la Luna no se cruzan para darse consejos, brillan con luz propia en sus propios momentos y dan vida a su manera a su alrededor.

Hay quienes hacen grandes cosas de casualidad. Las manos de la suerte y de la facilidad a veces juegan pasadas extrañas. Y no está mal. Uno no tiene que mirar lo que el otro hace o lo que al otro le sucede. Sí, quizá a vos te tocó un poco más difícil. Pero no hay mejor pintura que aquella en la que el alma puede leerse a través de los trazos. Entones, si das lo mejor de vos, aunque llueva, aunque el lienzo pueda moverse, aunque el viento te mueva los pinceles, tu obra será la mejor de todas. Y es que en ella estará tu esfuerzo. En ella estarás vos.

 

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